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La familia - Transmitir el caracter de Cristo
 

Estudios bíblicos

La familia

 

Transmitir el carácter de Cristo

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 

 


Sugerimos al lector, se remita al tema el propósito de la educación de los hijos en este mismo espacio para poder llevar una continuidad con lo que se estudia y, tener una mejor perspectiva de la aplicación de estos temas relacionados con la paternidad cristiana

 

 

PROPÓSITO DE LOS EDUCADORES

 

Haciendo una especie de resumen de lo visto en el tema indicado arriba y en otros relacionados, diríamos que, son dos los propósitos básicos de la educación cristiana:

 

·         Ayudar a nuestros hijos a mantener el equilibrio en su carácter.

·         Desarrollar el conocimiento de Dios y el deseo del servicio cristiano.

 

Estos dos propósitos nos llevan a la inminente conclusión de que nuestros hogares deben ser una fábrica de:

 

·         Personas equilibradas

·         Personas espirituales

·         Siervos de Dios

 

Estas tres metas representan la mayor de las búsquedas a las que puede aspirar un padre cristiano en el entendido claro que, cualquier otra cosa o cualquier otra aspiración, será recibida por “añadidura” (Mateo 6.33).

 

 

CONOCER A DIOS

 

El conocimiento de la persona de Dios hace que los hijos desarrollen el concepto de un bien superior y les fije metas que no están en la tierra, esto iniciará su propia experiencia con Dios que, al paso del tiempo dará equilibrio a su vida, los convertirá en personas espirituales y les hará nacer el deseo de servir a ese Dios a quién están conociendo.

 

En cuanto a conocer a Dios (un tema no desarrollado por este autor) dejamos al menos dos consejos prácticos que pueden ayudar a que esto se consiga de una mejor manera:

 

·         Háblese de Dios con los hijos cuando estos desean escuchar de Dios.

·         Ámese a los hijos sin tolerancias excesivas y de manera constante.

 

Haciendo las cosas de esta manera despertaremos en los hijos, la necesidad psicológica natural de todo ser humano de querer conocer al Dios que forma una parte tan importante en la vida de nuestros padres, pero, es importante que el “hablar de Dios” se convierta en algo espontáneo, no forzado. Dios no es un argumento fuerte para amenazar indiscriminadamente o un pretexto para tolerar pecados o conductas pecaminosas en nombre del amor y de la tolerancia que por cierto, Dios nunca tiene para sus hijos.

 

TRANSMITIR EL CARÁCTER DE CRISTO

 

Cristo, es el gran modelo de imitación de los creyentes, la gran guía de referencia para nuestras vidas y esto, sigue una lógica bien sencilla en la Biblia. En el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, Dios revela el claro deseo que Él tiene de que seamos “perfectos”.

 

Porque los rectos habitarán la tierra,

Y los perfectos permanecerán en ella

Proverbios 2.21

 

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Mateo 5.48

 

Esta perfección, la Biblia la llama “santificación” (Romanos 6.22) lo que tiene relación con el concepto de “consagración”. Los creyentes debemos estar “consagrados”, “apartados” para que solo Dios sea quién nos use e influya esto, es “perfección” y alcanza para agradar a Dios porque mira en nosotros la justicia de su hijo Jesucristo puesta en acción.

 

Ahora, para poder ser perfectos, para Dios la mejor manera de lograrlo es imitarlo a Él, pero, para poder imitarlo a Él, necesitamos saber como “es Dios” y esto es lo que explica la encarnación de Cristo. Uno de los “porqués” Cristo vino a la tierra fue “darnos a conocer  a Dios para entonces poder imitarlo y lograr que, nuestra vida se rija por la misma expresión del apóstol Pablo:

 

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

1 Corintios 11.1

 

Esto nos lleva a una necesidad…

 

 

COMO SE LOGRA IMITAR A CRISTO

 

Esto solo puede lograrse conociendo a Cristo:

 

¿Qué asombra a Cristo?

¿Qué detesta Cristo?

¿Qué lo hace sentir bien?

¿Cómo cultiva las relaciones humanas Cristo?

¿Qué concepto de la santidad tiene Cristo?

 

Estas y muchas otras preguntas más deben contestarse para poder tener una idea de que debemos de estar imitando, para así lograr transmitir a nuestros hijos el carácter de Cristo.

 

Hagamos un pequeño ejercicio. Escribe 5 cosas que sepas acerca de como es Cristo:

 

            a). ______________________________

            b), ______________________________

            c). ______________________________

            d). ______________________________

            e). ______________________________

 

Ahora nos tenemos que preguntar como se logra vivir esas cinco cosas que hemos escritos como padres para que nuestros hijos vean a Cristo en nosotros y se les antoje imitar un modelo tan extraordinario de conducta.

 

En lo cotidiano, el carácter de Cristo debemos reflejarlo al menos en tres áreas vitales:

 

·         Nuestras palabras

·         Nuestra conducta en tiempos de crisis

·         Nuestras relaciones con los demás

 

En estos tres aspectos nuestros hijos deben ver que nuestras reacciones son como las reacciones de Cristo. Al hacer esto, dejarán de necesitar que nosotros les estemos hablando a cada rato de Cristo porque en las acciones verán insistentemente algo mejor, a Cristo en acción.

 

Padres, transmitamos el carácter de Cristo, eso hará que hagamos a nuestros hijos más espirituales y que, su carácter se equilibre porque ellos mismos estarán imitando al Salvador en quien sus padres creen.

 

 

 


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