Translate
La familia - La Biblia habla a los padres 1
 

Estudios bíblicos

La familia

 

La Biblia hablando a los padres (Deuteronomio 6)

COMENTARIOS

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 

 


ESTOS, pues, son los  mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro

Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual

pasáis vosotros para poseerla; ara que temas a Jehová tu Dios, guardando

todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú,

y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida,

y que tus días sean prolongados.

Oye pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien,

y seáis multiplicados, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres,

en la tierra que destila leche y miel.

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es:

Y Amarás a Jehová tú Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma,

 y con todo tu poder. Y estas palabras que yo te mando hoy,

 estarán sobre tu corazón. Y las repetirás a tus hijos,

y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino,

y al acostarte, y cuando te levantes. Y has de atarlas por señal en tu

mano, y estarán por frontales entre tus ojos.

Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas.

Deuteronomio 6.1-6

 

En el tema de la educación de los hijos, la Biblia está cargada de innumerables consejos que nos pueden ayudar a saber que hacer y como hacerlo con nuestro hijos para que, en su proceso de formación Dios sea una presencia permanente y definitiva.

 

El pasaje anteriormente citado nos da fuertes líneas de acción que, no deben descuidarse puesto que, es la opinión de Dios de como debe darse el proceso de educación de los hijos. Vamos a analizarlo pero, recomendamos al lector que revise otros estudios que preceden al mismo: el propósito de la educación y transmitir el carácter de Cristo.

 

 

CREENCIAS O CONVICCIONES

 

Partamos de un punto fundamental, Dios desea que tengamos hacia el convicciones y no creencias, Las convicciones son una firmeza de opinión que nada hace cambiar mientras que, las creencias varían de acuerdo a las circunstancias, están basadas en la confianza, no en la fe y, Dios desea que convencidos lo sigamos y, por lógica lo mismo desea de nuestros hijos.

 

El pasaje de Deuteronomio 6 está inscrito en una sección grande de mandamientos que Dios da al pueblo de Israel. En este apartado, queda claro que Dios desea dos claras convicciones en la vida de los creyentes, en la vida de nuestros hijos

 

·         Jehová nuestro Dios, uno es.

·         Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, tu alma y tus fuerzas.

 

 

Estas dos ideas, tenían que ser una repetición constante de parte de los padres hacia los hijos.

 

 

JEHOVÁ NUESTRO DIOS, UNO ES

 

En los tiempos en que Israel iba a entrar a la tierra prometida a recibir su promesa de parte de Dios, alrededor de ellos existían una innumerable cantidad de pueblos paganos y politeístas que se comportaban regidos por las mismas emociones que los seres humanos. Con Dios, eso jamás iba ni jamás sucederá. Dios es un Dios único que ama y que hace del amor su lenguaje de comunicación. Dios interactúa con sus hijos de una manera consistente y justa.

 

 Estos dos principios: el lenguaje de amor de Dios, su trato justo deben ser conocidos por los hijos por medio de lo que los padres les digan.

 

 

Y AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS

 

Dios desea que, este principio, esta forma de amar que Dios tiene y la forma justa en que nos trata provoque una reacción en quiénes lo sepan y está reacción es, que desarrollemos el amor a Dios en tres áreas: con todo el corazón, el alma y la fuerza.

 

Al decir de todo tu corazón, esto nos dice que Dios desea que nuestro amor hacia él sea sincero, desinteresado, auténtico, sin buscar ninguna intención que no sea otra más que depender de él. Esta convicción de amor sincero debe manifestarse en dos áreas de nuestra vida: nuestras emociones e ideas (alma) y en nuestras acciones (fuerzas)

 

Estos dos principios: un amor sincero a Dios reflejado en nuestro pensamiento y en nuestras acciones deben ser conocidos por nuestros hijos por medio de lo que los padres digamos. Con esto, ya tenemos cuatro principios de trato con Dios, que este desea que tengamos siempre presentes y que son una obligación que los padres transmitamos hacia los hijos, de lo contrario, su fe estará basada en convicciones y variará de acuerdo a las circunstancias, los veremos, acercándose a Dios por ratos y mezclando el mundo en su forma de vida, leyendo una Biblia pero haciendo cosas que no podrían calificarse de “santas”. Estamos a tiempo.

 

 

CONSEJOS PRÁCTICOS

 

Pongamos nuestros cuatro principios de aprendizaje:

 

Dios nos habla con amor

Dios nos trata de una manera justa

Nuestro amor a Dios debe de ser sincero

El amor a Dios se debe manifestar en nuestras emociones y en nuestras acciones

 

Ahora, siendo estas cuatro cosas una repetición constante de parte de los padres hacia los hijos que puntos deben observarse para que esto se logre eficientemente.

 

·         Debe hablarse de esto en el tiempo de oración familiar (hablando en tu casa)

·         Debe hablarse de esto en el tiempo de oración con los hijos (al acostarte y cuanto te levantes)

·         Deben aprovecharse los momentos de sensibilidad espiritual para hablar de ello.

·         No deben repetirse de una manera indiscriminada porque esto produce insensibilidad.

·         No deben usarse estos principios como herramienta de chantaje emocional.

·         No deben usarse estos principios para que el hijo “se sienta mal” esto, produce rechazo.

·         No deben usarse para comparar el mal de nuestros hijos con el bien de otros.

·         Estos principios deben ser reforzados con acciones concretas que los demuestren.

·         La generación paterna debe tener una clara idea de como se manifiesta el amor de Dios.

·         Los padres deben reconocer cuando se equivocan y enfrentan sus propias consecuencias.

·         Los padres deben tener un amor con Dios que sea sincero.

·         Las emociones deben estar controladas por Dios.

·         Nuestras acciones como padres deben de reflejar el carácter de Dios.

 

Si hacemos esto, tendremos hijos convencidos de lo que creen.

 

Creo, todos los padres, deseamos eso.

 

 

 


COMENTARIOS