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by free-website-translation.com Manules - Consejería bíblica 2
 

Manuales de estudio

Consejería bíblica 2

 









 


TEMA 1.

EL DIVORCIO

 

Objetivo.

Conocer el punto de vista de la Biblia sobre el divorcio y entender en qué circunstancias y bajo qué condiciones un creyente puede optar por esta decisión de vida

 

1.1 ¿SI O NO?

 

Desde siempre el tema del divorcio ha sido un asunto intensamente polémico en el mundo del pueblo de Dios. Existen las denominaciones cristianas que rechazan el divorcio sin dejar posibilidad alguna para su práctica mientras otras le asignan el papel de un incómodo “mal necesario” mientras otras se inclinan por una apertura que dependa de las circunstancias siempre y cuando no se violente la doctrina de la Biblia.

 

El punto central de la polémica tiene que ver con la interpretación de lo que la Biblia dice con respecto al divorcio. Por su imparcialidad de exposición, usaremos el texto sobre el tema del divorcio de la Enciclopedia Ilustrada de la Biblia de Editorial Caribe.

 

Primero diríamos que, la ley de Moisés era clara en cuanto a la realidad y práctica del divorcio. A un hombre se le permitía que se divorciara de su esposa “por haber hallado en ella alguna cosa indecente” (Deuteronomio 24.1). La intención de permitir esto es para que el primer esposo no la volviera a tomar lo que se calificaba como “abominación delante de Jehová” (Deuteronomio 24.4). “La intención de la ley era desalentar el divorcio y no alentarlo. Exigía que se escribiera carta de divorcio que era un documento público concediéndole a la mujer el derecho de volver a casarse sin ninguna sanción civil o religiosa. El divorcio no podía hacerse en privado.”(1)

 

Algunas de las consideradas “cosas indecentes” que permitían al hombre extender la carta de divorcio a una mujer era el sospechar de su falta de virginidad al momento del matrimonio además de la obvia situación de adulterio que era punible con muerte por lapidación. El punto central que nos debe quedar claro era que una mujer con carta de divorcio quedaba deshonrada con respecto de su primer marido ya que se consideraba que había cometido adulterio contra él. (Mateo 5.32).

 

“A pesar de las provisiones permitiendo el divorcio, Dios no lo aprobaba. El aborrece el repudio(2) y lo llamó “violencia” y “obrar traicioneramente”(3) (Malaquías 2.16).(4) Este mismo principio de ideas como debe suponerse en tiempos de Jesús había provocado tanta confusión que los doctores de la ley no se habían puesto de acuerdo sobre qué posición asumir respecto a este tema.

 

Se sabe que en tiempos de Jesús había dos corrientes de pensamiento. La primera seguía las enseñanzas de un rabino llamado Shammai las cuales dictaban que solo el adulterio era base para el divorcio. Por otro lado, existían los seguidores de las enseñanzas del rabino Hilel los cuales sostenían que podría haber varias razones para el divorcio incluyendo cosas como “cocinar mal”.(5)

 

 

1.2 LAS ENSEÑANZAS DE JESUCRISTO CON RESPECTO AL DIVORCIO

 

Jesucristo hizo cuatro declaraciones con respecto al tema del divorcio. Vamos a analizar cada una de ellas para ver si eso da más sentido a la posición que debamos de asumir los creyentes en la Biblia. Debe quedarnos claro que en dos de estas citas Jesucristo permitió el divorcio teniendo como causal el adulterio.

 

La cita anteriormente mencionada de Mateo 5.32 y la relacionada de Mateo 19.9 parecen ser citas que alientan el divorcio tomando como base la infidelidad sin embargo, en las otras dos citas de Jesús sobre el tema parece que no permite el divorcio por ninguna otra causa. Estas otras dos menciones son Marcos 10.11-12 y Lucas 16.18 en las cuales no solo se considera una deshonra de la mujer hacia el hombre sino también una deshonra del hombre hacia la mujer.

