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Exhortación - Madurez espiritual

Estudios bíblicos

Exhortación y disciplina

 

Madurez espiritual

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Autor:

Hno. Pedro Bu

Colaborador





 


¿Qué es un cristiano maduro?


En Apocalipsis 21:4 leemos que “en el cielo Dios enjugara toda lagrima. William Macdonald en su comentario nos dice que esta es una expresión poética para decir que “NO HABRÁN LAGRIMAS y que tampoco habrá muerte, ni dolor, ni angustia, que todas estas acciones habrán terminado”.

 

Pensando en esto, y leyendo algo al respecto de C. S. Lovett donde el dice que: el cielo no es lugar para criar hijos”, descubrimos que este mundo es el laboratorio divino para producir “hijos maduros”. En otras palabras hay solamente un lugar donde puede haber crecimiento y donde el verdadero amor puede ser cultivado y ese lugar, es este mundo de tribulaciones y angustias en que Dios nos ha colocado.

 

Una vez sacados de este mundo (al morir o ser transformados) las condiciones necesarias para ejercitar la paciencia, el perdón, la bondad, la mansedumbre, la templanza, el dominio propio; habrán terminado y el grado alcanzado aquí será la medida por medio de la cual percibiremos la nueva creación que nos aguarda.

Este pensamiento me sacude ya que en realidad lo que me esta diciendo es que mi santidad es producida aquí en la tierra y no en el cielo, y que las condiciones necesarias para mi crecimiento espiritual son las que tengo ahora y no “cuando allá se pase lista”.

Viendo este escenario en una forma superficial, uno piensa que el cielo es el lugar ideal para producir el carácter cristiano ya que no habrá sufrimiento, ni pesar, ni llanto, ni tribulaciones ni angustias o sea “no habrá TENSIÓN”, “no habrá TENTACIONES”, “no habrá OPOSICIÓN” y que todos estaremos RELAJADOS y que este tipo de ambiente es lo ideal para producir una generación de hombres y mujeres de un carácter perfecto; pero, al preguntarle a un matrimonio que ha criado hijos en este ambiente sin tensión, sin trabajo, sin sufrimiento, o sea unos hijos bien protegidos de todo afán y de toda molestia; ¿que tipo de hijos encontramos? ¿Serán hijos ejemplares?
¿Serán hijos maduros?

En ninguna manera estoy sugiriendo que no creceremos en el cielo, claro que habrá crecimiento, pero será un crecimiento totalmente distinto; por ejemplo: parte de ese nuevo crecimiento será un crecimiento basado en la alabanza y la adoración, la madurez que alcanzaremos en cuanto a la música será un millón de veces mayor que la alcanzada por Bach, Strauss o Beethoven. El cielo será el lugar donde el verdadero potencial humano será manifiesto.

Recordemos que recibimos nuestra nueva naturaleza en forma “sobrenatural instantáneamente” desde el momento en que creímos y recibimos por fe el sacrificio vicario de Cristo y fuimos sellados con el Espíritu Santo; pero, madurez en el amor verdadero es una cosa distinta. Sin la nueva naturaleza la madurez es imposible, pero, aun con la nueva naturaleza implantada en nuestros corazones la madurez es únicamente alcanzada a través de un proceso que demanda tribulación, tensión, dolor y angustia; no hay manera de acortar el proceso. Después de largos años el Apóstol Pablo dice “no pretender haberlo alcanzado”
Filipenses 3:12-14.

Madurez y avances en nuestra vida cristiana demanda una continua perseverancia hasta el fin de nuestra carrera terrenal “hasta que todos  lleguemos a la ... perfección”.

 

 

 


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