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Análisis de la Biblia - Prosperidad
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

Prosperidad

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


EN LA RUTA EQUIVOCADA

 

Los momentos de crisis económica, hacen que los creyentes volteen a buscar en Dios una solución a sus problemas o un nuevo empleo y eso hace que, se busca con desesperación la prosperidad. Esta, muchas veces es entendida en un contexto incorrecto o se busca por los medios pro los cuales Dios nunca la proveerá.

 

Un concepto sano de la prosperidad, hará que la busquemos por las vías que Dios la otorga y que aprendamos a identificarla para poder gozar de ella, ya que puede estarse manifestando ante nosotros como personas o iglesias y nosotros podremos estar caminando en sentido contrario a lo que se requiere para poder disfrutar de ella.

 

 

DIOS SE GOZA DE HACERNOS PRÓSPEROS

 

Los siguientes versículos pueden empezar a lograr que miremos la prosperidad, tal y como Dis la esta mirando:

 

a). Salmo 37.25.                    Dios se goza en la prosperidad de su pueblo.

b). 2ª. Corintios 8.9                La prosperidad es una promesa de Dios.

c). Deuteronomio 28             La prosperidad es una consecuencia de la obediencia.

 

 

ESTO ES PROSPERIDAD PARA DIOS

 

Con este marco bíblico podemos tratar de escribir una definición que pueda aclararnos realmente lo que es la prosperidad desde el punto de vista divino:

 

Condición continua de origen sobrenatural en todas las áreas de nuestra vida para que, teniendo un centavo más de lo necesario podamos cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas y además ser de prosperidad a otros

 

 

ACTIVANDO LA PROSPERIDAD

 

Lo anterior, nos permite llegar a los primeros pasos básicos para alcanzar la prosperidad que Dios tiene planeada para nuestra vida. Podemos resumirlos como sigue: Debo tener un concepto bíblico de la prosperidad, b). Debo dar a quién debo hacerlo y sobre todo de la manera correcta, c). Solo dando puedo recibir y por encima de todo, d): Debo obedecer los mandamientos de Dios.

 

Todo lo anterior implica que la prosperidad puede estar tan lejos o tan cerca de nosotros como nosotros mismos lo deseemos.