 

 

1.3 PUNTOS DE CONCILIACIÓN

 

Para encontrar una forma de entender estas ideas veamos un poco de cerca la conversación que Jesús sostiene con los fariseos (Marcos 10.5-9). En esta conversación Jesús recalca que el divorcio es contrario al plan divino o sea: “aun cuando la ley de Moisés permitía el divorcio esto era una concesión provisional y a regañadientes”(6) Cristo fue más preciso en resaltar la intención de Dios que la interpretación del hombre y señaló que, “incluso si la pareja divorciada no había sido infiel sexualmente, cometían adulterio a los ojos de Dios si se volvían a casar con otras personas.”(7)

 

A manera de resumen podríamos decir hasta este punto que, toda la discusión nos lleva a la clara idea de que bajo ninguna circunstancia se debe considerar el divorcio como algo bueno sin importar las circunstancias que le rodeen.

 

“Jesús permite el divorcio por solo una razón: inmoralidad o, relaciones sexuales ilícitas. Su pensamiento es claramente que la persona disuelve su matrimonio al crear una unión sexual con alguien que no es su cónyuge. En ese caso, el decreto de divorcio sencillamente refleja el hecho de que el matrimonio ya ha sido roto. El hombre que se divorcia de su esposa por esta causa no la hace adúltera porque ella ya lo es. El divorcio por falta de castidad usualmente deja libre al cónyuge inocente para que se case sin incurrir en el adulterio (Mateo 19.9), pero algunas veces esto se pone en tela de duda.”(8)

 

Podemos decir sin lugar a dudas que, el divorcio trastorna el plan de Dios y que a pesar de que es permitido por la Palabra de Dios, no es exigido y en su lugar se abre una puerta para el perdón la gracia y la reconciliación tal y como Dios lo dejó entre ver con la vida del profeta Oseas.

 

Pablo, por su parte en el Nuevo Testamento, añade a la discusión el hecho de que si un cónyuge no creyente abandonaba el matrimonio con el cónyuge creyente, este debía ser libre de formalizar el divorcio, principio que no opera en los discursos de Cristo donde se hablaba con conocedores de la ley.

 

 

1.4 EN CONCLUSIÓN

 

Podríamos concluir la discusión respecto a este tema señalando los siguientes puntos:

 

·    El divorcio es una práctica contraria al deseo de Dios.

Es una concesión, no un mandamiento.

 

Se consideran en la Escritura causales de divorcio: el adulterio, el abandono

de hogar de parte de un cónyuge incrédulo y en términos más generales la dureza del corazón.

 

El divorcio no puede ser ejercido si antes no se ha dado lugar al perdón, la gracia

y la reconciliación y todo esto, ha sido rechazado por uno o por ambos de los cónyuges.

 

El divorcio termina siendo viable cuando permite que se resuelvan problemas que por

otro medio no se resolverían como por ejemplo la integridad de la mujer, del hombre o

la seguridad de los hijos en cuanto a su cuerpo mente o manutención.

 

   Cuando el divorcio llega a la vida de un creyente, nos debe quedar claro que el poder restaurador de Dios bien puede levantar a una pareja incluso con un divorcio a cuestas y que siempre será el plan de Dios el restaurar a ambos y recuperarles para su honra y servicio. No debe el consejero juzgar a quién tome esta determinación y debe procurar hasta el último momento desalentar una separación y si esta es ya inevitable, se debe confiar que la voluntad de Dios llevó a una pareja a esta condición para lograr mejores propósitos en sus vidas.

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(1)  Enciclopedia Ilustrada de la Biblia. Editorial Caribe. Pág. 445.

(2)  Entiéndase repudio como la acción de rechazar de manera injustificada.

(3)  Deslealtad le llama la Biblia traducción de Reina Valera de 1960.

(4)  Idem.

(5)  Idem. Pág. 445

(6)  Idem. Pág. 446

(7)  Idem. Pág. 446

(8)  Idem. Pág. 446