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La familia - Yo y el padre uno somos
 

Estudios bíblicos

La familia

 

Yo y el padre uno somos (Unidad)

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 

 


Yo y el padre uno somos

Juan 10.30

 

EL PROBLEMA DEL LENGUAJE

 

La poderosa declaración de Jesús hecha en Juan 10.30 sugiere que Cristo está hablando sobre el tema de la unidad de esencia con el padre algo que las Escrituras confirman de manera contundente en pasajes como Hebreos 1.3 pero la evidencia de la construcción gramatical sugiere que la referencia apunta hacia otro sentido.

 

Algunas versiones dan un mejor sentido traduciendo “Yo y el padre somos una misma cosa” pero aun así, queda oscuro. El español nos da la palabra “somos” lo que permite pensar en dos elementos de carácter individual que existen por separado algo que realmente Cristo afirmaba pero, no es exactamente lo que el pasaje original quiere decir. Nos puede ayudar un poco el hecho de que en los versos anteriores Cristo habla de que sus ovejas nadie se las arrebatara para después decir que, las ovejas no serán arrebatadas de la mano de su padre lo que deja ver que, Cristo desea resaltas que, Él y el padre tienen “algo” que hacen de la misma manera.

 

Por todo lo anterior la expresión debería de ser entendida como: Yo y el padre tenemos las mismas cosas en común. Esto implica que, la unidad de esencia de Cristo con el Padre es resaltada aquí en un aspecto: Dios y Cristo tienen una comunión perfecta. Las cosas importantes para uno son las mismas cosas importantes para el otro, las necesidades de uno son suplidas por lo mismo que suple las necesidades del otro.

 

Comunión perfecta.

 

 

LA FAMILIA EN COMUNIÓN

 

Bajo este enfoque y, dándole una aplicación al entorno familiar diríamos que, este pasaje nos invita a las familias a poder encontrar los espacios, las tácticas o las dinámicas que nos permitan tener las cosas en común, hacer que lo importante para uno sea importante para los demás para que, cada miembro de la familia se sienta parte de un todo funcional lo que le ayudará a poder trabajar en equipo lo que le beneficiará sobre todo a los hijos cuando formen sus propias familias o cuando se desarrollen en un ámbito profesional.

 

 

LA NEGACIÓN

 

Antes de aportar unas ideas prácticas sobre la comunión familiar vale la pena que, los que somos miembros de una familia debemos entender que, el proceso de formar la comunión con nuestra familia requiere el mismo sacrificio que para formar la comunión con nuestro Señor proceso que podríamos resumirlo con la magistral declaración de Jesús en Mateo 16.24.

 

El crear comunión implica rendir intereses, rendir tiempo, hacer un sacrificio en favor de las personas a las que deseo mostrar el interés que me representan. En la verdadera comunión no siempre ganamos pero, tampoco perdemos siempre.

 

Si, somos miembros de una familia y no entendemos esto, nunca podremos aprender a tener comunión lo que significa que nunca viviremos intensamente la compañía de las personas de nuestra iglesia, nuestro matrimonio, nuestros hijos, nuestro trabajo. La convivencia con las personas que amamos será una carga y algo difícil de llevar lo que al final nos puede volver en verdaderos egoístas que siempre tengamos cosas pendientes en nuestras relaciones sociales.

 

 

COMUNIÓN PRÁCTICA

 

Aquí dejamos dos sencillas medidas prácticas para fortalecer la comunión familiar. Otra forma de decirlo es que en este espacio sabrás que hacer para tener una familia fuerte.

 

Asistan a la iglesia. Lucas 2.41. La familia de Jesús consideraba necesario presentarse ante la presencia de Dios cada año lo que era un tiempo de comunión familiar. La distancia de Jerusalén a Nazaret era de aproximadamente 146 kilómetros (más de 280 millas). Imaginemos el tiempo para platicar, orar, comentar, y alabar a Dios que Jesús tenía para poder estar con su familia. Como familia asistamos a la iglesia. Si en algún momento alguien no puede ir, que el resto asista y más tarde, el miembro que no pudo existir debe ser informado de lo que se aprendió en la congregación.

 

Tiempo común de oración. Hechos 1.21. La iglesia del primer siglo creció porque su fuerza emano del tiempo de oración que pasaban juntos orando los unos por los otros. El tiempo de oración debe estar presente en las familias fuertes. Es necesarios ejercerlos y disfrutarlo. Por favor, si deseas una familia fuerte, su fortaleza saldrá de la oración.

 

Familias fuertes son aquellas familias que luchan por construir su comunión

 

 

 


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