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Estudios bíblicos

Pastores y líderes

Ezequías y las consecuencias

 

Autor:

Hno. Miguel Montoro

Administrador



 

 


UN REY UNICO

 

Cuando Salomón rey de Israel muere, Israel como nación se ve divido en dos reinos: El reino del norte que llegó a ser conocido como reino de Israel y el reino del sur conocido como reino de Judá. Nuestro personaje Ezequías, fue según la Biblia, el mejor de los reyes del reino de sur (2ª. Reyes 18.5).

 

Ezequías como líder enfrentó muchas crisis como gobernante y en cada una de ellas, vemos que nos da lecciones a los creyentes de cómo enfrentar las crisis de nuestra vida. En este espacio hablaremos de la primera crisis que enfrentó con una nación extranjera.

 

 

SENAQUERIB

 

Cuando Ezequías tenía catorce años como gobernante, Senaquerib el rey Asirio atacó las principales ciudades de su reinó y las tomó (2ª. Reyes 18.13). Esto hace que Ezequías mande un mensaje al rey asirio diciéndole, entiende bien, que él había pecado y que estaba dispuesto a enfrentar lo que se le pidiera. Y se le fija un tributo de 300 siclos de oro y 30 de plata lo que era equivalente a 3 kilos y medio de plata y casi 400 gramos de oro lo que hizo que el oro se retirará incluso de la casa de Dios para que los asirios se retiraran del territorio de Judá.

 

Ezequías enfrentó otras crisis más, incluso en algunas de ellas estuvieron de una u otra forma inmiscuidos. Ahora, es interesante que, en ninguna otra situación vemos a un Ezequías hasta sumiso, aceptando su castigo. ¿Por qué?

 

Tenemos aquí una profunda enseñanza para todos aquellos que desean dirigir una iglesia, dirigir un hogar, o dirigir su vida.

 

No podemos saber con exactitud que sucedió. La única información de la Biblia es que Ezequías reconoció que había pecado y que debía aceptar las consecuencias por esto. Ezequías veía en las exigencias asirias algo que merecía y que Dios le demandaba por eso cedió y por eso no cedió igual ante los asirios en otras ocasiones.

 

Nos debe quedar claro algo: seguimos a un Dios justo y todo lo que hacemos fuera de su voluntad nos traerá consecuencias. Dios no puede ser burlado (Gálatas 6.7).

 

¿Cómo reaccionamos cuando nos alcanzan nuestras consecuencias?

 

Hay cristianos que no las aceptan y entonces culpan a todo, culpan a Dios e incluso culpan al diablo por algo cuya culpa les pertenece por completo lo que hace que retrasen su crecimiento espiritual y se pierdan en una perspectiva de soberbia y egoísmo. Si nos está sucediendo lo que merecemos, ¿qué debemos hacer? Es simple, lo que hizo Ezequías, decir he pecado soy responsable y merezco mis consecuencias y esperar que en su misericordia Dios permita que dichas consecuencias pasen pronto. Pero, también, no debemos olvidar que las consecuencias nos deben llevar a un genuino arrepentimiento que es más que llorar, es cambiar convencidos de que debemos vivir como a Dios le agrade si no, cada vez consecuencias mayores vendrán.