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Evangelismo - La historia de las misiones  a través de los tiempos
 

Estudios bíblicos

Evangelismo y discipulado

 

 

La historia de las misiones a través de los tiempos

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Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador













 


TODOS SOMOS PRODUCTO MISIONERO

 

Cuando el Señor Jesucristo abandonó este mundo, se despidió del grupo de discípulos que lo había seguido durante tres años y medio entregándoles unas palabras, un discurso, una encomienda en la cima de un monte en Galilea al cual previamente los había convocado (Mateo 28.16).

 

Estas fueron las palabras…

 

Por tanto vayan y hagan discípulos de todas las naciones…

Mateo 28.18 Biblia NVI

 

Es curioso que, las últimas palabras del Salvador no fueron un discurso de motivación a quiénes les sería encargada la labor de ser testigos oculares de su resurrección. Las últimas palabras de Cristo en la tierra no fueron un discurso teológico sobre la santidad, la persona del Espíritu Santo o una declaración profética sobre los últimos tiempos. Las últimas palabras fueron solo una comisión, una ordenanza, un mandato de repetir la historia, que a ellos les había tocado presenciar y, podemos afirmar sin lugar a dudas fue una comisión que cumplieron al pie de la letra y sobre todo, de manera eficiente ya que cualquiera que conozca de Cristo es una consecuencia del trabajo de este grupo temeroso de discípulos para quiénes era mucho más importante la práctica que la teoría o, al menos, eso dejo claro Cristo que quería para ellos.

 

Esto nos permite entender que, un misionero es una persona que cumple con una comisión y, el pueblo de Dios en el mundo, sin importar su rasgo denominacional entiende que, la ordenanza del Maestro a sus discípulos forma parte de una comisión que trasciende los tiempos y es materia de obligación para cualquier cristiano. Ojalá sea sentido así por todos nosotros, como una obligación. Además de esto, queda claro que, es cierta la afirmación del pensador cristiano que dijo. “en las misiones está el corazón de Dios”.

 

Pero tú se sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio

2ª. Timoteo 4.5

 

 

LA HISTORIA INICIA

 

A partir de ese llamado, se lanzó una gran obra misionera que no se ha detenido. Es una obra que se ha modificado con los tiempos, se ha adaptado a las circunstancias, ha renunciado a la grandeza del mundo, pero sobre todo, ha mantenido la pureza de su mensaje. La misión cristiana a partir de ese momento, se convirtió en una tarea en dos áreas que se han convertido en baluartes para que el mensaje del Cristo resucitado siga transformando vidas.

 

Una de esas áreas es la misión local, donde cada persona o cada congregación se lanzan a conquistar las calles vecinas y los corazones de quiénes ven un edificio donde se alaba y predica a Dios pero de donde pocas veces se muestra la gracia.

 

Además de la misión local está la misión de campo, misión en donde siervos de Dios son comisionados de manera directa por él para realizar una obra de predicación del evangelio en un lugar específico del mundo. Cualquiera de las dos maneras consigue las metas de Dios, pero, al parecer, las dos se han convertido en una carga pesada para el creyente. Tal pareciera que, como alguien afirmó el mundo está listo para oír el mensaje del evangelio, pero, el pueblo de Dios no parece estar igual de listo para propagarlo.

 

…todo lo he llenado del evangelio de Cristo-

Romanos 15.19

 

 

ESFUERZOS MISIONEROS DE CAMPO

 

En la iglesia  del primer siglo, destaca el trabajo misionero de campo realizado de manera directa por los apóstoles. Una gran cantidad de este trabajo está registrado en el libro de Hechos de los apóstoles, el cual, en un sentido misionero sería un relato de los viajes misioneros del apóstol Pablo, del apóstol Pedro y del apóstol Felipe. Unos se enfocaron al pueblo amado de Dios, el pueblo judío mientras otros se esforzaron por alcanzar a aquellos que no eran judíos de nacimiento.

