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Apologética - ¿Lo carismático o lo bíblico?
 

Estudios bíblicos

Apologética

 

Lo carismático o lo bíblico

COMENTARIOS

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador









 

 


UNA PRESENCIA REDUNDANTE

 

En los tiempos contemporáneos, se ha presentado una ola de creciente interés por los movimientos cristianos de corte carismático debido en gran parte a las manifestaciones de carácter extraordinario que les acompañan pero en realidad, este tipo de manifestaciones en diferentes dimensiones siempre han estado presentes entre el pueblo de Dios desde los tiempos de las primeras enseñanza apostólicas.

 

Consideramos que, el tipo de manifestaciones referidas pueden ser capaces de crear cierto tipo de confusiones entre los creyentes evangélicos lo que puede propiciar no solo el mantener información no concordante con la revelación bíblica sino también puede llevar a prácticas que terminan no ofreciendo ningún tipo de edificación interior además de que, las prácticas carismáticas pueden sumergir a las personas en grados de alteración espiritual que en muchos casos suele ser muy parecida a la influencia u opresión que se vive bajo la acción de seres espirituales antagónicos a Dios.

 

 

CARISMÁTICO EN LA RAÍZ DE LA PALABRA

 

La palabra carismático proviene de la siguiente palabra griega:

 

 

Esta, es la palabra járisma que traduce “don”. No es una palabra común en el griego clásico. En el Nuevo Testamento “… aparece diecisiete veces: catorce en las cartas indudablemente paulinas, dos en las epístolas pastorales, y una, en 1 Pedro.”(1) En la Biblia, járisma no es la única palabra que es traducida como “don”. En el Antiguo Testamento hay otras 13 o 14 palabras traducidas como “don” mientras que en el Nuevo Testamento además de járisma se utilizan otras 5 palabras para otorgar la misma traducción. En todos estos casos, las palabras empleadas traducen en un sentido positivo “don”, “dádiva”, “regalo”, etc., y en un sentido negativo “cohecho” o “soborno.

 

 

CARISMÁTICO EN EL CONTEXTO DE LOS PASAJES BÍBLICOS

 

Aunque el significado de la palabra járisma es uno: “don”, es empleado en los pasajes del Nuevo Testamento con seis aplicaciones diferentes. En primer lugar, se aplica en el sentido de referirse a “regalos” de parte de Dios como consecuencia de la nueva vida en Cristo, lo que nos puede llevar a la conclusión de que se aplica al referirse a los “dones de gracia”. Se puede ver esta aplicación en Romanos 1.11; 1ª. Corintios 1.7 y 1ª. Corintios 12.31.

 

En segundo lugar, se utiliza para referirse al perdón que Dios al hombre, un don que no es merecido y que liberta al pecador de al expectativa de perdición eterna. Esta aplicación puede verse en Romanos 5.15-16 y Romanos 6.23. En tercer lugar, járisma se aplica para referirse a las habilidades naturales que da Dios a cada persona para poder subsistir en este mundo tal y como se aplica en 1ª. Corintios 7.7 y 1ª. Pedro 4.10.

 

En cuarto lugar, se refiere a la “dádiva” o regalo que Dios da a aquellos que son ordenados para desarrollar el ministerio del liderazgo en la iglesia, don que se recibe por imposición de manos, pero que, permanece como un don de Dios. Esto se puede verse en 1ª. Timoteo 4.14 y en 2ª. Timoteo 1.6. En quinto lugar, se utiliza para referirse a “dones especiales” que el Espíritu Santo da a cada creyente al momento de su conversión para que estos, se vuelvan un medio de edificación a su iglesia o congregación. En este sentido se emplea en las listas de dones que aparecen en Romanos 12 y 1ª. Corintios 12.

 

En último lugar, se aplica para referirse a “dádivas” que Dios da a sus hijos en momentos particularmente complicados Véase 2ª. Corintios 1.11.

 

 

CARISMÁTICO EN LA PRÁCTICA CRISTIANA

 

A pesar de que el significado de járisma está claramente definido en cuanto a su aplicación, en las denominaciones cristianas que se proclaman carismáticas no se usa en ninguno de los anteriores sino de una manera libre que incluye diferentes conceptos.

 

Podríamos decir en términos generales que, las iglesias que se llaman velada o abiertamente carismáticas, utilizan este calificativo bajo la idea de que son comunidades en donde se da realce, o se pone énfasis especial en las actividades que realiza el Espíritu Santo en el hombre y en el creyente regenerado. Al Espíritu Santo se le considera el mayor járisma de Dios. Además, se pone una especial atención los “dones” o járismas que el propio Espíritu Santo entrega al hombre (no se define con claridad si es creyente o no en muchos casos).

