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La familia - Árbol que crece torcido
 

Estudios bíblicos

La familia

Árbol que crece torcido

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador



 

 


VICTORIA, NO DESTRUCCIÓN

 

Cuando una persona crece en un entorno que le distorsiona su sentido de la realidad, se suele decir de manera popular que ha “crecido torcido” y como se observa en la naturaleza, se cree que quien vive así, no podrá enderezar nunca los principios malos que ha aprendido. Esta frase de sabiduría popular implica que, una vez que “nos programamos” con cierta información no podemos “desprogramarnos”. Vamos a analizar si puede para esto darnos algunas respuesta la Biblia.

 

Primero: Nuestra naturaleza. El apóstol Pablo hablando de las cosas que hacía contra su voluntad declara que él principio operativo de lo que hacía no era él sino:

 

… el pecado que mora en mi

Romanos 7.17

 

Con ello, nos puede quedar claro (algo que el resto de la Biblia corrobora) que dentro de nosotros existe una naturaleza carnal que sigue de manera incondicional cualquier deseo desordenado que more en nosotros. Esta naturaleza carnal, es herencia de todo ser humano y es parte importante para poder entender por qué la mayoría de las veces muchas personas aún con conocimiento de Dios viven presas de esta naturaleza. Todo se reduce a un principio básico: nos domina la naturaleza en la que ponemos nuestra voluntad, algo que podría esquematizarse de la siguiente manera tomando en cuenta una rendición a nuestra naturaleza carnal.

Todo creyente que no luche contra la naturaleza carnal, terminará inevitablemente dominado por ella. En contraparte, el apóstol Pablo defiende el punto de vista de esta lucha que debe sostenerse. Para ello utiliza las siguientes palabras.

 

Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible

1a. Corintios 9.24

 

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal

Romanos 12.21

 

Segundo. En la primera cita, el apóstol Pablo habla de que la vida cristiana es una lucha. En la segunda cita se habla de que el cristiano debe vencer el mal con la aplicación del bien. Por lo que podemos reunir las dos ideas diciendo que nuestra naturaleza carnal recibida como consecuencia del pecado original siempre tendera a dominarnos y si nosotros se lo permitimos nos esclaviza. Por otro lado Dios nos manda a vencer al mal practicando el bien de ahí que siempre encontraremos como idea central de la Biblia la práctica de bien. Con esto no vamos a destruir el mal pero si vamos a dominarlo hasta el punto en que deje de molestar aunque nos debe quedar claro que dicha naturaleza carnal siempre estará presente.

 

 

SI NADA HAY IMPOSIBLE

 

Esta lucha por el pecado será permanente. Los creyentes tenemos  las armas, los métodos y las maneras de alcanzar el triunfo. Tenemos la estrategia y al capitán perfecto, pero depende de nosotros darle sentido a la lucha verdaderamente ajustándonos al plan de batalla que nos sea indicado desde la eternidad.

 

Nada hay imposible para Dios lo que implica que, un árbol puede dejar de estar torcido y una personalidad lastimada puede volver a sanar lo que no implica que el árbol deje de serlo o que nuestra naturaleza carnal deje de intentar dominarnos. Esto, debe quedarnos claro.

 

 

CUESTIÓN DE HÁBITOS

 

Una persona decide levantarse temprano para atender las demandas de su nuevo trabajo. Esto lo hace de muchas maneras y durante tantos días que incluso cuando llega el día en que tiene periodo de vacaciones se despierta temprano sin que pueda evitarlo eso implica que somos seres “programables” somos seres de hábitos por consiguiente si nos hemos “programado” para lo malo podemos sustituir nuestros hábitos malos por la práctica de los hábitos buenos. Pero el punto está en que realmente deseemos hacerlo.

 

Todos los creyentes mantenemos una fuerte carga de mal en nuestros corazones la cual podemos y debemos dominar ya que de lo contrario nos mantendremos siempre lejos de la voluntad de Dios. Debemos desarrollar hábitos “buenos” para poder acostumbrar a nuestro corazón a solo dirigirnos a la santidad de Dios y ahí está el punto donde entrará Satanás. Por todos los medios evitará esta reprogramación ya que esta le arrebatará a uno más de sus esclavos.

 

Pensemos en esto.

 

 

 


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