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Estudios bíblicos

Noviazgo y matrimonio

Aplicando la ley del hielo

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 


EVADIENDO PROBLEMAS

 

Todo entorno de relación social siempre implica fricciones el mayor de los instintos básicos que existen: el instinto de la supervivencia, el deseo de sobrevivir, de superar el dolor, de dejar atrás la angustia, de poder seguir adelante. En este proceso muchos son vencidos por una carga mayor que su instinto y pierden el deseo de vivir von la consecuencia natural mientras que otros inician un proceso de recuperación de su propio valor para salir adelante.

 

Ahora bien, cuando somos lastimados una de las primeras reacciones naturales a ese ataque es responder de la misma manera, el tratar de causar el mismo daño que nos están causando o ignorar no solo el daño sino a la persona para que por medio de esta actitud rectifique o cambie su manera de actuar y, en este enfoque viene la frase que da título a este estudio: aplica la ley del hielo.

 

Cuando hablamos de la ley del hielo nos referimos al hecho de que una persona decide tratar con la mayor indiferencia en este caso al cónyuge que le está lastimando para que este reaccione aunque en el fondo lo que se trata es de lastimar a quién me está lastimando por lo que, es importante que entendamos que la ley del hielo, en realidad es una forma diferente de combatir el fuego con el fuego, lo malo con lo malo, el mal con el mal ya que es en realidad, una actitud de revancha.

 

La ley del hielo no cumple con el requisito de ser una actitud honesta ya que nace en el rencor, en el dolor, en la impaciencia y en el deseo de poder dañar a alguien que si bien nos está dañando cae en la categoría de prójimo y a estos, Dios nos ordena amarlos como a nosotros mismos (Mateo 19.19).

 

 

DIOS Y EL MAL

 

Podemos iniciar diciendo que cualquier manifestación de mal es contraria a la naturaleza de Dios por lo que la ley del hielo es una expresión de nuestra carne y no de nuestro espíritu.

 

Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Santiago 1.16-17

 

Por otro lado, de manera repetida encontramos en la Biblia la invitación a hacer uso del bien como medio de dirimir diferencias. Veamos las siguientes citas:

 

No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.

Romanos 12.17

 

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

Romanos 12.19

 

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

Mateo 5.44

 

Bajo el enfoque de la Biblia diríamos que la ley del hielo es una herramienta de la carne que no logra resolver problemas ni ayuda en nada a las personas a mejorar sus relaciones. La única ley que Dios permite en nuestras relaciones es la ley del amor

 

¿Qué decir a la persona que lastima?

 

Que está cultivando ira para el día de la ira, que su desprecio lo hace hacia sí mismo y que el poco valor que demuestra por la persona que dice amar es el mismo valor que se tiene por sí mismo y es el valor que en verdad tiene.

 

¿Qué decir a la persona que quiere aplicar la ley del hielo?

 

Que se va a lastimar más de lo que se imagina. Que debe buscar una actitud honesta basada en el amor y en la bondad y debe seguir sobre ella a pesar de que pareciera que esto le hace sufrir más. Debe hacer esto no como un medio de agradar a quién le lastime sino más bien como un medio para agradar a Dios y después de esto, dejar que Dios ponga las cosas en orden porque jamás permitirá que uno de sus hijos sea dañado injustamente.

 

¿Qué decir a la persona que aconseja aplicar la ley del hielo?

 

Que conozca más a Dios, que no ande más en la carne porque lo único que terminará tendiendo serán decisiones carnales que le destruirán interiormente. Que la Biblia dice que no debemos andar en murmuraciones y que aconsejar eso a alguien, no es amarle, al contrario es buscar su mal.

 

 

 


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