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Estudios bíblicos

Noviazgo y matrimonio

 

Ni todo el amor ni todo el dinero

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 


EL PRINCIPIO FUNDAMENTAL DE UNIDAD

 

La sabiduría popular dicta que en el matrimonio la pareja debe de mantener con precaución una buena medida, la de no dar ni todo el amor ni todo el dinero. Esto, según parece, obedece a la idea de que no debe darse todo ya que esto implica abuso de algunas de las partes. Tratemos de ver qué opina la Biblia al respecto.

 

Antes que otra cosa, nos debemos centrar en un punto importante y que es fundamental en la Biblia. Dios es el Creador del matrimonio. El formó del polvo de la tierra el cuerpo del hombre y le dio un aliento la vida y del hombre mismo tomo lo necesario para formar a la mujer dando claro de entender la dependencia de la mujer y la igualdad de naturaleza que hombre y mujer tienen para él, para Dios.

 

Esto, nos lleva a afirmar con convicción bíblica que el matrimonio es una institución divina (Génesis 2.23-24) formada por Dios con muchos propósitos; el que queremos resaltar aquí es que el matrimonio fue hecho para reflejar a Dios, es una proyección de Dios y por ende, es una cuestión fuertemente delicada ya que Dios desea que su modelo de unidad y dependencia sea lo que rija en al matrimonio. En cierto sentido tenemos que entender que simplemente en lo que define el matrimonio está la pauta para el éxito del mismo.

 

El matrimonio, es una muestra de unidad de unidad perfecta por lo que Dios, no mira al matrimonio como dos personas sino como una sola que tienen un llamado para poder responder ante él por las mismas cosas por las mismas bendiciones o por los mismos errores. No podemos, y no debemos vivir o estudiar el matrimonio sin que nos pueda quedar claro que es lo que estamos haciendo cuando nos casamos.

 

Así que, en este concepto perfecto nos queda claro que nada en el matrimonio es individual sino colectivo, nada es independiente en el matrimonio. Todo es común y eso incluye al amor y por supuesto al dinero.

 

 

¿NI TODO EL AMOR?

 

Cuando escuchamos el consejo de que no todo el amor debe darse en el matrimonio esto tiene cierta lógica cuando conocemos la manera de amar que tiene el hombre y que es una manera de amar egoísta buscando siempre el propio interés o el propio bien sobre el bien de los demás pero este no es el modelo de amor que Dios desea para nosotros. El desea un modelo de amor perfecto que se asemeje al suyo y al menos eso fue lo que recomendó ampliamente a la iglesia de Corinto como su norma de vida en todas sus cosas en todas sus relaciones y en todo lo que hicieran y eso incluía al matrimonio. (1ª. Corintios 13; 1ª. Corintios 10.24).

 

Ahora, del creyente se le pide una entrega perfecta, por lo tanto, se nos pide dar absolutamente todo el amor porque solo de esa manera se puede crear un vínculo que sea verdadero y que aspire a ser espiritual entre cónyuges.

 

 

¿NI TODO EL DINERO?

 

Si el matrimonio es una unidad perfecta, ¿a quién pertenecen los dineros del matrimonio? ¿al esposo? ¿a la esposa? El dinero pertenece a los dos porque los dos forman una sola unidad, pero por proyección diríamos que el dinero pertenece primeramente a Dios.

 

Básicamente en el matrimonio los problemas financieros tienen que ver con dos aspectos: el ingreso del dinero y la forma de administración de los recursos que se tienen.

 

Ingreso del dinero. Si todo pertenece a todos, eso es porque se desea tener una noción de equilibrio. No es importante quién ingresa más dinero en la relación, eso es trivial, lo importante es estar convencido de cómo se va a distribuir ese dinero. Cada pareja decide sus prioridades y el empleo de su dinero, pero, en este punto; solo nos creemos en la necesidad de señalar que, como cualquier cosa de valor, el dinero debe atesorarse no para enriquecimiento sino como una gran precaución. Así que el ahorro sirve y la mejor manera de ahorrar no es meter dinero a una cuenta sino dejando de gastar en las cosas que impiden la formación de un patrimonio.

 

Administración del dinero. Si bien cada pareja tiene la libertad de poder usar su dinero como lo necesiten es importante que la pareja no olvide que sus bendiciones son provisiones de Dios y por lo tanto debe apartarse como prioridad lo que represente una ofrenda para él. Además de eso, se deben fijar prioridades y mutuos acuerdos para la compra de cosas que pudieran impactar la economía del hogar. Además de esto, que no se olvide que el hombre, el varón de la casa es quién debe ser el proveedor del hogar lo que se debe de propiciar para la buena formación futura de los hijos.

 

En el matrimonio, si se sigue el modelo de Dios, podemos decir que debe estar implicado todo el amor y todo el dinero para que esto sea de verdadera bendición para el hogar.

 

 

 


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