 

Los movimientos carismáticos en lo general creen que, la “entrega” o “llegada” de estos járismas debe producir manifestaciones externas visibles que vienen a corroborar la “santidad” adquirida que la persona ha recibido. En algunos casos enseñan que si no existen estas manifestaciones, el creyente no puede ser considerado como tal.

 

De estos “dones” se observa claramente que se practican con demasía el “hablar en lenguas” el “hacer milagros de sanidades”, el dar a conocer “revelaciones de Dios” que hace llegar a ciertos elegidos y “la invocación de prosperidad automática” sobre familias u objetos en particular

 

Será tarea de nuestro estudio analizar estas declaraciones para contrastarlas con lo que revela la palabra de Dios para obtener un criterio que nos lleve a poner por obra prácticas sanas, tocadas por el Espíritu Santo pero que realmente como creyentes crezcamos interiormente en ese proceso de imitación de Cristo tan necesario en nuestra vida y que nosotros llamamos santificación.

 

 

LA EXPERIENCIA, BASE QUE FUNDAMENTA LA FE CARISMÁTICA

 

Para poder medir la importancia de este apartado como tema de introducción a las prácticas carismáticas, transcribo una misiva enviada por una mujer de corte carismático al expositor bíblico John F, Macarthur quién aboga por una posición ordenada (pero no por eso menos espiritual o emotiva) de los movimientos cristianos.

 

“Usted recurre a las traducciones griegas y a las palabras difíciles para explicar lo que el Espíritu Santo está haciendo hoy en la iglesia. Déjeme darle un consejo que podría salvarlo de la ira del Dios Todopoderoso. Haga a un lado su Biblia y sus libros y deje de estudiar. Pida al Espíritu Santo que venga sobre usted y le dé el don de lenguas. No tiene derecho a cuestionar algo que nunca ha experimentado.”(2)

 

De aquí parte la raíz de nuestro cuestionamiento. Existen al parecer, dos caminos que las denominaciones cristinas están siguiendo para definir sus creencias, su fe y sus costumbres: la Palabra de Dios o las experiencias. Esto representa el primer punto que vamos a analizar.

 

 

PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA EMPEZAR A SENTIR

 

Es posición de este estudio y que creemos respaldada por la Escritura, el hecho de afirmar que, las verdades de la palabra de Dios son enfocadas directamente por el Espíritu Santo a áreas específicas de nuestra vida lo que provoca que, vivamos experiencias espirituales intensas. Ejemplo de estas experiencias son los fuertes sentimientos de remordimiento ante la presencia de pecado, alabanzas y glorias audibles al nombre de Jesús ante la certeza de su grandeza, fuertes lágrimas de comunión al identificar o reconocer las buenas cualidades de un hermano lo que me lleva a fuertes abrazos y muchas otras más expresiones como estas. Es pues en este punto donde nos debe quedar claro que si bien, se aboga por una dirección escritural, no se deben cancelar las genuinas expresiones espirituales bajo el argumento de un fuerte temperamento o de una supuesta postura de orden exagerado.

 

Un último punto final en este sentido tiene que ver con el hecho de que frecuentemente, los movimientos carismáticos tuercen el significado de las escrituras para que avalen el punto de vista de lo que desean comunicar. Las teorías se ajustan a los hechos y no al contrario como sucede con cualquier conocimiento que puede ser considerado genuino.

 

 

LOS PERSONAJES DE LA BIBLIA Y SUS VIVENCIAS

 

Tres personajes de la Biblia nos hablan de las experiencias. Pedro, el apóstol, sanó, hablo en lenguas y profetizó sin embargo, su posición era hacia la seguridad de la revelación de Dios (2a. Pedro 1.19.21). El apóstol Felipe, escucha la voz del Hijo de Dios y piensa que Dios debe darle algo más, una experiencia que le demuestre lo que debe creer lo que termina constituyendo un insulto al Señor Jesucristo (Juan 14.6-9) y el connotado apóstol Pablo cuya conversión fue propiciada en gran parte por una experiencia, nunca la utilizó como medio para salvar almas (Hechos 17.2,3; Hechos 28.23; 2ª. Corintios 12.1-4). Las experiencias en consecuencia deben cuadrar con la Palabra de Dios.

