Translate
La familia - Educación sexual en la familia
 

Estudios bíblicos

La familia

Educación sexual en la familia

COMENTARIOS

 

Autor:

Hno. Osvaldo Juan Maccio

Colaborador




 

 


Introducción

 

La educación sexual de nuestros hijos es una responsabilidad y privilegio que nadie fuera de nuestra propia familia y de la familia de Dios, nos puede arrebatar, y menos aquellos que defienden los pecados sexuales como “la libre elección de ;las personas en determinar su género sexual”.

 

La sexualidad humana constituye el origen de vínculos más profundos entre los seres humanos, y de su realización efectiva depende el bienestar de las personas, los matrimonios, las familias y la sociedad. La educación sexual por lo tanto debe ser desarrollada en forma plena, congruente y armónica con el resto de las cualidades humanas. Pero una educación sexual no sería completa sino no contuviera los valores espirituales y principios bíblicos para el buen uso de esa sexualidad.

 

La educación sexual de nuestros hijos no debe ser un capítulo aparte en la educación que reciba a diario; sino que tiene que formar parte, teniendo su justo lugar, en la educación integral que le damos nosotros los padres. Una función importante de los padres es hablarle a los niños acerca del amor, la intimidad y el sexo. Los padres pueden ayudar mucho si crean una atmósfera positiva en la cual se pueda hablar con sus hijos acerca de estos temas. Sin embargo, muchos padres evitan o posponen esta discusión.

 

 

La educación sexual cristiana

 

Los niños y adolescentes de familias cristianas necesitan educación y dirección de sus padres para ayudarlos a tomar decisiones saludables y apropiadas con respecto a su comportamiento sexual, ya que pueden estar confundidos y estimulados en exceso por una mala información proveniente de modas o presiones de la sociedad.

 

Así como no existe un determinado día, época del año o de la vida para enseñarles el temor o la obediencia a Dios, como así también los valores de la vida como ser el bien, el amor, la justicia, la verdad, la solidaridad, etc. pues son temas de interés y trato constante, de la misma manera la sexualidad y todo lo concerniente a ella, especialmente su uso, se enseñará cuando la oportunidad o la necesidad lo señale o exija.

 

 

La Biblia y la sexualidad

 

Desde la primera página hasta la última de nuestras Biblias, Dios nos habla de sexualidad y sexo. Aunque la palabra sexo, propiamente dicha no se encuentra en ella. Al principio, en Génesis 1:27 expresa: “Y creó a Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” En realidad la palabra “varón en este pasaje es sinónimo de “macho” (En hebreo la palabra original es: zacar, término que da la idea de algo que tiene la particularidad de “penetrar u horadar”. Para el caso de la palabra hembra, el término original es: nequevah, el que a su vez expresa la idea de “receptividad, de “ser penetrada” o “tener la posibilidad de ser penetrada.”

 

Es interesante marcar la diferencia de las palabras utilizadas en el original en este pasaje y en el del cap. 2:23, donde las palabras para varón y varona son: “ish” e “isha” (o “ishah”) respectivamente. En esta porción no se quiere dar la idea de sexo, sino de sexualidad, marcando la diferencia de roles y funciones, o bien como el contexto lo indica de identidad y unidad complementaria.

 

Y al final, en la última página del Apocalipsis leemos en el cap. 22:14-15, acerca de los fornicarios (una de las conductas pecaminosas relativas al sexo) que quedarán fuera junto con otros.

 

Además son muchas las escenas bíblicas donde el Espíritu del Señor nos enseña sobre la bendición de la sexualidad y nos muestra, advirtiéndonos, sobre las debilidades sexuales y sus consecuencias de muchos personajes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

 

 

Conceptos y contenidos

 

Hay varios términos que se usan en el proceso de enseñanza-aprendizaje, los cuales vamos a aplicar a la enseñanza y aprendizaje de los conceptos, principios y manejo de la sexualidad por parte de nuestros hijos.

 

Podemos separar la enseñanza en dos etapas, la Primaria y la secundaria.

 

A – Etapa primaria: Esta etapa es la comprendida desde el nacimiento hasta el inicio de la pubertad. En ella el niño recibirá INFORMACIÓN. Información es dar conocimiento anatómico y fisiológico. Cómo son y como funcionan cada uno de los órganos genitales.

