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Estudios bíblicos

Noviazgo y matrimonio

 

Un clavo saca otro clavo

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 


DEPENDENCIA, INDEPENDENCIA

 

Cuando las relaciones de pareja entran en conflicto, la sabiduría popular reza que esa relación debe ser sustituida por otra lo que se representa por la frase que encabeza este estudio. Con esto, se intenta pasar la etapa de duelo, de dolor en la relación y con ello, tratar de que la separación cause el menor impacto posible y, en una idea de sobrevivencia, pues sería algo correcto, pero sería bueno preguntarnos qué dice Dios en su Palabra sobre este tema.

 

Primero, debe quedarnos claro que el amor es una decisión. Decidimos amar, como Dios lo hace (Juan 3.16) y eso permite que lo que nosotros somos, lo liguemos a una persona a quién decidimos amar. Lo que crea una dependencia que debe ser positiva y edificante. Este principio de edificación solo se cumple cuando los dos esposos, dependen de Dios, únicamente de Dios

 

Cuando no es así, el matrimonio deja de ser un sacrificio vivo y reflejo de Dios y se convierte en una lucha de egos que destruye el afecto en el común de los casos y en muchos la propia relación.

 

Esto quiere decir, que, en las crisis de pareja, se acaba la dependencia que uno del otro se tienen y por ende dejan de depender mutuamente pero ¿de quién se depende? Siempre, las cosas terminan mal porque al menos durante un tiempo se termina dependiendo de la carne.

 

Al dejar de tener esa condición de dependencia, las personas que han perdido su relación tienden a la independencia y las emociones lastimadas provocan varias ideas que de manera equivocada presentan soluciones a las relaciones lastimadas que en realidad no son soluciones.

 

Por ejemplo.

 

Voy a demostrarle que puedo sin él (dependencia).

Voy a darle donde más le dueles (ira)

Hay alguien que me da lo que nunca me daba (mala dependencia)

 

En esta última situación entran frases como la que da título a nuestro estudio en el que se invita a buscar una nueva relación que sustituya a la relación dañada.

 

 

¿Y LA RELACIÓN CON DIOS?

 

Ahora bien, cuando el proceso de dependencia se rompe, como vimos, empieza un proceso de independencia de nuestra carne lo que nos hace movernos de la condición de espíritu a la condición de la carne lo que rompe nuestra comunión con Dios y nos aleja de sus propósitos, si esto no se revierte, la condición carnal se prolongará tanto como evitemos que Dios tome el control de nuestra heridas y del proceso de restauración que él quiere. En otros términos, si no damos a Dios el control de la relación agonizante, no importa lo que hagamos, terminaremos tomando malas decisiones porque las haremos en nuestra propia carne.

 

Si, al momento de la ruptura vamos a la carne debe quedarnos claro, que, antes de pensar en clavos, tenemos que pensar en el carpintero. Antes de pensar en que mal andan nuestras relaciones o que bien pueden andar con alguien más primero debemos componer nuestra relación con Dios que nuestras decisiones en la carne afectaron o de plano destruyeron.

 

 

¿LOS CLAVOS O EL AGUJERO?

 

La Biblia en Romanos 12.9-21 regula nuestras relaciones interpersonales y nos invita como principio principal a ser buenos incluso con quienes no lo son con nosotros y eso incluye las relaciones de pareja.

 

No podemos intentar tomar un clavo y sacar otro clavo cuando el clavo que tomamos lo agarramos con las manos y lo vamos a golpear con el clavo de nuestro propio ego. Eso siempre terminará en desastre.

 

El proceso de dependencia – independencia deja profundas heridas las cuales solo Dios puede cerrar de manera apropiada para poder dejar listo un corazón para la restauración. Dejar ese proceso a media o iniciar una relación cuando aún no se ha determinado la voluntad de Dios no es ir en contra de la persona o cónyuge que me lastimó, es ir en contra de Dios lo que deja un problema de carácter personal convertido en problema de carácter espiritual.

 

No se puede pensar en clavos, sin antes pensar en cómo cerrar el agujero. Ese proceso, el dejar el agujero cerrado adecuadamente supera en prioridad cualquier proceso que tenga que ver con clavos o con tachuelas.

 

Cuando los cristianos entendemos esto, logramos simplemente encontrar el mejor camino para poder hacer la voluntad de Dios y eso es la más alta de vida de cualquier hijo de Dios.

 

 

 


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