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Exhortación - Serpientes bajo la cama

Estudios bíblicos

Exhortación y disciplina

 

Serpientes bajo la cama

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador






IDOLATRÍA

 

El hombre por naturaleza, al encontrarse restringido a lo finito, siempre tiende a ligarse a las cosas finitas. Requiere y demanda cosas visibles para poder creer o ejercitar su fe. Esto, en muchos casos, le puede llevar a idolatrar, cosas que en si son buenas o que le otorgaron algún beneficio, pero que acaban siendo adoradas por encima de lo que verdaderamente ocasionó el bien. Por ejemplo, se puede usar una tela para hacer que fluya el poder de Dios para que al final, se termine adorando la tela más que al poder de Dios en si mismo. Un caso, así, de serpientes bajo la cama, sufrió el pueblo de Israel

 

 

UNA NECESIDAD DE SALVACIÓN

 

Números 21.4-9 nos habla de una plaga. Serpientes venenosas (traducción de la Biblia RV revisión de 1995) cuya mordida era ardiente, son desatadas para provocar mortandad entre el inconforme pueblo de Israel. ¿La solución? Una serpiente de bronce refulgiendo al mediodía que quién la veía, recibía la curación del veneno destructivo. La salvación provino de Dios por medio de una imagen. ¿Idealizaría el pueblo a la imagen o al salvador?

 

 

UNA SALVACIÓN QUE SE VUELVE IDOLATRÍA

 

2ª. Reyes 18.1-5 relata los hechos del reinado de Ezequías y la serpiente de bronce vuelve a aparecer. Alguien la guardo, alguien la bajo de la estaca, alguien a escondidas la colocó en un lugar que no era el suyo y empezó el culto a la serpiente que da la vida.

 

Ezequías destruye el símbolo, para destruir el culto. Una vida de bendiciones para su pueblo no podría ser posible mientras se guardara bajo la cama, una serpiente que provocaba la idolatría. Pero, la serpiente no solo debía ser exhibida, debía ser reducida a polvo, no debía quedar nada e incluso, debía ser referida con un nombre de desprecio y no de admiración.

 

 

UNA NACIÓN QUE SE PARECE A UNA PERSONA

 

El pueblo de Israel, es, sin lugar a dudas, como cualquier persona. Dios desea bendecir, Dios desea una relación de trascendencia eterna, Dios desea cambiar, transformar, tocar heridas y consolar, pero, nada de esto podrá ser posible, si no sacamos las serpientes que tenemos debajo de la cama.

 

Las cosas ocultas, las cosas escondidas, los hábitos pecaminosos, deben pasar a formar parte de las cosas que deben ser exhibidas, destruidas, pero sobre todo, reducidas a polvo para evitar que tomen un control sobre mi corazón que no les pertenece, que pertenece solo a Dios.

 

 

 


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