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Manuales - Consejeria bíblica 1
 

Manuales de estudio

Consejería bíblica 1

 









 


TEMA 1.

LA REGLA DE ORO DE LA CONSEJERÍA

 

 Objetivo.

Entender la importancia que, cualquier decisión o conducta de vida que se toma fuera del control de Dios no podrá dar un resultado agradable

 

 

1.1 LO QUE IMPLICA REQUERIR DE UN CONSEJERO

 

Una vida cristiana en condición de consagración y con una ética centrada en Dios con el ego doblegado a su voluntad, ofrece una condición de plenitud (Colosenses 2.10). Esta plenitud hace que se vida de acuerdo a su voluntad (Romanos 6.22) y que el dominio de Dios por medio de la acción de su Espíritu en nuestra vida sea algo manifiesto, algo que se vea.

 

Vivir en una condición así nos brinda la capacidad y condición de ser considerados creyentes “espirituales” (1ª. Corintios 2.15) que, por su misma condición son capaces de juzgarlo todo. Son capaces de emitir juicios de valor y por ende de tomar decisiones que estén amoldadas en absoluto a la voluntad de Dios. La necesidad de consejo se vuelva casi nula para estos creyentes que no tienen problema para encontrar cual es la voluntad de Dios para sus vidas y por supuesto, menos problemas tienen para poder volver sus ideas en acciones claras que obviamente serán decisiones y acciones espirituales.

 

A la inversa, la persona que no mantiene una plenitud de vida se encuentra en una condición de carencia de sabiduría en la cual, el temor a hacer algo diferente de la voluntad de Dios no existe (Proverbios 1,7; Juan 14.15) y no hay atención alguna en los mandamientos de Dios debido a que el dolor que se siente o el daño que se recibió mantiene en activo el sentido de defensa tratando de cubrirlo todo sin importar lo que pueda suceder ya que en el fondo lo que se desea es únicamente dejar de sentir dolor.

 

 

1.2 EL DOLOR QUE LLEVA A LA CARNALIDAD

 

Cuando una persona necesita consejería se infiere que está pasando por un proceso doloroso. Tal vez lo que le pasa no es grave o no es complicado de resolver, pero, en la personalidad de la persona afectada eso le está causando un serio conflicto en su interior. Se está presentando un cuadro de dolor que está cancelando el orden equilibrado de pensamiento lo que significa que la persona que requiere un consejo a pesar de que es una persona afectada está en una condición carnal no consecuencia de su maldad sino de su daño.

 

Esto implica que su proceso de dolor le está llevando a pensamientos carnales y estos, le están centrando en su ego.

 

El ego de una persona que busca consejo es un ego lastimado, su corazón está a la defensiva y cerrará su corazón a cualquier consejo que no le de satisfacción o revancha dependiendo de su condición por lo que, debemos de entender que, la prioridad en esos momentos, no es darle un consejo sino traerla de la carne al Espíritu para que sea Dios quien tome el control de su mente y por lógica de sus decisiones.

 

Esto nos lleva a lo que consideramos la regla de oro de la consejería:

 

El proceso de consejería solo puede ser útil cuando la persona en necesidad de consejería está sometida al control de Dios lo que debe tratar de propiciarse por cualquier medio.

De no ser así el proceso de consejería será inútil

 

 

1.3 EL PODER DE UNA PALABRA AMABLE

 

Para los consejeros del Reino de Dios es conveniente que se entienda que una persona lastimada nunca aceptará que es una persona carnal. Para una persona lastimada en búsqueda de consejo, las personas carnales son las que le lastimaron y de quiénes quiere alejarse así que llevar a entender a una persona lastimada que es carnal puede tomar un tiempo largo que no debe de evitarse. No se puede avanzar en proceso de consejería alguno si antes la persona en búsqueda de consejería no entiende y revierte este proceso.

 

Es importante que este proceso se logre con palabras amables, no minimizando su problema o restándole importancia pero si evitando que se tomen decisiones relevantes si no se cuenta con el control total de Dios en la situación.

 

Muy probablemente, este proceso de rescate, implicará varias charlas y un tiempo que más que de palabras deberá ser de oración compartida, de calor cristiano, de abrazos de cariño de llamadas telefónicas o mensajes de texto de celular si la ocasión lo amerita.

 

 

1.4 CUANDO LA CONSEJERÍA DEBE COMENZAR

 

¿Cuándo el consejero puede entonces iniciar el proceso formal de aconsejar?

 

Para el caso de la persona con problemas el proceso puede comenzar cuando:

 

·   Le veamos manifestando el fruto del Espíritu lo que nos dará la pauta para saber que Dios ya ha tomado el control de sus procesos de pensamiento y que la voz de Dios le será fácil de distinguir.

·   Lo veamos más preocupado por buscar dirección que por buscar solución.

·   Cuando se exprese en términos de que la voluntad de Dios supera en prioridad a la suya.

·   Cuando sea capaz de discernir qué tanta ayuda necesita ella o el como la persona o las personas que le causaron algún daño.

 

Por su parte, el consejero estará listo para ser la voz de Dios cuando:

 

·   Entienda que sus puntos de vista deberán estar regulados por la voz de Dios la cual se manifestará por medio de las oraciones pero sobre todo por medio de un uso correcto y equilibrado de la Biblia.

·   Tenga la capacidad de poder hacer una correcta hermenéutica de los pasajes que utilizará lo que evitará que la voz de su carne sustituya a la voz del Espíritu.

·   Cuando tenga la sensatez de entender que el proceso de consejería será guiado por Dios y que, por lo tanto deberá de estar libre de cualquier intención de su parte para influir en el proceso además de que puede ser la voluntad de Dios que las cosas terminen de una manera diferente a las que él o ella pudieran creer.

 

Busquemos con todo nuestro corazón ser la clase de consejero que realmente hable la voz de Dios ya que es la única manera de ser verdaderamente una voz que exprese la voluntad de Dios.