Translate
Principal - Estudios bíblicos

Estudios bíblicos

Noviazgo y matrimonio

 

Renovando el pacto

COMENTARIOS

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 


UN PROBLEMA CRECIENTE

 

Conforme los tiempos de la sociedad moderna se desenvuelven, la idea del compromiso se va deteriorando en situaciones donde las personas dejan de sentir el deseo de poder tener cargas sostenidas y esto, ha alcanzado el entorno de la iglesia cristiana hasta niveles nunca antes vistos.

 

Cada vez es más frecuente, que los matrimonios cristianos toleren la idea de la separación matrimonial mientras se incrementa el número de creyentes que sirven y ministran en medio de serios problemas testimoniales en sus matrimonios: parejas que tienen choques todo el tiempo, agresiones físicas o verbales, abuso que llega incluso al abuso sexual, han convertido al matrimonio en un espacio que requiere con urgencia que, las parejas recapaciten en lo que están haciendo para lograr sanar las heridas que, la falta de capacidad para llevar un matrimonio deja y así poder iniciar un proceso que les lleve a mejorar de manera significativa su relación pero sobre todo, que les lleve a restaurar su relación con Dios lo que les puede dar la llave para superar cualquier cosa.

 

Vamos a analizar dos casos de matrimonios en la Biblia donde vamos a poder encontrar las cosas que más lastiman al matrimonio y que podemos identificar para poder resolverlas de inmediato.

 

 

INCOMPRENSIÓN Y DESPRECIO

 

Nuestra primera historia nos lleva al pueblo de Israel en el tiempo del inicio de la monarquía. A la historia del rey David que, en el contexto de su vida, tenía una tendencia muy riesgosa a las relaciones emocionales carentes de compromiso.

 

La Biblia registra que David tuvo ocho esposas que representaron para él la existencia de veinte hijos que constituyeron su linaje. De sus esposas, la más conocida es Betsabé, mientras que de sus hijos, los más conocidos son Absalón y Salomón. Pero, en sus años de juventud, el primer matrimonio de David, tiene mucho que enseñarnos acerca de cómo los esposos pueden lastimarse hasta llegar a barreras infranqueables.

 

La historia de David y Mical inicia teniendo en la escena principal a la hermana de Mical, Merab quién había sido ofrecida a David por el rey Saúl para serle quitada en el último momento (1 Samuel 18.19). Saúl se entera entonces que Mical amaba a David y formaliza un segundo compromiso que solo le interesa para poder asesinar a David a quién pide cien prepucios de los filisteos esperando que con ello, sea asesinado pero no por su mano. Los prepucios son entregados y David se encuentra ya en su primera relación matrimonial con una mujer que lo ama profundamente y que más tarde se lo demostrará. (1 Samuel 18.27).

 

El capítulo 19 de 1 Samuel, en los versículos 11 al 17 relata un episodio de amor y fidelidad entre David y Mical cuando Saúl intenta asesinarlo y Mical le ayuda a escapar deslizándolo por una ventana. A partir de ese momento, el guerrero se convierte en guerrillero y la historia de amor entre estos dos esposos, se ve truncada de momento sin que la mujer amada vuelva a saber de su esposo.

 

Mientras Mical espera noticias del hombre amado, podemos pensar que recibió cualquiera de las siguientes posibles:

 

  • David fue visto en la ciudad de los sacerdotes (1 Samuel 21.1)

  • David se ha refugiado en la tierra de Gat (1 Samuel 21.10)

  • David se esconde en la grutas de Adulam (1 Samuel 22.1)

  • David ha libertado a la ciudad de Keila de los filisteos (1 Samuel 23.4)

  • David esta viviendo en los lugares fuertes de En-gadi (1 Samuel 23.39)

  • David ha tomado por mujer a Abigail viuda de Nabal (1 Samuel 25.42)

  • Junto con ella ha tomado por mujer a Ahinoam del valle de Jezreel (1 Samuel 25.43)

 

Pero por ella jamás pregunto, jamás se interesó y las tardes sorprendieron a Mical esperando al menos un pequeño mensaje del hombre que ahora parecía no tener memoria para ella. Ante esta situación, Mical es entregada en manos de otro esposo llamado Palti de tierra de Galim (1 Samuel 25.44)

 

Después de esto, una mujer herida del alma sigue recibiendo noticias que no le incluyen para nada:

