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Manuales - Teología sistemática 2
 

Manuales de estudio

Teología sistemática 2

 











 


TEMA 9.

EL HOMBRE: CORONA DE LA CREACIÓN DE DIOS

 

Objetivo.

El alumno entenderá cual es la semejanza moral del hombre con Dios además de poder entender cuáles son las consecuencias del pecado original en el hombre

 

 

9.1 LA IMPORTANCIA DEL ORIGEN

 

Tener un concepto correcto sobre la naturaleza del hombre es de vital importancia. Definir si el hombre es un ser creado o evolucionado, determina la actitud con la que el hombre no solo mirará su propia vida, sino como mirará al Creador y su relación espiritual con él. Si solo somos evolucionados, entonces provenimos de reacciones químicas impersonales y lo malo, bueno o perverso que seamos, no importará ya que al final, nuestro mal moral desaparecerá con nosotros sin que exista ninguna consecuencia.

 

Al día de hoy, el propio conocimiento humano está demostrando que el creacionismo es la postura que más evidencia tiene para explicar las actuales condiciones del planeta y del universo en todos los sentidos por lo que, la existencia de un Dios personal que creo a un ser personal parece más fuerte que nunca. Invitamos al lector a que respalde este punto de vista con los materiales listados a continuación ya que en nuestra materia, analizaremos al hombre como ser creado.

 

·         EL COLAPSO DE LA EVOLUCIÓN. Scott M. Huse. Chick Publicaciones.

·         EL DILUVIO DEL GÉNESIE. John C. Whitcomb/Henry M. Morris. Editorial CLIE.

·         CREACIÓN VS. EVOLUCIÓN. John Ankerberg/John Weldon. Editorial Unilit

·         Página de Internet: www.respuestasengenesis.com

·         Página de Internet: www.christiananswers.net/spanish/home.html

 

 

9.2 EXTRAÍDOS DE LA MENTE, MANO Y CORAZÓN DEL CREADOR

 

La Biblia inicia su relato dando por sentado que Dios es el Creador (Génesis 1.1) y por ello, Dios mismo, se convierte en la fuente más confiable de información respecto a lo que pasó en esos momentos en que se creó el universo físico sin ninguna materia preexistente (Hebreos 11.3). A esta creación “de la nada” se le suele llamar en teología: creación exnihilo.

 

Dios crea el Universo en seis días (Éxodo 20.11). Mucho se ha discutido la extensión de estos “días”. Se aventuran teorías que dan cabida a las edades geológicas; todo ello, escapa al alcance de esta materia por lo que nosotros, simplemente consideraremos al hombre como un ser creado.(2)

 

Después de este periodo de seis días, Dios crea al hombre (Génesis 1.26). Del polvo de la tierra, el corazón de Dios da forma al cuerpo humano al cual sopla “aliento” de vida (Génesis 2.7). La palabra aliento que literalmente significa “resoplido” habla de aliento vital, de hálito, de alma o espíritu, pero, a la luz de Santiago 2.26 podemos pensar que se refiere a la incorporación de un espíritu que va mucho más allá que la existencia orgánica del resto de los seres de la creación.

 

La postura bíblica del hombre como un ser creado no es solo enseñanza en el Génesis es aceptada por el resto de la Biblia (Salmo 8.3-6; Marcos 10.6-7; Juan 1.3; Colosenses 1.16 y Hebreos 11.3)

 

Esta evidencia del hombre como ser creado, nos lleva como creyentes y estudiosos de la Biblia a tres conclusiones:

 

q  Responsabilidad. Si somos creados, tenemos Creador, lo que implica que tenemos alguien a quién rendir cuentas de lo que hacemos o pensamos.

q  Búsqueda. Si tenemos un Creador, tenemos la responsabilidad de buscarle para conocer su persona y la forma en que desea relacionarse con nosotros.

q  Propósito. Parte de la búsqueda implica entender que toda creación tiene un propósito, por lo que Dios nos creo con un motivo. Debemos buscar ese motivo para que, al dar el propósito de Dios a nuestra vida, le demos sentido a nuestra existencia.

 

 

9.3 NATURALEZA MORAL DEL HOMBRE

 

La Biblia nos deja clara la perspectiva del hombre como un ser creado, pero, producto de una creación especial.  Solo del hombre la Biblia nos dice que fue creado a imagen y semejanza de su Creador (Génesis 1.26-27) y solo del hombre se nos dice que recibió el aliento de vida del Señor. Esta imagen y semejanza, definen nuestra naturaleza y, la Biblia nos deja información suficiente como para determinar que, el hombre tiene una imagen y semejanza moral con Dios,

 

Esta imagen y semejanza se reflejan en dos cosas. Primero, en el hecho de que el hombre está constituido por tres partes: espíritu, alma y cuerpo. El cuerpo es una parte inmaterial y el alma y el espíritu son dos partes inmateriales. Además de ello, el alma del hombre que define todo lo que este es, tiene tres áreas: el área emotiva (emociones), el área volutiva (donde se toman nuestras decisiones) y el área cognoscitiva (donde se llevan a cabo nuestros procesos racionales). Esto, nos hace seres pensantes, pero nuestra alma, quedo degradada como consecuencia del pecado.

 

Refuerzo a este pensamiento es el hecho de que bíblicamente la creación del hombre incluyó una parte material (el polvo de la tierra) y una parte inmaterial que fue el aliento de la vida “resoplado” por Dios. Alma y espíritu se presentan en la Escritura existiendo para siempre por lo que, la muerte, puede acabar con el cuerpo reduciéndolo a polvo pero no podrá bajo ninguna circunstancia destruir la parte inmaterial del hombre que sigue existiendo.