 

 

TODO COMIENZA CON EL BAUTIZO DEL ESPÍRITU SANTO

 

Un análisis de las prácticas de corte carismático sobre todo en las denominaciones cristianas deja ver de manera muy clara que la mayor parte de ellas emanan de una primera experiencia que lo determina todo. Esta experiencia es lo que llaman “el bautizo del Espíritu Santo”. Pero, ¿Qué es esto? ¿La Biblia respalda que suceda en la forma en que los carismáticos enseñan? ¿Es una experiencia? Este es el testimonio de la Biblia:

 

La palabra bautizo en la Biblia, es traducción de la palabra griega baptizo:

 

En el Nuevo Testamento, se utiliza esta y otras dos palabras más para hablar de “bautizo”. Las tres palabras que comparten significado por lo que hay pocas variaciones en lo que la palabra puede llegar a significar. Esta palabra viene a traducir algo equivalente a “completamente mojado” por lo que se suele referenciar de manera correcta como “sumergir” y, en la mayoría de pasajes del Nuevo Testamento donde se usa, aparece con la clara idea de “unir con”. Estas dos acepciones deben ser la consideración primaria a la hora de entender los pasajes en los que interviene el tema del bautizo:

 

De todas las citas, 1ª. Corintios 12.13 es la que mejor expresa el sentido de lo que este concepto doctrinal expresa y lo hace en palabras muy sencillas de comprender:

 

 

Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como líderes; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu

1ª. Corintios 11.13 RV95

 

 

Todos fuimos bautizados en un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo – ya seamos judíos o gentiles, esclavos y libres -, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu

1ª. Corintios 12.13 NVI

 

 

De esta cita y del concepto de la palabra griega nos podemos conducir a la siguiente definición de los que es el bautizo del Espíritu Santo desde un punto de vista bíblico: acto llevado a cabo por Dios en el cual, el creyente se “une con” el Espíritu Santo el cual, le hace pasar a formar parte del cuerpo espiritual de Cristo que es la iglesia.

 

La postura de la Biblia nos deja claro tres ideas importantes:

 

·     El hombre no puede hacer nada para ser bautizado por el Espíritu Santo

·     Es consecuencia de creer con fe en Cristo

·     El bautismo del Espíritu Santo no puede preceder ni sustituir a la salvación. Efesios 1.13

 

Por ende, son prácticas e ideas sin sustento bíblico las siguientes:

 

  • El bautismo del Espíritu Santo puede ser provocado por el hombre.

  • El bautismo del Espíritu Santo es ajeno a la salvación por fe

  • El bautismo del Espíritu Santo produce manifestaciones externas antes que internas

  • Al momento del bautismo del Espíritu Santo se deben manifestar dones revelatorios.

 

Las cosas comentadas anteriormente pueden dejarnos bien claro que, cualquier práctica que busque hacer del Espíritu Santo una experiencia contraria a la enseñanza apostólica no es consistente con la revelación ni los objetivos de Dios por lo que al final, se convertirá en una práctica vacía que no edificara a quién la practique, no le transformará a la imagen de Cristo.

 

Analizaremos una última postura de este argumento relacionado con quiénes experimentaron en la Biblia el bautismo del Espíritu Santo.

 

Marcos 1.8 nos deja ver que, el bautizo del Espíritu Santo sería proporcionado únicamente de mano directamente de Cristo. En Hechos 1.5 el mismo Cristo repite la promesa a los apóstoles dejando ver bien en claro que, este evento sucedería en un corto lapso de tiempo. Esto, parece cumplirse en el día del Pentecostés (Hechos 2.1-13) en donde los creyentes en Cristo judíos perseveraban en oración momento en el cual, experimentaron un estruendo “como de viento” y la presencia de “lenguas como de fuego” que los cubrieron con lo fueron bautizados por el Espíritu Santo lo que produjo una consecuente llenura espiritual y la expresión de lenguajes humanos.

 

Curiosamente, Pedro lanza un discurso después de este evento prometiendo la presencia del Espíritu Santo (Hechos 2.38) lo que provoca una conversión de tres mil personas que no hablaron lenguajes ni fueron cubiertos por lenguas de fuego.

 

En la cronología de Hechos encontramos otro asunto bastante revelador. El apóstol Pablo se convierte en medio de una fuerte experiencia espiritual (Hechos 9) que fue confirmada por Ananías quién presenció la llenura del Espíritu que Pablo experimentó pero, curiosamente su conversión no incluyo un bautizo manifiesto del Espíritu Santo ni el hablar en lenguajes.

 

Después de lo anterior, solo vuelve a mencionarse la acción visible del Espíritu Santo en el caso de Cornelio. Cornelio era un  Cornelio era un hombre piadoso de Cesarea (Hechos 10.2) que recibió la indicación clara de Dios de hacer llevar a su casa al apóstol Pedro (Hechos 10.5). Cornelio manda por este quién a su vez recibe una fuerte experiencia espiritual que le hace fijar su mirada en un Cornelio que no conoce. Al llegar a la casa de este último, Pedro predica el mensaje del evangelio y sucede que, justo en el momento de estarles hablando, el Espíritu Santo vino sobre Cornelio su familia y amigos íntimos quiénes lo manifestaron hablando en lenguas lo que hizo que, siendo reconocidos como creyentes fueran bautizados. Después de estas citas no vuelve a mencionarse ni una sola vez más una manifestación visible de la acción del Espíritu Santo en la iglesia.

