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Exhortación - Toda desobediencia emgemdra una consecuencia

Estudios bíblicos

Exhortación y disciplina

 

Toda desobediencia engendra una consecuencia

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador








DE LO PERFECTO A LO IMPERFECTO

 

Nuestro tema, como es obvio de su titulo, trata de la desobediencia, de la actitud de despreciar la voluntad de Dios en bien de hacer la voluntad propia, pero, para ver la importancia de no hacer caso a la desobediencia, vamos a reflexionar en un pensamiento bíblico que nos enseñe lo anterior para, valorar la bendición que se logra siendo obediente.

 

La Biblia nos enseña que la voluntad de Dios es agradable y perfecta (Romanos 12.2). Además de esto, nos dice que toda dádiva perfecta (desde el punto de vista de Dios) proviene del Creador (Santiago 1.17) lo que quiere decir que nada malo puede provenir de Dios aun cuando lo que proceda no pueda ser comprendido por nosotros.

 

Este nos hace ver una lógica que permea toda la Biblia y toda la vida cotidiana. Una relación don Dios nos asegura un fin de bondad en todo lo que pasa a nuestro alrededor. No puede proceder de Dios mal alguno y, aunque las consecuencias de nuestros actos exijan que rindamos cuenta de lo malo que hemos hecho, al final, siempre alcanzaremos una condición de bondad que terminara dando calma a nuestro corazón y equilibrio a nuestra vidas claro, con la clara condición de hacer todo buscando la voluntad de Dios.

 

El contraste obvio de esto es que el desatender la voluntad de Dios nos condena a una condición de vida donde las cosas malas nunca dejarán de estar presentes. Este es el punto que deseamos reflexionar con seriedad. Si dar la espalda a la voluntad de Dios es desobediencia, entonces siempre existirá una condición de mal que afectar a cualquier desobediente.

 

 

LO QUE NOS DICE EL TESTIMONIO DE LA BIBLIA

 

El caso Saúl. Saúl fue el primer rey de Israel. Fue levantado por Dios en respuesta a un reclamo del pueblo que exigía que ellos fueran “iguales” a las demás naciones lo que en sí, implicó una desobediencia. En 1ª. Samuel 15.3 se lee que Dios dio a Saúl una orden terminante de aniquilación del pueblo Amalecita, sin embargo, Saúl le conservó la vida al rey de Amalec (1ª. Samuel 15.8) lo que demostró claramente que el corazón de Saúl ya no andaba tras la voluntad de Dios (1ª. Samuel 15.11) lo que puede ser considerado sin duda una desobediencia a Dios.

 

¿Cuál fue la consecuencia? Saúl es desechado como rey y se le avisa de la inminencia de su caída (1ª. Samuel 15.26). Además de ello, Saúl perdió la relación con el mayor y mejor de sus consejeros que tuvo en vida: Samuel y es curioso, señalar en este punto que Saúl a pesar de la desobediencias y las consecuencias tan contundentes, estaba más preocupado por su propia reputación que por su propia estabilidad personal (1ª. Samuel 15.30-31).

 

Al paso del tiempo, Saúl murió en batalla y David le sucedió como rey. La caída de su linaje fue la consecuencia de su desobediencia.

 

 

El caso Balaam. Balaam fue un profeta de Dios que amaba el dinero lo que es raíz de todos los males (1ª. Timoteo 6.10) esto le hizo por lucro cometer un grave error (Judas 11) que le conllevo una fatal consecuencia.

 

Cuando el pueblo de Israel está en conquista de la tierra prometida, llega a los territorios de Moab precedidos de la fama de que Dios está peleando por ellos lo que hace que el rey de los moabitas (Balac) busque al profeta ambicioso para que este, decrete una maldición sobre el pueblo de Dios ya que era sabido que, lo que este profeta decía se cumplía (Números 22.6).

 

Balac manda mensajeros con bienes materiales para tentar al profeta el cual recibe de Dos la clara indicación de no maldecir a Israel (Números 22.12) y se resiste a ir en pos de los mensajeros moabitas. Por segunda vez, le son enviadas recompensas pero esta vez, Dios le dice a Balaam que vaya pero que debería de hacer lo que Dios le dijera (Números 22.20).

 

El corazón de Balaam parece no ir comprometido con Dios ya que el ángel de Jehová le impide el paso a su asna y se aparece ante Balaam para recordarle que solamente debe hacer lo que Dios le dijera. Cuando Balaam llega a Moab, prepara un complicado ritual para cumplir con el pedimento de maldecir, pero para sorpresa de los moabitas, solo bendice al pueblo que ya de por si era bendito. Este proceso se repite varias veces hasta que aparentemente Balaam sale de la escena. Podríamos entonces decir que, Balaam no logro maldecir y así fue pero el profeta busco los medios para obtener su recompensa desobedeciendo así la voluntad de Dios.

 

Apocalipsis 2.14 enseña que cuando Balaam no pudo maldecir entonces aconsejó a los moabitas como “infectar” al pueblo para poderlo destruir a pesar de la bendición sobrenatural de Dios. Su método consistió. Su método consistió en hacer que el pueblo de Israel cometiera idolatría para despertar la ira de Dios además de hacer que las mujeres moabitas se mezclaran en el campamento de Israel para que los hebreos cometieran fornicación.

 

Balaam se obsesionó con obtener una recompensa producto de la iniquidad y desobedeció de manera desvergonzada a Dios. ¿Cuál fue la consecuencia? El pueblo de Israel peco y Dios tuvo que castigar esta desobediencia pero Dios, también castigo la desobediencia de Balaam y esta castigo tuvo que ver con quitarle la vida. (Números 31.8).

 

 

CUIDADO CON LA DESOBEDIENCIA

 

La Biblia llama a los hombres no redimidos los hijos de desobediencia lo que implica que desobedecer no solo trae consecuencias funestas sino que nos identifica con los impíos y nos hace acercarnos a las cosas que rodean a la gente que no teme a Dios lo que puede sin lugar a dudas contaminarme espiritualmente. Además de ello, el desobedecer es síntoma de estar perdiendo amor por Dios y nos aleja de su voluntad lo que implica aún más consecuencias.

 

Nunca olvidemos que la desobediencia siempre implica consecuencias. Tarde o temprano. Después de semanas, meses o largos periodos de años, las consecuencias de nuestra desobediencia aparecen y nos hacen caer en condiciones de maldad o ataque espiritual que, de no entregar a Dios, se pueden terminar convirtiendo en cargas de dolor y angustia que pueden dar a nuestra vida años de consecuencias malas que nos hagan olvidar los años de bien e incluso hacernos que nos vayamos de este mundo consumidos por la amargura. Si estamos leyendo esto, indudablemente estamos a tiempo.

 

 

 

 


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