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Estudios bíblicos

Pastores y líderes

Varón de Dios

 

Autor:

Hno. Miguel Montoro

Administrador



 

 


INTRODUCCIÓN

 

Todos los varones como líderes de un hogar y con presencia en la iglesia, siempre estamos con la idea de ser como a Dios le agrada. Deseamos que nuestra vida sea buena y que cumpla lo que Dios desea de nosotros. Deseamos ser reconocidos como varones de Dios, pero este título aunque es muy codiciado, pareciera que no puede ser alcanzado por muchos.

 

Es por ello que deseamos estudiar a un profeta del Antiguo Testamento que sí logró alcanzar este título y sobre todo, trataremos de ver, como fue que pudo conseguirlo. Este profeta fue Elías y fue reconocido así por una mujer, como un varón de Dios (1 Reyes 17.24).

 

Ahora, indaguemos como llego Elías a ganarse ese título.

 

 

PARA LLEGAR A SER VARÓN DE DIOS

 

El primer punto que vamos a resaltar es que Elías llego a ser un varón por cosas que hizo y que la mujer vio lo que nos lleva a una conclusión una varón de Dios puede ser determinado por sus hechos y no por otra cosa. Nadie llega a ser varón de Dios por sus palabras o por sus ministerios, que de una vez nos quede claro, la calidad de varón de Dios no nos vendrá por la promoción que de nosotros hagamos o por los logros ministeriales que queramos presumir. El calificativo nos llegará por nuestros hechos.

 

Ahora, los hechos que llevaron a Elías a este calificativo los podríamos poner en esta lista.

 

·         Se esconde en el arroyo de Querit por orden de Dios (1 Reyes 17.3).

·         Es alimentado por los cuervos en ese arroyo (1 Reyes 17.4-6).

·         Es enviado por Dios a una mujer viuda de Sarepta (1 Reyes 17.9).

·         Pone a prueba la fe y la confianza de la mujer en Dios (1 Reyes 17.10-12).

·         Le hace un milagro de provisión a la mujer por mucho tiempo (1 Reyes 17.15-16).

·         Es increpado por la mujer que pierde a su hijo (1 Reyes 17.8)

·         Le devuelve la vida al hijo de la viuda (1 Reyes 17.20-23).

 

Luego de este sorprendente milagro la mujer viuda reconoce en Elías a un varón de Dios, pero una buena pregunta es ¿Por qué lo hace hasta este momento? ¿No bastó la multiplicación del aceite y de la harina que por medio de Elías Dios le proveyó? Viéndolo así podríamos incluso pensar que la expresión de la mujer tiene más un tinte de emocionalismo que de una convicción o que lo dijo más por la gratitud de ver al hijo vuelto a la vida que porque realmente ella pensara en Elías como alguien que tuviera esa cualidad, pero, si miramos con atención y creyendo que esta historia fue inspirada por el Espíritu Santo veremos que hay una significado mucho mas profundo en esta historia.

 

No vamos a ser reconocidos como varones de Dios por nuestras palabras, esto nos habla de justicia propia. Nuestras palabras pueden comprarnos la reputación con la gente que no nos conoce, pero no lo puede hacer con la gente que nos conoce. Las personas que nos conocen no nos compran nuestro discurso de justicia propia. Cuando hablamos de nosotros mismos por fuerte que lo hagamos no lograremos ser reconocidos como varones de Dios.

 

El obedecer la voz de Dios como Elías lo hizo con Dios al irse al arroyo de Querit nunca hará que la gente nos reconozca como varones de Dios. La obediencia no compra reputación porque la obediencia es una obligación (Juan 14.15) que tenemos para con Dios. La obediencia es prueba de que reconocemos  Dios como Señor y que lo amamos, pero no de que somos varones de su estirpe.

 

Elías fue alimentado por cuervos de una manera sobrenatural lo que nos habla de provisión  y de bendición así que, no seremos reconocidos como varones de Dios por las provisiones o bendiciones materiales que a Dios le plazca darnos. Por mucho que nos esforcemos en que nuestras billeteras reflejen a Dios, eso jamás será posible. Nuestra prosperidad nos habla de que hemos trabajado en muchos casos, más de lo que necesitábamos y que, por este o por otros medios, Dios se ocupó de que el pan necesario no faltará, o sea, nos habla de que Dios da cosas a sus hijos, pero no habla de lo que nosotros somos para Dios.

 

Elías puso a prueba a la mujer viuda lo que nos habla de dirección. Cuando dirigimos a otros, cuando aconsejamos a otros, cuando la voluntad de Dios es expresada en nuestros labios, podemos ser reconocidos como líderes o como personas que tenemos la sabiduría de Dios, pero, sabiendo que muchas veces las personas que conocen la Biblia no viven la Biblia, pues esto nunca podrá hacer que seamos reconocidos como varones de Dios.

 

Luego, Elías vuelve a la vida a un muerto y, es ahí cuando recibe el calificativo que andamos buscando: “varón de Dios”. Esto nos lleva a una conclusión casi escalofriante: hasta que morimos y resucitamos es cómo podemos ser reconocidos como varones de Dios, obviamente que, nosotros no vamos a andar resucitando personas porque no es esa la voluntad de Dios para sus hijos en esta era pero, si la muerte nos habla de corrupción y la corrupción nos habla de lo que éramos como varones antes de conocer a Dios esto nos hace llegar a lo siguiente:

 

Los hombres por nuestra propia naturaleza, tendemos a conservar hábitos pecaminosos que tuvimos mientras caminos sin Dios, somos mentirosos, lujuriosos, manipuladores y sumamente soberbios y estas cosas son nuestro muerto que hemos cargado durante toda la vida. Cuando somos capaces de renunciar a este muerto y hacerlo volver a la vida de una forma tal que no sea quién tenga el control de nosotros, entonces, todos a nuestro alrededor, reconocerán que somos varones de Dios. Antes de eso, somos sabios en nuestra propia opinión que vamos por la vida haciendo cosas para mantener una mentira, la mentira de que estamos resucitados cundo es el muerto quién aún vive en nosotros y quién nos controla.

 

¿Deseas ser un varón de Dios?