 

Veamos la forma correcta de asociar estos pasajes:

 

¿Quiénes fueron bautizados por el Espíritu Santo?

¿Quiénes fueron testigos del bautizo del Espíritu Santo?

¿Cuál fue el propósito del bautizo del Espíritu Santo?

Los apóstoles y un grupo de creyentes

(Judíos)

Gente de diversas naciones que visitaban Jerusalén

(Gentiles)

Cumplir la promesa de Cristo y corroborar la investidura de la iglesia

Cornelio, su familia y amigos íntimos

(Gentiles)

Judíos que viajaron a Cesarea para conocer la obra de Dios

(Judíos)

Comprobar que los gentiles estaban incluidos en el plan de salvación de Dios

 

El bautizo del Espíritu Santo es, en consecuencia un acto divino que sucede a todos los creyentes y que no es corroborado por manifestaciones visibles. Busquemos lo doctrinalmente sano.

 

 

EL HABLAR EN LENGUAS

 

El análisis de la enseñanza carismática nos lleva a observar como de una manera muy marcada, hacen un énfasis en los dones espirituales de los cuales, miran muy de cerca en sus prácticas a los llamados dones revelaciones (porque Dios los usa para dar a conocer algo) que son: el don de lenguas, el don de profecía y los dones de poder (porque Dios actúa por medio de ellos) y que son: el don de hacer milagros y el don de sanidades. Este apartado lo utilizaremos para hacer un análisis bíblico del primero de ellos.

 

 

LO QUE QUIERE DECIR “LENGUAS”

 

La referencia directa al hecho de “hablar en lenguas” se encuentra en tres pasajes de las escrituras, en Marcos 16.17, en Hechos 2, 10 y 19 y en 1ª. Corintios 12-14. De estos tres casos, únicamente el pasaje de Corintios habla del ejercicio del don de lenguas relacionado con la iglesia. En este punto, antes de hablar de la palabra utilizada como lenguas, quisiera dejar claro, el análisis del libro de los Hechos, nos los presenta como un libro histórico que relata el desarrollo de la iglesia y no como un libro doctrinal del cual deben emanarse enseñanzas teológicas.

 

En cuanto a la palabra, en todos los pasajes citados exceptuando 1ª. Corintios 14.21 se utiliza la palabra griega glossa:

 

Esta palabra traduce “lengua” o “lenguaje”

Y especialmente se usa para referirse a lenguas no aprendidas de nacimiento

 

El primer acercamiento de la palabra nos deja ver claramente que la Biblia jamás se refiere a lenguas extrañas o sobrenaturales, sino a idiomas humanos que no se habían aprendido de nacimiento lo que por sí solo viene a descartar muchas de las aplicaciones que en el mundo carismático se le da a este don.

 

Respecto a la práctica del don de lenguas, los conocidos conferencistas carismáticos Charles y Frances Hunter dan las siguientes instrucciones:

 

En un momento, cuando yo te diga, empieza a amar y alabar a Dios hablando muchos sonidos

Silábicos diferentes. Al principio haz los sonidos rápidamente para que no trates de pensar

Como lo haces al hablar tu idioma natural… Haz los sonidos en voz alta al principio de modo

que puedas escuchar fácilmente lo que estas diciendo.

 

No parece haber mucha dirección espiritual a la hora de empezar a ejercer este don. Por otro lado, parece no tener importancia en el mundo carismático el hecho de que este don es repartido por el Espíritu Santo como él quiere.

 

 

¿QUE TIENE QUE DECIR EL APÓSTOL PABLO?

 

Reveladora es la manera en que el apóstol Pablo se acerca a este don.

 

Pablo para empezar llama al don diversos géneros de lenguas con lo que claramente lo asocia con idiomas humanos, además de lo anterior, minimiza su importancia al considerarlo junto con el don de interpretación de lenguas al final de la lista de los dones que el define (1ª. Corintios 12.10). En el versículo siguiente, deja claro el dominio que tiene el Espíritu Santo para la impartición de los dones por lo que queda fuera de cualquier posibilidad humana el obtener el don.

 

En los versículos 12 al 26 Pablo llama a la iglesia de Corinto a fortalecer la unidad lo que deja ver que, el ejercicio de los dones, estaba propiciado en esa iglesia por un egocentrismo desmedido. Pablo dice al final del capítulo 12 que se busquen los dones mejores (12. 31) pero que el desea mostrar un camino más excelente que es el amor (1ª. Corintios 13) La verdadera importancia del don de lenguas (junto con los demás dones) es expresar el amor en la iglesia y hacer que se edifique el cuerpo de Cristo. Cualquier don que no cumpla estas condiciones no sirve para nada.

