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Estudios bíblicos

Unidad y comunión

La doble moral

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 

 

 


EL QUE LAS HACE…

 

Dice un dicho popular mexicano que “el que las hace no las consiente” haciendo entender que, a veces nos gusta  hacer ciertas que, cuando alguien las hace con nosotros nos molestan y, en general, causan nuestro desagrado.

 

Un buen ejemplo lo podemos tener en la actitud del rey David en el pasaje del adulterio que voluntariamente aceptó Betsabé (2 Samuel 11) en el cual, el rey David se aprovechó de la ausencia del esposo de esta mujer para tener con ella una relación que a la postre produjo la muerte del esposo de Betsabé y la del hijo que concibió de David.

 

En este contexto, David es amonestado por el profeta Natán quién le muestra por medio de una parábola su culpabilidad en el adulterio con Betsabé y en el asesinato de su esposo Urías y, cuando usando la parábola, Natán el profeta llega al punto de mostrar la maldad de un personaje que estaba representando a David, esto paso con el rey:

 

Entonces se encendió el furor de David en gran manera…

2ª. Samuel 12.5

 

David se molesta por el pecado de un hombre que hizo exactamente lo mismo que él y sin embargo, ese mismo furor desaparece cuando tiene que verse a sí mismo. Esta conducta, se llama doble moral y cuando la ponemos por obra, hacemos caer a otros.

 

 

DOBLE MORAL

 

El ser sobre indulgentes con uno mismo e intolerantes con otros, es reflejo de una personalidad en desequilibrio que no está gobernada por el Espíritu de Dios y que, busca por todos los medios el alcanzar metas carnales queriéndolo hacer con argumentos que parecen “espirituales”. Esta conducta de mucha tolerancia e intolerancia se llama doble moral, el “tú no lo puedes hacer” pero “yo sí puedo hacerlo”.

 

 

ENTENDIENDO LA DOBLE MORAL

 

Cuando practicamos la doble moral, cometemos un error, el límite de lo malo lo reducimos para nosotros mientras que lo agrandamos para otros, además de ello, invalidamos los mandamientos de Dios los cuales los sometemos a nuestros criterios y conveniencias. Una conducta así definitivamente es satisfactoria para el creyente carnal que lo practica pero, mortal para quién lo observa ya que asume que, la mundanalidad con la que vive tal creyente y el desprecio que tiene a la moral de Dios es como viven todos los creyentes o, es una forma de vida que él o ella mismos pueden practicar en un proceso de tibieza espiritual lo que les termina haciendo caer.

 

 

COMO EVITAR LA DOBLE MORAL

 

·        Se debe evitar juzgar a los demás. Cuando pasamos demasiado tiempo viendo los defectos de los demás se nos olvida mirar los propios. Miremos la manera tan clara que nos hablan estas citas de la Biblia. Romanos 14.3-5.

 

·        Entendamos la responsabilidad que tenemos con nuestros hermanos. Nos invita el Señor a entender que nuestra relación con nuestros hermanos está basada en el hecho de que nuestras acciones no pueden lastimar interiormente a nadie ya que, aunque mostremos amor a nuestros hermanos, con nuestras acciones podemos demostrar que no los amamos tanto como decimos. Romanos 14.21.

 

·         Convirtamos la voluntad de Dios en nuestro fundamento. Debemos dejar de buscar argumentos a favor de lo que hacemos aun a sabiendas de que es malo y dejemos que sea Dios en sus distintos mandamientos quién nos diga lo que es  bueno y lo que es malo. Seamos sensatos en entender que, no importa lo perfectos que sean nuestros mandamientos nunca estarán a la altura de la santidad de los mandamientos de Dios. Juan 4.34.

 

Nuestra moral no debe tener dobleces, debe ser lineal como lineal es la moral de Dios, pensemos, hagamos y hablemos la misma cosa pero todo de acuerdo a la voluntad de Dios para que logremos que siempre las personas nos vean hacedores de las palabras de Dios (Santiago 1.22).