 

Aportamos otra opinión para entender mejor el punto:

 

“En realidad, la verdad parece descansar en la combinación de dos cosas: la imagen de Dios involucra haber dado al hombre dominio sobre la Tierra y su capacidad para la acción moral, las cuales fueron estropeadas por la entrada del pecado, de tal forma que el hombre perdió el dominio y corrompió sus aptitudes morales”.(3)

 

Antes de definir la constitución del hombre, es necesario señalar que, en el Antiguo Testamento los escritores fueron inspirados a mirar el alma y el espíritu como una dualidad inseparable por lo que sus funciones se consideraban intercambiables. Sin perder esta visión, el Nuevo Testamento marca ya algunas especializaciones en las funciones de las entidades no materiales del hombre. Consúltense las siguientes citas para una mejor referencia.

 

Génesis 41.8; Mateo 27.50; 1ª. Tesalonicenses 5.23; Hebreos 4.12.

 

Podemos entonces definir:

 

Cuerpo. Parte material del hombre, habitación del alma y del espíritu humanos, “aunque acaba con la muerte, está sujeto a resurrección”(4)

 

Alma. Parte inmaterial del hombre que concentra emociones, voluntad e intelecto. El alma del hombre es susceptible de ser salvada y posteriormente redimida por Dios. Existe de manera eterna tanto para creyentes como para incrédulos.

 

Espíritu. Parte inmaterial del hombre que mantiene al ser existiendo y, al compartir naturaleza con Dios nos permite sentir su presencia y acercarnos a él espiritualmente para adorarle y reverenciar a su persona. Existe de manera eterna para cualquier persona.

 

 

9.4 LA CAÍDA DEL HOMBRE EN PECADO Y SUS AFECTACIONES

 

El hombre pertenece a una raza caída en posibilidad de redención, pero no siempre fue así. En el principio, Adán y Eva fueron creados con una naturaleza perfecta que tenía la tendencia a hacer el bien, con la posibilidad de hacer el mal. El pecado llegó por medio de una tentación que apeló a la incomprensión de los mandamientos de Dios y a partir de este momento, el hombre terminó con una naturaleza imperfecta con la tendencia de hacer el mal sin la capacidad de hacer el bien.

 

En su condenación eterna, Satanás deseó ser semejante al Altísimo (Isaías 14.14) y la misma oferta le hizo a Eva (Génesis 3.5) sentando las bases para todo movimiento religioso: el llegar a ser dioses sin necesitar del único Dios y todo mediante puro esfuerzo humano.

 

A fin de facilitar la comparación, a continuación colocamos una tabla de las condiciones del hombre antes de la caída en pecado y las condiciones después de la caída en pecado. Trabajo adicional muy edificante sería que, se buscaran citas de la Biblia que puedan dar soporte a cada una de las aseveraciones. Detalle a señalar también es el hecho de que el concepto de muerte introducido por el pecado, hace más una referencia a la idea de separación que a la idea de cesación de funciones orgánicas.

 

El hombre antes de la caída

El hombre después de la caída

El hombre tenía comunión espiritual con Dios

El hombre sufre la muerte espiritual

(separación de su comunión don Dios)

El hombre tenía un cuerpo físico eterno

El hombre queda condenado a experimentar la muerte física

El hombre vivía en un estado de santidad

El hombre vive en una condición de pecado

Vivía sometido a obediencia voluntaria

 para con Dios

Es incapaz de someterse a los

mandamientos de Dios

El hombre no originaba el pecado

El hombre tiene un corazón del cual

brota todo lo malo

La mujer siempre va a estar buscando la presencia y compañerismo del hombre

El hombre siempre tenderá a querer dominar

a la mujer

Tenía un entorno perfecto físicamente hablando

El mundo del hombre se deteriora y aporta condiciones que le son dañinas

 

El cuadro desolador del pecado en la presencia del hombre se convierte en un canto de esperanza gracias a la idea clara de que Dios desea lograr la redención completa del hombre. Promesa divina hay y el tiempo llegara en que el mal podrá ser finalmente destruido y todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo será redimido y de manera eterna estará en comunión con su Creador.

 

Un buen resumen podría ser que como género, el pecado nos mantiene sujetos a la muerte física donde alma se separa del cuerpo, una muerte espiritual donde quedamos separados de Dios y la muerte eterna, la separación final y total de la comunión con Dios todo lo cual, nos ha sido rescatado gracias al maravilloso sacrificio vicario de Cristo en la cruz. Esta es la mejor de las garantías respecto al amor que Dios nos tiene.

 

Antes de Cristo, estamos compartiendo la naturaleza de Adán. En Cristo, recibimos la naturaleza del él y compartimos todo lo que él es. Que esta reflexión magnifique el amor de Dios tanto como el amor de Dios lo merece.

 

Más Dios muestra su amor par con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros

Romanos 5.8

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(2) Para mayor información consultar: LA TIERRA PRIMITIVA. Jhon C,Whitcomb. Editorial Portavoz Evangélico

(3) RYRIE Charles C. Síntesis de doctrina bíblica. Editorial Portavoz Evangélico. Página 119.

(4) SPERRY Chafer Lewis. GRANDES TEMAS BÍBLICOS. Edit. Portavoz Evangélico. Pág. 192.