 

En el capítulo 14 le da mayor preponderancia a profetizar que al hablar en lenguas (14.1). No niega el hecho de que el tenía este don (14.18) pero, el ejercicio del mismo debía ser controlada para poder cumplir el propósito primario de edificar (14.12). Esto debe ser el fiel de la balanza que nos equilibre en nuestra comprensión. Las iglesias que hablan en lenguas ¿están mejor edificadas? ¿Son más espirituales? Los cristianos que ejercen este don ¿son mejores creyentes? ¿Son reflejo de las virtudes de Cristo?

 

 

EL PUNTO DE VISTA DE LA TEMPORALIDAD

 

Problema aparte representa la aseveración de Pablo en 1ª. Corintios 13.8:

 

 

El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado

Y el de conocimiento desaparecerá

Nueva Versión Internacional (énfasis mío)

 

 

¿Las lenguas ya cesaron? Quiénes apuestan por esta tesis dicen que los dones milagrosos terminaron con la era apostólica. Otros dato es que en 1ª. Corintios Pablo habla de estos dones pero, curiosamente en las cartas a los Romanos y Efesios (que fueron posteriores a 1ª. Corintios) ni siquiera los menciona. Además de ello, Pablo deja ver la idea de que las señalas milagrosas solo pertenecían al tiempo de los apóstoles (2ª.Corintios 12.12).

 

 

SEÑALES DE PELIGRO

 

A lo anterior, debemos añadir que, la manifestación de lenguas “extrañas” es un fenómeno que se da en ámbitos que no tienen nada que ver con la espiritualidad interior del creyente. Se hablan leguas extrañas en las religiones falsas, en prácticas ocultistas, en ciertos episodios de posesiones demoníacas, existe además el síndrome de la lengua extranjera. Pueden producirse como consecuencia de una conducta inducida o de una técnica de aprendizaje o pueden ser una respuesta a una necesidad de llenar con algo de éxito una vida de fracaso o con la necesidad de “ser parte del grupo especial”.

 

Es responsabilidad del creyente mantener una postura de equilibrio en donde el don de lenguas sea definido de manera bíblica lo que casi nunca pasa en el mundo carismático.

 

 

EL DON DE HACER MILAGROS

 

Se invoca en el mundo carismático, que, algunos de sus seguidores, tienen la capacidad de hacer milagros algunos de los cuales incluso pueden llegar a incluir la resurrección de entre los muerto, lo que representan aseveraciones muy delicadas doctrinalmente hablando. El argumento es que el don de hacer milagros está considerado en la lista de estas manifestaciones registradas por el apóstol Pablo. Veamos en este apartado lo que la Biblia dice al respecto.

 

 

LOS MILAGROS POR DEFINICIÓN

 

            La palabra empleada para hablar del don de milagros es:

 

Esta palabra es el plural de la palabra dúnamis

Que traduce fuerza o poder

 

Una definición sería que un milagro es: un acto sobrenatural del poder de Dios en el curso regular de la historia. Los carismáticos dan énfasis a los milagros donde interviene un hombre como agente que canaliza el poder de Dios. Si vemos la definición, don sería el ejercicio del don de poderes.  Cristo, fundador de la iglesia y sustentados de sus doctrinas hizo valer su poder en dos clases de actividades: sanar enfermedades provocadas por influencia espiritual y echar fuera demonios. Por definición, el don de poderes sería la capacidad de sanar y echar fuera demonios. Y estas dos cosas las hicieron los discípulos también. Otra actividad de milagros fuera de lo anterior, no tiene sustento bíblico.

 

Estas dos connotaciones fueron practicadas por los apóstoles y en la Biblia vemos que solo suceden milagros en presencia apostólica o con encomienda apostólica.

 

 

LOS MILAGROS COMO CARTAS CREDENCIALES

 

La Biblia da una clara referencia al hecho de que los milagros daban credenciales a Cristo como Mesías o Ungido del Señor (Juan 20.30-31). Lo mismo sucedió con los apóstoles. Los milagros que realizaron únicamente dieron valor y autoridad a su investidura y validaron el origen divino de la naciente iglesia (Hebreos 2.1-4). Esto es algo que no se suele considerar en el punto de vista carismático. No existe evidencia de necesitar validar algo que ya fue validado.

 

En esta misma línea diríamos que los milagros, quedarían bajo el concepto posible de don temporal como sucede con las lenguas y añadiríamos con las sanidades.

 

 

LOS MILAGROS COMO SEÑALES DIABÓLICAS

 

Según Mateo 24.24-25 las señales son condenatorias como parte de actividad maligna lo que asegura un escepticismo sano. Dios hace milagros, es indudable y lo sigue haciendo por ser soberano, pero no parece que sea como el modelo carismático lo presenta.