 

  • David ha perdonado la vida de su padre Saúl en Zif (1 Samuel 26.23)

  • David se ha ido a vivir entre los filisteos (1 Samuel 27.5)

  • David ha regresado del territorio de los filisteos (1 Samuel 29.11)

  • David ha emprendido una guerra para librar a sus dos esposas (1 Samuel 30.5)

  • Mueren su padre y sus tres hermanos (1 Samuel 31.8-10)

  • David es ungido rey de Judá acompañado de sus dos mujeres (2 Samuel 2.4)

  • David ya esta procreando hijos y teniendo más mujeres (2 Samuel 3.2-5)

  • Se sostiene una guerra entre David y los descendientes de Saúl (2 Samuel 3.6)

 

Es en este momento cuando las heridas de Mical vuelven a abrirse ya que, Abner, guarda del descendiente de Saúl que pelea por el trono, se adhiere a David y establecen un pacto, que es aceptado por David, pero este, le pone a Abner la condición de que al verlo, traiga consigo a Mical la esposa por la que nunca ha preguntado. (2 Samuel 3.13)

 

Mical entonces se convierte en una mujer usada ya que es reclamada por el rey David e Isboset, el descendiente de Saúl que reclama el trono mira la oportunidad de salvar su vida por lo que envía de inmediato a que Mical le sea quitada a su esposo (2 Samuel 3.15) quién la Biblia lo muestra como un hombre profundamente enamorada de Mical ya que al ser despojado va tras ella llorando por la perdida (2 Samuel 3.16).

 

Nada escuchamos más de Mical hasta (2 Samuel 6.16; 20-23) en donde deprecia al rey por danzar ante la llegada del arca del pacto a Jerusalén lo que provoca una disputa que los mantiene ya separados como pareja hasta su muerte, unidos por el compromiso, consumidos por el orgullo, atados en un palacio, agonizando de tedio y de desprecio

 

¿Cómo puede un matrimonio que inicia en el respeto y el amor y que probado por la vida terminar de esa manera? David y Mical nos enseñan que, tanto el varón que no comprende las emociones de su esposa y la esposa que desprecia el rol que su esposo desempeña en casa están condenando a su relación a una separación que puede ser muy peligrosa pero sobre todo demasiado dolorosa. Es necesario que los varones aprendamos a comprender las necesidades emocionales de nuestras esposas para poder amarlas como ellas necesitan no como nosotros creemos y las esposas deben aprender a entender que sus esposos, obtienen su respaldo emocional no solo de la autoridad que la Biblia les otorga sino de la autoridad que las esposas les confieren dándoles su espacio para que convivan con otros varones, realicen las cosas que los satisfacen pero sobre todo, se mantengan vivos y activos en la iglesia.

 

 

AMOR INCONDICIONAL CUANDO NO SE VALORA EL ALMA

 

Nuestra segunda y última historia tiene que ver con el profeta Oseas quién fue enviado por Dios a proclamar un mensaje de infidelidad, ya que Dios deseaba que sus palabras reflejaran la forma tan descarada en que el pueblo de Israel se había apartado de él para ir en pos de otros dioses. Esto hizo que Dios permitiera una impresionante historia de amor para que el profeta fuera el ejemplo vivo del engaño que el pueblo había cometido contra Jehová.

 

Primero vemos al profeta enviado por Dios a tomar a una mujer de quién recibe la advertencia de que será prostituta por lo que Oseas debe amar sabiendo que no será amado. (Oseas 1.2). De esta unión nacen tres hijos llamados Jezreel, Lo-ruhama (no compadecida) y Lo-ammi (no es mi pueblo). De estos tres hijos solo del primero se menciona el pronombre “le” lo que permite entender que solo el primero de los tres hijos era de Oseas. Y lo más impactante hasta este momento es que no bien había Gomer destetado a la segunda bebé cuando ya estaba engendrando a otro hijo de otro amante.

 

A cambio de este amor por encima de la razón y de la propia dignidad, Oseas es abandonado con sus hijos, mirando en el rostro de dos bebés dos claras evidencias de cómo ha sido despreciado. La suerte de Gomer no es registrada en la Biblia pero de una clara podemos entender que las cosas dan un giro y la mujer que abandona termina abandonada y así como despreció es despreciada. Los años se vienen encima, ya no hay más amantes ni más personas que comparten su lecho. Triste y olvidada es vendida o se vende como esclava.

