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Exhortación - La ira de Dios


Estudios bíblicos

Exhortación y disciplina

 

La ira de Dios

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador






UN CONCEPTO QUE NO SE QUIERE VER

 

El apóstol Pablo, en la carta a los romanos, en el primer capítulo habla de la justicia de Dios y de cómo esta es tan diferente a la justicia del hombre y resalta una faceta del carácter de Dios que queremos estudiar en este tema:

 

“Pues Dios muestra su ira castigando…”

Romanos 1.18. Biblia Dios habla hoy

 

La ira de Dios. Dios se muestra como un ser que es capaz de sentir ira y actuar de acuerdo a lo que esta determine. Sabemos que siendo equilibrio, la ira de Dios se manifiesta solo de manera justa lo que aún así no termina de hacernos coherente la idea de que Dios sea capaz sentir furia que no puede ser detenida y que a este respecto podemos agregar que es contundente. Veamos lo que dice el siguiente pasaje de la Biblia:

 

 

NADA LO DETUVO

 

2a. Pedro 2.4-8 dice que Dios no perdono por ningún motivo a los ángeles que pecaron, al mundo anterior al diluvio y las ciudades de Sodoma y Gomorra. Nada lo detuvo.

 

No importo que los ángeles fueran cada uno un acto soberano de creación o que se dieran cuenta al final del poder total de un Dios soberano. A Noé Dios le cerró la puerta del arca, Noé ni nadie la pudo abrir. No importo que fueran niños desesperados lo que la tocaron, no importo que personas que Noé amaba destrozaran sus puños intentando entrar, no importo que personas con buenas intenciones buscaran salvación. Por otro lado, de poco valió que Lot todos los días sufriera una gran carga de aflicción por las perversidades de Sodoma y Gomorra. De nada sirvió que estas ciudades estuvieran en un zona que era “como el huerto de Jehová”. Nada detuvo a Dios y nada lo detiene cuando su ira ha dictaminado un juicio.

 

 

ALGO LO DETIENE

 

Hoy en la actualidad, Dios sigue siendo el mismo, la más mínima presencia de pecado es motivo para que su santidad reclame un castigo y sin embargo, no vemos que este castigo se precipite en el momento en que pudiéramos pensar que debía ser, ¿Por qué pasa esto?

 

Porque cuando Dios pone su mirada en uno de sus hijos, no mira sus defectos o el pecado que acaba de cometer, mira a su hijo Jesucristo y de inmediato, le coloca al creyente la justicia de él, y sobre la angustia de Cristo, coloca la ira que debía recaer en nosotros. (Romanos 5.9). Todo termina siendo gracias a Cristo.

 

La cruz de Cristo fue más que una muerte después de todo, ¿no lo crees ahora así?

 

 

 


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