 

 

UN RECUENTO DE LO APRENDIDO

 

El análisis del mundo del pensamiento carismático, nos ha dejado ya algunas conclusiones que vale la pena recuperar para mantenerlas presentes:

 

  • Las experiencias espirituales son generadas por el Espíritu Santo por la aplicación de la Biblia.

  • El bautizo del Espíritu Santo sucede al momento de la conversión cristiana.

  • Hay cuatro experiencias relacionadas con el Espíritu: bautizo, sello, llenura, plenitud.

  • El don de lenguas se refiere a hablar idiomas vivos no aprendidos naturalmente.

  • Los milagros fueron cartas credenciales de los apóstoles.

  • El don de milagros se enfoca especialmente a la expulsión de demonios y curaciones.

  • Existe un buen argumento a favor de la temporalidad de los dones milagrosos.

 

Podemos decir que, la consistencia de la palabra apunta al hecho de afirmar que los milagros como actividad divina son vigentes, pero, sin que exista ya la persona don que lo ejerza.

           

 

EL DON DE LAS SANIDADES

 

            El don de sanidades es nombrado por Pablo en 1ª. Corintios 12.9:

 

… y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu

 

La palabra utilizada es una palabra griega que se deriva de sanar:

 

Iama que traduce: curar

 

El donde la curación es un don que por nombrarse en plural parecía indicar que, en Corinto no todas las personas podías sanar las mismas enfermedades.

 

 

El DON DE LAS SANIDADES EN ACCIÓN

 

Aquel que se identifico como el gran sanador Cristo (Lucas 4.18) reunió ciertas características a la hora de sanar que curiosamente no guardan relación alguna con la forma en que los sanadores carismáticos lo hacen.

 

Cristo sanaba con un toque o con palabras. No había teatro ni ambientes controlados, no existían invocaciones excepto la manifestación de su poder. Cristo curaba instantáneamente por lo que no “mejoraban” sus pacientes, no “se sentían mejor”, se curaban. Jesús sanaba de manera total lo que implica que no se requería ninguna otra herramienta que “complementara” lo que él ya había hecho. Jesús sanó a todos, lo que implica que no lo hacía solo durante el horario en que mantenía la señal de televisión al aire. Cristo curó enfermedades crónicas y orgánicas. Jesús no sanó migrañas, dolores de la espalda o tensión en los músculos del cuello, sanó ciegos, curó manos secas. Además, Jesús resucitó muertos no levantó personas que perdieron momentáneamente los signos vitales. Los levantó de la tumba cuatro días después de haber muerto.

 

Nada de lo anterior parece estar sucediendo en el mundo carismático.

 

Estas mismas características de sanidad, acompañaron a los apóstoles lo que demuestra que, fueron al igual que los milagros un ejercicio de validación de autoridad divina y poder de Dios lo que en el tiempo presente ya ha perdido su vigencia y utilidad puesto que, la revelación de Dios ha sido completada y la autoridad de la iglesia ha sido ratificada.

 

 

PSICOSOMÁTICO

 

Mucha de la sanidad carismática espiritual parece ignorar voluntariamente el procedimiento natural de sanidad del cuerpo, el poder de sugestión y las enfermedades sicosomáticas que son padecimientos producidos por la propia mente del enfermo y que, condiciones de estimulo emocional adecuado logran curar.

 

Se sabe hoy que más del 70% de las enfermedades son producidas por la mente, la ansiedad, el estrés y la depresión actúan tan poderosamente en nuestras glándulas que se producen desajustes hormonales que producen síntomas de enfermedad que aunque son físicos no tienen su origen en el cuerpo por lo que cuando son tratados como consecuencia de enfermedad física reciben un tratamiento que muchas de las veces solo añade intoxicación al problema emocional.

 

Se han diagnosticados los siguientes padecimientos psicosomáticos:

 

Dolores de cabeza, mareos, vértigos, desmayos, hormigueos en el cuerpo, parálisis musculares, ceguera, visión doble, palpitaciones, taquicardias, ahogo, dolor en el pecho, resequedad, nauseas, vómitos, estreñimientos, diarrea, tensión y dolor muscular entre otros. Además de ello, es importante considerar que, en las consultas médicas, estos síntomas somáticos se suelen presentar: dolor de espalda el 71% de la veces, mareos y vértigos el 65%, dolor en extremidades 60%, gastritis 50%, dificultad al respirar 52%, taquicardias 49%, dolor en las articulaciones 45%, dolor en el pecho 44% y nauseas 43%.