 

B – Etapa secundaria: Es la que va desde la pubertad hasta la juventud (y muchas veces más allá...): En ella el adolescente recibirá INSTRUCCIÓN + CAPACITACIÓN = EDUCACIÓN. Instrucción es dar capacitación para usar el conocimiento adquirido en la etapa de información. Educación es dar formación para usar bien ese conocimiento y capacitación.

 

Como resumen podemos señalar que el comienzo y el fin de cada etapa no serán fácilmente identificables, muchas veces se superpondrán y el ritmo del proceso será dado por el niño al hacer sus preguntas y por los padres en la forma y el cómo dan las respuestas.

 

 

Al hablar con su niño o adolescente

 

Es de gran ayuda el que:

  • Estimule a su hijo a hablar y a hacer preguntas.

  • Mantenga una atmósfera calmada y libre de críticas para sus discusiones.

  • Use palabras que se entiendan y hagan que el niño se sienta cómodo.

  • Trate de determinar cuál es el nivel de conocimiento y entendimiento del niño.

  • Mantenga su sentido de humor y respeto al mismo tiempo.

  • Establezca la relación entre el sexo, el amor y el matrimonio.

  • Comparta abiertamente sus valores cristianos su hijo

  • Discuta la importancia de la responsabilidad al escoger y tomar decisiones.

Al desarrollar una comunicación abierta y sincera los padres pueden ayudar a sus hijos a aprender acerca del sexo y su sexualidad de una manera positiva y saludable.

 

  

Cuando empezar

 

Aunque pareciera exagerado educar sexualmente desde el nacimiento sin embargo esta educación debe estar ya en las mentes de los padres. ¿Acaso no hablamos del sexo de nuestros hijos antes de que ellos nazcan y aún también antes de ser concebidos? ¿Porqué no seguiremos haciéndolo cada vez que sea necesario?

 

Tengamos presente que un niño siempre está en edad de saber lo que pregunta. Según su edad debe ser nuestra respuesta, pero una respuesta debe haber, y esta debe ser verdad. Los niños tienen distintos niveles de curiosidad y de entendimiento dependiendo de su edad y nivel de maduración. A medida que crecen, los niños frecuentemente preguntarán más detalles acerca del sexo. Un niño de 5 años puede conformarse con la contestación sencilla de que los bebés vienen de una semilla que crece en un sitio especial dentro de la madre. Pero un niño de 11 años quiere saber aún más y los padres pueden ayudar hablándole acerca de cómo un hombre y una mujer se enamoran y planifican vivir juntos, formar un hogar y tener una familia.

 

 

Llamemos las cosas por su nombre

 

Otro aspecto importante es llamar a las cosas por su nombre, los niños pueden tener su propio vocabulario aprendido en la calle, pero es nuestro deber corregirlos y enseñarles con términos que la ciencia médica usa, ¿acaso no lo hacemos con todo los demás miembros y funciones de nuestro cuerpo? ¿Por qué dejaríamos de hacerlo a la mitad del cuerpo humano? Cualquier libro de anatomía nos ayudará al respecto, y cuando no sepamos definir alguna parte o función recurramos a un buen diccionario enciclopédico.

 

La naturaleza que Dios creó es una gran maestra, siempre que podamos ilustremos con ella y especialmente con ejemplos o pasajes bíblicos donde se muestra la conducta humana en el uso del sexo, tanto para bendición como para desgracia, nada tiene más autoridad que la Palabra de Dios, la cual está impregnada de pureza y verdad.

 

 

El adolescente y su sexualidad

 

Los adolescentes tienen la capacidad para hablar acerca de amoríos y del sexo en términos de sus citas y relaciones amorosas. Ellos pueden necesitar ayuda para lidiar con la intensidad de sus emociones sexuales, su confusión con respecto a su identidad sexual, y su comportamiento sexual en una relación social. Las preocupaciones acerca de la masturbación, la menstruación, las medidas contraceptivas, el embarazo y las enfermedades transmitidas sexualmente son comunes. Algunos adolescentes también batallan con los conflictos acerca de los valores familiares, religiosos o culturales. La comunicación abierta y la información precisa que brinden los padres aumentan las probabilidades de que sus hijos pospongan el sexo para el matrimonio.

 

Finalmente recordemos que el concepto que nuestros hijos tengan de la sexualidad nunca será más alto que el que nosotros tengamos y le mostremos de ella. Nuestros hijos perciben más nuestros sentimientos que nuestros conocimientos sobre cualquier tema, cuanto más en este terreno donde existen muchas fuentes de información y nuestro inconsciente juega un papel tan importante.

 

 

 


COMENTARIOS