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Estudios bíblicos

Exhortación y disciplina

El amor se demuestra obedeciendo

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador





LEYES ESPIRITUALES

 

El presente tema forma parte de un bloque de estudios llamados: leyes espirituales. Estos estudios plantean la idea de que en la Biblia, existen leyes espirituales que deben ser entendidas como normas de pensamiento o criterios éticos bajo los cuales Dios nos ve y sobre los cuales nos juzga. En otras palabras, creemos que Dios no solo nos ha dado mandamientos para mantenernos fieles a su persona sino que además nos ha dejado modelos de aplicación de esos mandamientos. Nos ha dejado las huellas que debemos seguir los creyentes para poder agradarle por lo que, estos modelos se vuelven irreversibles e irrevocables, se vuelven necesarios y obligatorios y, modelo de vida que nos garantiza alejarnos de la disciplina de Dios causada por nuestra desobediencia.

 

 

AMOR, ESENCIA Y REFLEJO DIVINO

 

Como todo cristiano sabe, la vida como creyentes tiene en el centro a Cristo y siendo Cristo Dios y siendo Dios amor (1ª. Juan 4.8) se vuelve el amor el imperativo de conducta para el cristiano. Este amor generado en el convertido se manifiesta en dos maneras: amando a Dios y amando al prójimo (Mateo 22.37-40). Esto nos hace ver que, el amor de Dios mostrado en salvación espera reciprocidad. Dios ama para ser amado, no para ser despreciado. Por otro lado, este amor puesto a los pies de los semejantes les hace a estos llegar a conocer como los ama Dios para que el ciclo inicie de nuevo.

 

Tenemos entonces hasta acá un punto a resaltar: el amor debe ser parte integral del creyente. Debe ser una manifestación de vida, pero Dios también nos ha dicho como vivirlo, como mostrar que el amor mora en nosotros y no solo que es una expresión de nosotros.

 

En esto está basada esta ley espiritual, en el hecho de que Dios nos ha dicho como demostramos lo que sentimos por él en relación con él. Si, debemos amarlo, ¿pero cómo lo manifestamos? ¿Cómo nos entregamos a Dios sin que le quede ni nos quede duda alguna de los que sentimos por? Y esto, solo se puede hacer de una manera: guardando los mandamientos de Dios.

 

Si me amáis, guardad mis mandamientos

Juan 14.15

 

 ¿Porque me llamáis Señor, señor y no hacéis lo que yo digo?

Lucas 6.46

 

Los versículos son bastante claros. Es ley espiritual: si amamos a Dios, obedecemos sus mandamientos, si no los obedecemos, no amamos a Dios.

 

La palabra guardad (en griego teréo) proviene de una palabra que traduce “vigilia” lo que implica que guardar los mandamientos de Dios implica estar velando sobre ellos, estar pendiente y prevenido de que no escapen de mi vida. Eso es guardar los mandamientos y, quién no hace esto, está solo observando los mandamientos de Dios pero no guardándolos.

 

Por otro lado la palabra “mandamiento” es traducida de la palabra griega entolé que traduce orden dada con autoridad lo que implica que los mandamientos de Dios no son opcionales, nos son para observarse solo por momentos o episodios. Los mandamientos de Dios provienen de quién puede mandar sobre nuestras vidas y quién puede exigir que ese mandamiento se cumpla.

 

Si decimos que amamos a Dios debemos velar por guardar sus mandamientos y guardar es estarlos poniendo por obra todo el tiempo. Tarea difícil, claro que lo es, pero fácil cuando aprendemos a depender de Dios completamente. Una vida que ama a Dios de esta manera es una vida que ve grandes bendiciones en tiempo presente y no se pasa esperando las bendiciones que nunca llegan.

 

 

 

 


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