 

Lo anterior nos permite ver lo fácil que es para un motivador regular el lograr que alguien disminuya los síntomas que ellos mismos se provocan lo que no incluye una acción de Dios o respuesta a la fe. Dios pensando en esto, nos invita a entregar todas nuestras cargas en él (1ª. Pedro 5.7) sabiendo que con esto nos libra de padecimientos psicosomáticos.

 

Dios cura y lo sigue haciendo, pero el hombre don se ha extinguido. Dios cura en respuesta a una oración de fe, de acuerdo a su voluntad o deseándose valer de métodos médicos cuando las enfermedad son crónicas y orgánicas por lo que debe el creyente primero, analizar sus convicciones para saber si algo de lo que le esta pasando no es consecuencia de su condición emocional, si es así, tal vez Dios lo está llevando a entender que debe humillarse y depender de él.

 

Si está en la voluntad de Dios sanarnos, lo hará si no, nadie podrá lograr que nos curemos. Las sanidades carismáticas muchas veces son temporales lo que permite que el sanador tenga dos opciones, decir que falto fe al enfermo o “que fue a voluntad de Dios no curarlo” con lo que queda su prestigio intacto.

 

No olvidemos finalmente, que hay muchas sanidades milagrosas en el mundo espiritual hostil  a Dios.

 

A manera de resumen, hemos visto ya, que muchas de las cosas invocadas por el mundo carismático son completamente consistentes con la revelación de la Biblia, pero no en la forma en que lo enseñan estos, elevando al hombre a una categoría que está más allá de la que Dios desea que tenga, los dones siguen activos – en la mayoría de los casos -, las personas don también en la mayoría de los casos parecen haberse extinguido.

 

 

LAS REVELACIONES SUCESIVAS DE DIOS

 

El último aspecto de práctica constante en el mundo carismático es la posibilidad de recibir revelación de Dios. La frase “Dios me dijo…” se ha convertido en el estandarte de la mayoría de los predicadores carismáticos y en cierta manera, una forma de hacer incontestable sus argumentos. Si Dios les dice algo, ¿Cómo decirle a Dios que no? Esta práctica en muchos casos resulta tener una tendencia muy peligrosa ya que parece hacer a un lado el concepto de inspiración de Dios y la importancia de la Biblia la cual se termina convirtiendo en una especie de “revelación” de segunda categoría.

 

 

CUANDO DIOS HABLO

 

La Biblia afirma tener inspiración divina. 2ª. Timoteo 3.16, 1ª. Pedro 1.21. La palabra inspiración hace referencia al concepto de “aliento” lo que indica que la Biblia es “el aliento” de Dios. La Biblia no contiene la revelación de Dios, es la revelación de Dios. Y así fue como Dios lo hizo saber de manera clara a muchos de sus mensajeros: Éxodo 4.12, Jeremías 1.7-9, Ezequiel 3.4. La parte importante en si recae en el aspecto de determinar si la revelación carismática está a la altura de la bíblica o no.

 

En el mundo carismático, se tiene la costumbre de llamar a las personas que reciben la revelación de Dios “profetas”, sin embargo, parece que su forma de trabajar no se ajusta para nada al modelo bíblico de un profeta o al oficio profético. El oficio de profeta era el dar a conocer el “fututo” o dar un mensaje en el nombre de Dios, jamás dar a conocer cosas específicas para momentos específicos lo que hacían muchas personas además de quiénes tenían el oficio profético.

 

 

UN PROBLEMA DE AUTORIDAD

 

El punto de divergencia que puede causar la idea de la revelación carismática se centra en una sola cosa: cuanta autoridad tiene la Biblia a la hora de hablar de Dios. Para el carismático, la Biblia no tiene tanta autoridad como la revelación de ellos, lo que está causando un caos teológico. Para el pueblo de Dios que sigue la Escritura, los conceptos son más claros y no se cae en el juego del relativismo.

 

El Espíritu Santo, el gran ayudador y guiador de los creyentes guía a los cristianos a través de la palabra de Dios y no de manera independiente a ella. Esto es algo que en el mundo carismático se debe de considerar.

 

Al estar la revelación completa, la revelación inspirada se terminó, aun cuando pueda Dios dar revelación dirigida, esta tendrá que ajustarse a la revelación inspirada, si no, es revelación falsa y en consecuencia, proviene de la actividad de entidades espirituales que no tienen relación alguna con Dios.

 

 

SANTOS, ¿PERO COMO SE LLEGA A ELLO?

 

El movimiento carismático como ya hemos visto, es un movimiento que basa sus prácticas en una interpretación a conveniencia de la Palabra de Dios poniendo un énfasis especial en las experiencias espirituales que para ellos llegan a ser vindicatorias de la acción de Dios en sus vidas.

