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La familia - La educación el mejor regalo
 

Estudios bíblicos

La familia

La educación el mejor regalo

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 

 


UN PRINCIPIO BÁSICO DE FORMACIÓN

 

Un proverbio de sabiduría popular dicta que la mejor herencia que los padres dejamos a nuestras hijos es la educación. Esta herencia es mejor incluso, se afirma que las riquezas las cuales  el hijo o la hija pueden alcanzar por la aplicación de la educación que reciben. Como consecuencia de esto, se alaba cualquier logro secular que pudiera dar a nuestros hijos accesos a cualquier recurso que pudiera abrirle las puertas de la bendición.

 

Este principio básico pudiéramos decir que es sin duda, bíblico, Dios quiere que sus hijos aprendan, que se desarrollen, que crezcan en conocimiento (Efesios 1.16-17; Colosenses 1.10) lo que implicaría un gran respaldo para esta idea pero, observando bien las palabras de las citas, no requeriremos el contexto para darnos cuenta de que el conocimiento en el que Dios desea que crezcamos es un conocimiento pero, en la persona de Cristo como un medio para alcanzar un mayor conocimiento de él mismo.

 

Esto entonces parecería que contradice la idea de que debemos de preocuparnos por encima de todas las cosas por darles educación a nuestros hijos. Además de ello, vemos al apóstol Pablo considerando como algo inservible todo lo que él había adquirido incluido en todo por supuesto, su conocimiento secular (Filipenses 3.8) sin embargo, no necesitamos mucha inteligencia para darnos cuenta que de no haber sido por su conocimiento secular, no podría haber desarrollado el ministerio que desarrollo.

 

Alguien en este punto argumentaría que muchos grandes siervos de Dios no estuvieron asociados con algún tipo de preparación académica como Lucas el medico amado, sin embargo, se nos olvida que todos los siervos de Dios del Israel antiguo recibían una fuerte instrucción secular durante su infancia lo que los hacía personas con el conocimiento suficiente para desarrollar la obra a la que Dios los llamaba. Así que nos encontramos en una aparente contradicción de ideas.

 

 

LAS CONTRADICCIONES

 

¿Es malo entonces favorecer el desarrollo de la educación secular de nuestros hijos?

¿No debemos buscar que tengan la manera de ganarse bien la vida?

¿Es que acaso el único conocimiento válido para tener bendición es el conocimiento de Dios?

 

 

VEAMOS LAS PALABRAS DE JESÚS

 

Si alguien hablo sobre esa contradicción acerca de que hacer fue nuestro Señor Jesucristo quién hablo en los siguientes términos:

 

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan

Mateo 5.19

 

 El punto fundamental tiene que ver con lo que implica la palabra “tesoros”.

 

La palabra tesoros en el griego en que fue escrito el Nuevo Testamento significa literalmente “depósito o riqueza” pero está relacionada con algo que se hace, con algo que conscientemente se desea y por lo mismo se pone en ello nuestra mente y corazón.

 

Además de lo anterior, está palabra está relacionada con el hecho de postrarse para adorar lo que significa que hacer tesoros en la tierra llega al nivel de mal cuando estos tesoros son cosas ante las que nuestro corazón se postra en humillación y obediencia lo que significa que más que adorar a Dios adoramos aquello en lo que deseamos hacer tesoros.

 

 

PONGAMOS UN POCO DE EQULIBRIO

 

A manera de resolver este detalle y llegar a una posición sana pero sobre todo bíblica, queremos resumir lo que hemos visto hasta ahora con los siguientes puntos de resumen:

 

·    No es el problema darle a nuestros hijos educación. Esto es vital en un mundo tan competitivo para que puedan alcanzar mejores metas.

·   No es malo darle educación a nuestros hijos ya que esto les hará estar mejor preparados para responder a los reclamos que Dios les haga.

·    El verdadero problema se presenta cuando esta conducta hace que nuestros hijos solo vivan para sus logros personales dejando de lado al Señor. Este es el punto en donde la búsqueda de mejora de vida se vuelve pecado.

·   Cuando no somos capaces de hacer que nuestros hijos vivan para Dios y los hacemos dioses de sí mismos, entonces les estamos enseñando idolatría.

 

Estos puntos pueden dar un buen sentido a lo que debemos entender. Hagamos que la mente de nuestros hijos no solo luche por un buen lugar en el mundo, sino que también su mente abra un espacio para tener el mejor lugar posible en el reino de los Cielos. Nuestros hijos deben entender que sus rodillas no deben de doblarse ante sus diplomas de licenciatura, maestría o doctorado sino únicamente ante Dios. Esto es la esencia de lo que la Biblia nos regala sobre este tema, pero creemos bueno añadir aquí un punto que sirva también para vivir en mayor armonía con lo que Dios nos enseña.

 

Dios desea bendecirnos. De eso no hay duda, pero nunca olvidemos que la bendición tiene que ver con una medida sobrenatural de hacer que las cosas pasen no como una medida ordinaria. Por ejemplo, cuando alguien dice que recibió una gran bendición de Dios al alcanzar un título secular esto es verdad por Dios permitió que las condiciones se dieran para poder alcanzar esta meta, sin embargo cientos o miles de incrédulos alcanzan la misma meta sin que esto pueda ser considerado una bendición y así es porque es fruto de su trabajo y empeño. Así que bien haríamos los creyentes en mirar la manera tan impresionante en que Dios se manifiesta sin que nos demos cuenta. Dios puede tomar a aquel que desea honrarlo con su educación para que se abran para él o ella puertas que nadie podrá cerrar y eso seguramente implicará una gran bendición que vendrá del cielo para comprometer más al creyente a amar a su Dios.

 

 

 


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