 

Este fervor evangelístico del primer siglo, se extendió hasta bien entrado el siglo II cuando, la corrupción del cristianismo empezó hasta convertirse en lo que hoy conocemos como iglesia romana. El evangelismo de Roma posterior a esa fecha, dejo de ser un ejercicio de misiones y se convirtió en un ejercicio de imposición religiosa cultural que se dejó caer sobre todo pueblo que era conquistado por cualquier país que tenía alianzas políticas y económicas con el papado.

 

La recuperación de las verdades bíblicas que dejó la reforma en Alemania, Suiza e Inglaterra iniciando en 1517 hizo que se recobrara el fervor por la predicación de la palabra de Dios lo que dio origen al segundo gran movimiento misionero de la historia cuando, se fortalecieron las convicciones en el medio oriente y, a partir de 1550 a 1620 se lanzaron un enorme grupo de movimientos cristianos que se mudaron a las nacientes colonias de América que a la postre se transformarían en lo que hoy conocemos como los Estados Unidos.

 

En el continente americano, curiosamente, se logró una unificación de principios espirituales entre los movimientos cristianos que no se logró en Europa lo que permitió que, las organizaciones cristianas lanzaran fuertes raíces en Norteamérica  y volvieran su mirada al resto del continente con lo que dio origen el tercer gran movimiento misionero de la historia cuando, a partir de 1750 a 1880 grupos cristianos de Europa pero primordialmente de Estados Unidos y Canadá viajaron a América Latina en donde sucedió lo mismo echaron raíces impresionantes que hoy se están moviendo tocadas por Dios para aparentemente dar lugar a un cuarto movimiento misionero.

 

Estos tiempos y estas circunstancias nos pertenecen a nosotros y pertenecen al día de hoy, pertenecen al pueblo de Dios que, viviendo tiempos proféticos está sintiendo el llamado para que cada alma pueda recibir el mensaje de salvación que proviene del Calvario.

 

Es justo decir que, en medio de estos grandes movimientos, muchos grupos cristianos han mantenido su misión clara y han desarrollado ministerios que de manera permanente dan ejemplo de que las misiones nunca han dejado de existir ni de trabajar puesto que eso es lo que Dios espera de sus hijos.

 

Nunca olvidemos que la razón de la historia es que esta sea contada.

 

 

DOS PENSAMIENTOS PARA PENSAR EN SERIO

 

La responsabilidad de la misión local siempre estará presente y no puede ser evadida por ningún creyente. Siempre hay puertas abiertas para quién desea hablar de su Señor. En cuanto a la misión de campo podemos decir que Dios está levantando obreros que miran mies lista para la cosecha, pero, al mismo tiempo, no se están levantando corazones generosos que den el soporte económico que las misiones de campo requieren. Los obreros que predican el evangelio pueden vivir del evangelio siempre y cuando de manera honesta deseen servir a Dios.

 

Las misiones son para ganar almas, no para mantener a los que no les gusta trabajar y ven en el evangelio una fuente de ganancias deshonestas. La misión es para desarrollar el amor por las almas y no para pasear o conocer otras culturas. La misión no es para coleccionar “souvenirs”, es para pescar hombres y aquellos hombres que, junto con sus familias dejan las comodidades de una estabilidad económica para servir al Señor merecen hacer su trabajo sabiendo que, un poco de pan les está esperando en casa.

 

Dos citas de la Biblia finalmente nos mostrarán que estamos viviendo en tiempo de peligro donde, en muchos lugares, predicar a Cristo cuesta la vida. Que Dios permita que la fuerza de las palabras de su Escritura nos lance a ganar almas y a ayudar a quiénes lo están haciendo en lugares donde nosotros no podemos alcanzar.

 

Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

1ª. Corintios 9.16

 

Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová…

Jeremías 48.10

 

Sintamos la necesidad de Pablo y miremos que, en el rechazo consciente o inconsciente a la gran comisión puede estar la explicación de muchas de las condiciones difíciles que, como personas o como iglesias estamos sufriendo.

 

 

 


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