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Exhortación - Ética cristiana

 

Estudios bíblicos

Exhortación y disciplina

 

Ética cristiana

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador








¿PORQUÉ ESTUDIAR ÉTICA?

 

La palabra ética procede de la frase griega “ta ethika” frase que traduce al español “los asuntos morales”, de tal manera que podemos decir que la ética estudia las normas que deben regir el comportamiento humano para determinar si este comportamiento es bueno ó es malo. Como podemos de la definición, la ética se ajusta a un concepto de lo adecuado e inadecuado y es ese concepto el que marca la diferencia entre la ética humana y la ética cristiana. Las normas de conducta de la ética cristiana no son evaluadas de acuerdo a conceptos humanos falibles e imperfectos, sino de acuerdo a los lineamientos dados por la infalible Palabra de Dios que escudriñada exhaustivamente bajo la dirección del Espíritu Santo puede dar al creyente la guía confiable para poder llevar la vida de santidad que le demanda su Señor. 2 Timoteo 3.14-17.

 

 

UNAS ADVERTENCIAS

 

El hombre es un ser moral con capacidad de razonar al haberle dado Dios una inteligencia responsable. La mente humana es capaz de abstraer lo que significa que es capaz de obtener un medio y planificar su consecución. El hombre es un ser que busca para su beneficio, pero esta moral natural que el hombre tiene debe ser desacreditada completamente al tratar de estudiar la ética cristiana, lo que nos lleva a una serie de serias advertencias:

 

·    El hombre no tiene en sí mismo la idea de perfección absoluta, por lo que no debemos de intentar interpretar la Ética de Dios como lo entendemos sino como Dios desea que lo entendamos.

·    Ningún pensamiento humano puede llegar a ser éticamente santo debido a la caída que degeneró la mente del hombre hasta su condición de tener siempre la tendencia al mal moral.

·   El hombre es un ser egocéntrico por lo que no debe utilizarse el criterio para discernir el comportamiento ya que siempre tenderemos a buscar nuestro propio beneficio.

·   Nuestro ambiente, herencia, educación, impulsos conscientes e inconscientes determinan nuestra conducta y si todos estos factores están fuera del alcance de Dios entonces no puedo confiar en tener una ética realmente moral.

 

Es responsabilidad del creyente, tener una actitud de humillación y dependencia hacia la dirección del Espíritu y la Palabra para poder tener una norma confiable de conducta.

 

 

IRREPRENSIBLES

 

Pablo demanda de los obispos en 1 Timoteo 3.2 una cualidad que debe estar en todo creyente la irreprensibilidad. El ser irreprensible significa el tener una buena reputación. Mis actos morales deben provocar buenas opiniones a mí alrededor y esto solo será posible si logro que mi moral sea la moral de Dios. Como afirma Gene A. Getz en su libro La medida del líder: Sabemos que lleva mucho tiempo edificar una buena reputación...Esta cualidad se dará en forma natural si crecemos y maduramos en nuestra vida cristiana como debiéramos. Por el contrario, un cristiano que tiene mala reputación  tiene actitudes que no están en armonía con los principios cristianos.

 

 

DIME PORQUE LO HACES Y TE DIRÉ QUE ÉTICA TIENES

 

La ética es pues la ciencia del comportamiento, pero realmente nos enseña a comprender el último eslabón de la cadena de los actos. Esta cadena se entrelaza de la siguiente manera: vemos acciones, pero las acciones provienes de actitudes, las actitudes de los pensamientos influenciados por los cincos factores vistos anteriormente y los pensamientos de las motivaciones, o sea; porque hago lo que hago.

 

Analicemos pues nuestra ética presente, en base a porque hago las cosas. Mis acciones, pueden estarse realizando por cualquiera de estos motivos que podemos llamar honestos y bíblicos:

 

·       Para buscar la gloria de Dios.

·       Para complacer a Dios (Romanos 8.8; Colosenses 3.20)

·       Para edificación de la iglesia (1 Corintios 8.1; 1 Tesalonicenses 5.11)

·       Luchando por la herencia eterna.

 

Pero cuidado, porque también puede haber estos motivos:

 

·       La gloria humana (Mateo 6.1)

·       Buscando el beneficio personal de una reputación falsa (Efesios 6.6)

·       Por gratitud gestada en un sincero arrepentimiento (2 Corintios 7.9-10)

·       Sin tener amor

 

Es responsabilidad del Hijo de Dios analizar sus motivaciones y confrontarse con Dios para poder “purificar” las intenciones de su corazón. Esta decisión, el dejar que Dios sea el verdadero trono de mi vida garantiza las bendiciones de Dios y la plena satisfacción del creyente. La vida que sigue una moral que no se ajusta a la voluntad de Dios, nos deja vislumbrar una senda llena de tropiezos, ineficacia, falso crecimiento y derrotas continuas, ante esto, como siempre, solo podemos terminar diciendo que depende totalmente de mí en donde pondré mi ética.

 

 

 


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