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Estudios bíblicos

Noviazgo y matrimonio

 

Unidad

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 


UNA SOLA CARNE

 

A.  Una de las mayores cualidades de Dios que resaltan de inmediato cuando uno intenta conocerlo es la unidad. Dios es el mejor ejemplo de algo que esta unido, de algo que se mantiene junto y que se mantendrá así por siempre y ese "algo" es su persona. Dios en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo que por amor a nosotros pusieron en juego esa unidad durante la crucifixión para que pudiéramos ser salvos.

 

      Siendo la unidad algo tan fundamental para reflejar a Dios es lógico que esto Dios lo requiera para aquellos que confiesan su nombre y de hecho lo hace en Juan 17 en un pasaje donde a todos los que creemos y creerán en él les pide unidad, y claramente deja ver que estar unidos es la única forma de que el mundo pueda conocerlo a él y conocer a Cristo. Interesante punto que nos hace pensar que al mundo el hacemos un gran daño al mostrar una cara de cristianismo desunida ya que ello, no les permite llegar a Dios.

 

      Pero en el tema que nos ocupa, quisiera llegar a otra conclusión.

 

 

      UNIDAD EN EL ÁREA SENTIMENTAL

 

      Esa conclusión me lleva a lo mismo que Dios dijo en Génesis 2.16 cuando claramente dijo que cuando un hombre se une a una mujer los dos se hacen "una sola carne" y este principio espiritual no ha cambiado ni cambiará nunca para Dios. En perspectiva diríamos que, cuando Dios inclina su rostro para mirar a un matrimonio el no ve, dos personas, ve únicamente a una y esto tiene enormes implicaciones.

 

      Las consecuencias de las cosas buenas y malas no son solo para el esposo o solo para la esposa. Son para los dos. Los beneficios de una compra son para los dos, los problemas de trabajo afectan a los dos, los problemas de enfermedad perjudican a los dos y cualquier centavo que se deba, lo deben los dos. Cualquier éxito ES responsabilidad de los dos y cualquier fracaso los afectara a los dos.

 

      Ahora, pensando en ello, pensemos en algunas cosas.

 

 

      ¿REALMENTE ESTAMOS UNIDOS?

 

      Pensando en como es Dios y como debiéramos ser nosotros y como debieran ser los matrimonios, es triste encontrar matrimonios donde hablan de "tus cosas y mis cosas". "Préstame tu coche" dice el esposo a la esposa, o incluso hay zonas de la casa que la esposa sabe que son solo "de su esposo".

 

      Siendo una sola la casa, hay esposos que se deben dinero y que se lo cobran porque el esposo no tiene acceso a la economía de ella o viceversa. Y si, lo se, me dirán: "pero es que así nos ha funcionado" y no discuto eso, pero eso, hace que las cosas funciones, pero no los hace un matrimonio feliz ¿o si? Hay incluso esposas que en el área sexual, acceden a hacer ciertas cosas porque no desean afectar esa unidad pero no están de acuerdo y en lugar de hablarlo, se vuelven cómplices para sumergir a sus matrimonios en una espiral de pecado que los va destruyendo lentamente.

 

      ¿Y cual es la solución? Una que parece tan complicada y lejana que muchos cerrarán esta ventana antes siquiera de pensar en ponerlo en práctica. La solución es que no hagan nada hasta que los dos estén completamente de acuerdo y si eso no pasa, no se debe discutir por ningún motivo al respecto. En casos de desacuerdo, los esposos deben de doblar sus rodillas juntos en oración para que Dios les muestre lo que deben de hacer y luego, irse a dormir en paz y en unión, nada, nada debe hacerse por contienda o por vanagloria y no debe ser el matrimonio un espacio de guerra donde solo quiera imponerse la voluntad de cada quien.

 

      Si recuperamos esta idea de unidad (lo que será por medio de un proceso largo y doloroso) lentamente veremos que nuestro matrimonio se ajustará al modelo de Dios con lo que llegarán las bendiciones que pudieran esperarse y que Dios mismo ha prometido. Si no es así, los cristianos haremos de nuestros matrimonios algo espantoso y no es que haya divorcios o separaciones, no, hay algo mucho peor, mantener sumidas nuestras relaciones en la rutina y la carnalidad y que así seamos sorprendidos por Dios ante quièn tendremos que dar cuenta de lo que hicimos con la unidad en nuestras relaciones de pareja.

 

      Pensemos en ello.

 

 

 


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