 

Las personas sumergidas en movimientos carismáticos incluso, llegan a creer que las personas que experimentan “cosas” de índole espiritual garantizan el tener algún tipo o grado mayor de santidad que el resto por lo que la conclusión de nuestros estudios radicará en definir si esto tiene o no algún grado de veracidad.

 

 

PRIMERAS CONSIDERACIONES

 

La forma de pensamiento carismático ofrece una espiritualidad que se alcanza sin ningún esfuerzo consciente. Dios lo hace, el Espíritu lo da. Yo solo lo recibo y no importa mi condición moral ni mis convicciones reinantes. Esto de entrada, resulta atractivo para la gente ya que le da atajos a la espiritualidad que muchos andan buscando.

 

 

NATURALES CONTRA ESPIRITUALES

 

Nuestro acercamiento puede ser muy edificante si empezamos analizando un concepto proveniente del apóstol Pablo que se encuentra a todo lo largo de 1ª. Corintios 2. En este pasaje Pablo traza el perfil de dos tipos de hombre: el natural y el espiritual. El hombre natural es el hombre no regenerado, el hombre que no ha abierto su corazón a Dios y que está completamente dominado por si mismo. El hombre espiritual ha recibido a Cristo y puede, si lo desea, ser dominado por el Espíritu de Dios. Lógicamente el hombre espiritual entiende las cosas espirituales mientras que el natural no es capaz de percibirlas (v.14).

 

Entendemos que para la Palabra de Dios todos los cristianos son espirituales en su posición lo que no quiere decir que lo sean en sus hechos (Romanos 8.6-9). Los creyentes que se resisten a practicar lo espiritual son considerados “inmaduros”, “débiles” o “niños en la fe” (1ª. Corintios 3.1).

 

 

COMO LOS IDENTIFICAMOS ¿O NOS IDENTIFICAMOS?

 

Los siguientes aspectos nos pueden ayudar a tener bien clara la radiografía de los que desean que en su interior prevalezca el espíritu. Las personas que anhelan ser guiadas por el Espíritu de Dios, entienden que se encuentran en una lucha permanente en contra del pecado y hacen lo que deban hacer para andar en el Espíritu (Gálatas 5.16).

 

·     Las personas que someten su obediencia a los mandamientos de Dios porque estos les garantizan paz interior y gozo inefable, son personas que viven un proceso permanente de imitación de las virtudes de Cristo. (1ª. Juan 2.6).

 

·     Las personas que buscan un real crecimiento interior entienden que, como la iglesia de Corintio la presencia de dones (1ª. Corintios 1.7) no garantiza espiritualidad ya que en esta iglesia aún con dones, había divisiones e incluso inmoralidad sexual.

 

·    Las personas que anhelan experiencias espirituales dirigidas por la palabra de Dios entienden que la  alegría no puede sustituir a la piedad. La vida cristiana es una forma permanente de práctica de valores y no un estado de ánimo por lo que se busca convicciones más que emociones, las cuales serán sensibilizadas por las primeras.

 

·    A los nacidos de nuevo por el poder de Dios y la acción de la fe, les motiva profundamente el lograr que Dios sea reconocido en sus acciones. No buscan ni desean ni intentan exaltarse a si mismos. No lo necesitan. Los hijos de Dios, que anhelan las obras de su padre, comprenden y prácticas los únicos mandamientos registrados en la Biblia con relación al Espíritu Santo.

 

“Andemos en el espíritu” Gálatas 5.22

“No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios” Efesios 4.30

“Mas bien, sed llenos del Espíritu” Efesios 5.18

“No apaguéis al Espíritu” 1ª. Tesalonicenses 5.19

“Orando en el Espíritu Santo” Judas 2

 

La espiritualidad del movimiento carismático es una espiritualidad falsa que lo único que pretende es engrandecer a ciertas personas para engrandecer sus beneficios. Es una espiritualidad que se vuelve selectiva al dejar de lado a los que no pueden alcanzarla. Los modernos carismáticos son los papas del neo cristianismo donde solo por medio de ellos se puede llegar a tener una viva relación con el Dios.

 

Sirva el presente estudio para desarrollar nuestra fe basada en la Palabra de Dios lo que nos puede garantizar fruto espiritual a largo plazo y no emocionalismo y superficialidad a corto plazo.

 

Seamos hijos de luz, seamos sal de este mundo, seamos personas cuyo andar sigue la senda que ha trazado el Espíritu de Dios. Eso fue lo que hizo Cristo en esta tierra y no espera menos de aquellos que desean ser reconocidos como seguidores suyos.

  

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(1) BARCLAY William. Palabras griegas en el Nuevo Testamento. Su uso y significado. Casa Bautista de Publicaciones. Pág. 48

(2) MACARTHUR John F. Los carismáticos: una perspectiva doctrinal. Editorial Casa Bautista de Publicaciones. Pág. 25

 

 

 

 


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