 

Un hombre no amado, engañado, burla de su pueblo y escarnio de su mujer, recibe la orden terminante de Dios de amarla de manera incondicional (Oseas 3.1-2) para que todo Israel sepa de qué manera Dios les ha amado desde la eternidad. Oseas entonces se dirige al mercado de esclavos y compra a su antigua mujer por quince monedas de plata que era la mitad de la cantidad con la que se debía comprar cualquier esclavo. Gomer, para la sociedad ya no valía nada. Para Oseas, lo valía todo por lo que el manantial de amor de un hombre, reflejo del amor de Dios sano las heridas de una mujer que encontró en un hombre la felicidad que nunca pudo encontrar en muchos. Cruda historia, terrible y profunda pero intensa y milagros porque así de poderoso es el amor de Dios para poder sanar las heridas que los matrimonios llegan a causarse.

 

De Oseas aprendemos, que la esposa lastima al esposo cuando no es capaz de valorar las formas de amor en que el esposo puede por el momento amarla. Se exige más, se pide todo y se exprime la última gota de la iniciativa del corazón del hombre, de quién en resumen se le terminan las ganas de luchar. En lugar de edificar la casa, llevando hacia arriba al varón para que alcance nuevas metas emocionales, muchas mujeres los derriban por la forma en que se ríen y burlan de sus maneras de querer agradarlas.

 

Por su parte, los varones destruyen el compromiso de la esposa cuando le demuestran que están comprometidos con cualquier cosa menos con ellas.

 

Desde el silencio las esposas miran calladamente como el esposo se comunica mejor con sus amigos que con ellas, como acaricia más a sus hijos que a ella, como puede tener tiempo para encontrar una oferta por medio de una tarjeta de crédito en Internet y no tiempo para acompañarla a comprar un poco de comida para el hogar.

 

Cuantas mujeres han llegado a pensar en tener deseos de convertirse en un partido de fútbol para que con toda anticipación sus hombres preparen al menos dos horas para solo mirarlas a ellas. Cuantas veces abra odiado en silencio la esposa al nuevo teléfono celular del esposo al que le ha dedica muchísimas horas para aprender sus funciones mientras no ha tenido tiempo ni siquiera para descubrir el corazón de ella.

 

Heridas y más heridas. Las cosas no andan bien, pero sin importan cual sea el problema o la intensidad de las heridas, el camino a recorrer es uno solo, el camino del perdón. Los esposos que no están dispuestos a perdonar, ya han perdido la batalla, ya no queda más que hacer, no importa el tipo de consejos o el número de los sermones. La suerte ya está echada. Los esposos que no entiende que Dios les está llamado a perdonar de manera incondicional poniendo a Dios como fiador, ya no tiene más que hacer que conducirse al divorcio dejando en el proceso heridas siempre abiertas que un días les serán reclamadas por Dios.

 

El perdón no se pide, de Dios debemos aprender que el perdón se da. No debe hacer nada la otra parte ni debes esperar que lo haga. El que alguien te suplique una disculpa no debe ser lo que inicie el proceso de perdonar, lo debes hacer de manera incondicional.

 

Es el momento de perdonar.

 

Y si es útil la experiencia de Ezequiel miremos lo que paso en Ezequiel 24:

 

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: «Hijo de hombre, he aquí que

yo te quito de golpe la delicia de tus

ojos; no hagas lamentación ni llores ni corran tus lágrimas.

Reprime el suspirar, no hagas luto por los muertos, cíñete el turbante, ponte los zapatos en los pies y no te cubras con rebozo ni comas pan de enlutados».

Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado.

Ezequiel 24.15-18

 

¿Qué pasaría si la persona que más queremos nos fuera quitada de repente?

¿Sería demasiado tarde para perdonar? ¿Ya no quedaría nada más que la soledad?

¿Por qué no hacer que este el pacto vuelva a valer la pena?

 

Renovemos el pacto, sintamos las cosas que nos unen y que un profundo amor aparte cualquier cosas que destruyo el compromiso, neguémonos a nosotros mismos y entendamos que el matrimonio es un régimen de sometimiento recíproco en amor para poder alcanzar pactos que revisen sus cláusulas, las enriquezcan y vuelvan a ser firmados para siempre.

 

 

 


COMENTARIOS