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Análisis de la Biblia - La caída del hombre
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

La caída del hombre

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


UNA SOMBRA QUE CUBRE A TODA LA RAZA HUMANA

 

Cuando se toca el tema de la caída del hombre en Génesis, en términos generales ubicamos una tentación, un tentador, una forma física que este tentador asume y, sobre todo, un acto de desobediencias, pero, las implicaciones morales y biológicas de este proceso seguramente, nunca serán conocidas ya que no nos fue permitido conocer como éramos antes de nuestra caída.

 

Se dice que, el hombre en el pasaje contenido en Génesis 3 cayó en pecado, pero, debemos empezar entendiendo esto precisamente, lo que es pecado.

 

El hombre, es creado a la imagen moral y espiritual de Dios (Génesis 1.27) lo que implica que, recibió emociones, voluntad e intelecto y, sobre todo un libre albedrío, la capacidad de tomar decisiones en base a los juicios de valor que pudiera hacer con sus pensamientos.

 

Dios, tomó a esta imagen de sí mismo – el hombre - y lo colocó en un huerto especialmente diseñado para su gratificación (Génesis 2.8). Este huerto tenía que ser labrado y guardado por el hombre lo que hacía sin esfuerzo, o sea, la tierra no requería trabajo que implicara fatiga para producir sus frutos. El hombre tenía todo lo necesario para vivir en perfecta armonía con su Creador y solo debía someterse a un régimen de obediencia voluntaria, respecto a una sola cosa, no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Ahí, fallamos en Adán todos.

 

 

RECAPITULANDO

 

Lo mencionado anteriormente nos lleva a iniciar nuestras primeras conclusiones de como éramos sin pecado:

 

·         Adán vivía para agradar a Dios y agradar a Eva.

·         Eva vivía para agradar a Dios y para agradar a Adán.

·         No existía el conflicto en el primer matrimonio ya que vivían en armonía

·         El ser humano solo tenía motivaciones santas, pensaba como Dios.

·         El hombre tenía solo la tendencia a hacer el bien, no existían impulsos malos en él.

·         Por tener libre albedrío el hombre tenía la posibilidad de elegir el mal.

·         El hombre vivía en una condición de santidad literal.

·         El hombre era eterno ya que tenía libre acceso al árbol de la vida.

 

 

LLEGA EL PECADO

 

Viviendo en este contexto, Satanás, usa a la serpiente y, le plantea a Eva un pensamiento sencillo: que deje de agradar a Adán y, sobre todo, que deje de agradar a Dios, que piense en ella, que, después de todo, la prohibición de Dios, la puede hacer mejor, sin, por supuesto necesitar a Dios.

 

Satanás en el cielo, quiso ser semejante al Altísimo, pero, por sus propios medios. La semilla de la soberbia, fue la misma que infectó la mente de una criatura que no sabía pensar de manera egoísta.

 

En esto, en la soberbia tenemos la semilla de cualquier pecado.

 

Conforme la Revelación Escrita de Dios se fue completando, Dios plasmó en palabra profundas cinco manifestaciones de soberbia que, nos pueden definir lo que es pecado y que se encuentran en: Proverbios 24.9; Romanos 14.23; Santiago 4.17; 1 Juan 3.4 y 1 Juan 5.17. De la lectura de estas citas comprendemos que, la raíz del pecado es la soberbia y que pecado, es actuar sin tomar en cuenta a Dios. Eso, es lo que le pasó a Adán y eso es de lo que debe cuidarse cada cristiano que no quiera hacer de su vida una carga de consecuencias.

 

Como consecuencia de lo anterior, las condiciones cambiaron. Ahora:

 

·         Adán vivía para agradarse a sí mismo.

·         Eva vivía para agradarse a sí mismo.

·         El Universo entero vive en completo conflicto.

·         El ser humano ya no pensaba como Dios, sus motivación ya son impuras.

·         El hombre quedo con la tendencia a hacer el mal sin la capacidad de hacer el bien.

·         La naturaleza carnal del hombre lo impulsa solo a elegir el mal sin la posibilidad de hacer el bien.

·         El hombre vive en condición de impureza permanente.

·         El hombre dejó de ser eterno, ahora es mortal, con todo lo que esto implica.

 

 

A PESAR DE TODO, SALVACION

 

El mundo quedó en conflicto y en este conflicto, arrastramos a toda la Creación que, hasta el día de hoy literalmente “gime” con la desesperación para regresar a esa condición original (Romanos 8). El hombre peco, y, las consecuencias de su pecado aún hoy nos siguen alcanzando.

 

A los creyentes debe quedarnos claro algo: siempre que hay pecado habrá consecuencias y estas tendrán que ver con alguna forma de conflicto. Las consecuencias podrán ser atenuadas por Dios y su presencia siempre estará a nuestra disposición pero eso, no evitará las consecuencias. Estarán ahí y siempre dejarán una marca triste, difícil, una dura marca que nos recordará que separados de Dios nada podemos hacer.

 

Finalmente, en medio de este cuadro crítico de pecado, Dios promete una Salvación.

 

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Génesis 3.15

 

Este pasaje es conocido como el “protoevangelio”, el evangelio primitivo. Es, de hecho, la primera promesa de la Biblia. Algún día, la descendencia de la mujer, otro Adán, el postrer Adán, el Adán perfecto, el que no buscaría agradarse, demostraría a la descendencia de la serpiente que la obediencia perfecta si existe.

 

Unas palabras finales de adoración y amor total a aquél Adán que nos ha ganado la posibilidad de poder volver a caminar por el huerto del Edén con nuestro Creador, algún día, algún día.