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Análisis de la Biblia - El ayuno
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

El ayuno

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


INTRODUCCIÓN

 

¿Cómo se mide una verdad? ¿Por la experiencia personal? ¿Por lo que dice la Escritura? ¿La fe fundamenta la experiencia o es al revés? En los movimientos carismáticos “las experiencias con Dios proveen una base para su fe”(1) cuando en realidad debería ser a la inversa. La verdad de la Palabra, “amplificada” por el Espíritu Santo, el cual la aplica a nuestras vidas, debería proporcionar una experiencia de comunión con Dios intensa y espiritual que toque mis emociones sin que estas controlen la experiencia ni mucho menos determinen su operación. Las experiencias espirituales como tales, se ajustan a los lineamientos doctrinales que el mismo Espíritu inspiró.

 

La necesidad de una experiencia fácil sin trabajo espiritual (¿el camino de Caín?) hace que se busque la experiencia esperando con ella desarrollar la fe. El ayuno, como experiencia, está en el punto más alto de discusión respecto a esta cuestión. ¿Para que abstenerme de alimentos? ¿Cuál es el propósito? ¿Con qué propósito se practicaba? ¿Cuándo se practicó logró su propósito?

 

 

DEFINICIÓN Y USO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

 

El ayuno podemos definirlo como un ejercicio espiritual que consiste en abstenerse de alimentos, pero que siempre iba acompañado de humillación y lamento (Deuteronomio 9.18, Nehemias 9.1), confesión de pecado (1 Samuel 7.6) y oración y ruego (Esdras 8.23). El ayuno fue instituido legal y obligatoriamente para el pueblo de Israel solo durante la celebración del día de la expiación.

 

“Éste será para ustedes un estatuto perpetuo, tanto para el nativo como para el extranjero:

El día diez del mes séptimo ayunarán y no realizarán ningún tipo de trabajo”

Levítico 16.29 NVI

 

Fuera de esta celebración, el ayuno era llevado a cabo de manera voluntaria personal o nacionalmente  Por sus requisitos no es de extrañarse que se llevara a cabo en caso de “calamidades, aflicciones, infortunios y peligros inminentes”(2) Esto llevó a que formara parte de la vida de personajes piadosos. Tenemos registros bíblicos de ayuno en el Antiguo Testamento de Daniel, David, Moisés, Elías y Ana, los cuales siempre cumplieron el requerimiento de hacerlo un verdadero ejercicio espiritual y no solo de apariencia.

 

 

EN PALABRAS DE JESÚS

 

Jesús habló en sermón del monte acerca del ayuno (Mateo 6.16-18) por lo que asumía que había quiénes lo practicaban. Vale la pena aclarar algo: estaba hablando a judíos

 

En otro pasaje, Jesús recibió reproches de los discípulos de Juan acerca de la forma en que sus discípulos ayunaban y curiosamente, Jesús dio al ayuno un matiz profético refiriéndose a la lamentación futura del pueblo de Israel ante la pérdida del esposo (Cristo).

 

 

ERRORES GRAVES EN LA ENSEÑANZA DEL AYUNO

 

El ayuno se debe utilizar para la liberación espiritual

 

“…pásate de aquí y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno. Estando ellos en Galilea…”

Mateo 17.20-22

 

“Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno”

Marcos 9.29

 

Comparemos estos dos pasajes con la Nueva Versión Internacional

 

“…y se trasladará. Para ustedes nada será imposible. Estando reunidos en Galilea”

Mateo 17.20-22

 

“Esta clase de demonios sólo puede ser expulsada a fuerza de oración – respondió Jesús”

Marcos 9.29

 

La enseñanza del ayuno fue agregada a los manuscritos posteriores para favorecer la práctica del ayuno que estaba generalizada en tiempos posteriores al siglo I.

 

 

En el Nuevo Testamento al menos Cornelio y Pablo ayunaron constantemente.

 

Hechos 10.30 dice de Cornelio: “a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena”. La Biblia Dios habla hoy dice de la misma cita: “yo estaba aquí en mi casa, haciendo la oración de las tres de la tarde”. De Pablo, mostramos la siguiente tabla comparativa de las citas en donde se puede hacer referencia a su ejercicio de ayuno:

 

Biblia Reina Valera 1960

Otras versiones

“donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.”

Hechos 9.9

“Estuvo tres días ciego, sin comer ni beber nada”

Hechos 9.9 NVI

“en trabajos, en desvelos, en ayunos”

2 Corintios 6.5

“en trabajos pesados, en desvelos y hambres”

2 Corintios 6.5 NVI

“en muchos ayunos, en frío y desnudez”

2 Corintios 11.27

“muchas veces no he comido; he sufrido por el frío y por la falta de ropa.”

2 Corintios 11.27 Biblia Dios habla hoy

 

El apóstol Pablo práctico el ayuno como una manera de experimentar una dependencia y humillación ante Dios después de su conversión, lo que no implica que haya sido o no una práctica constante en su vida. Tal como si fuera de legalismos, le preocupara tratar otros temas de mayor importancia.


 

ADVERTENCIAS BÍBLICAS Y EL SACRIFICIO DE CRISTO

 

Y me dijo Jehová: «No ruegues por el bien de este pueblo. Cuando ayunen, yo no escucharé su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no los aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia».

Jeremías 14.11-12

 

«Di a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes:

“Cuando ayunabais y llorabais en el quinto y en el séptimo mes

durante estos setenta años,

habéis ayunado para mí?

Y cuando comíais y bebíais,

¿no comíais y bebíais para vosotros mismos?”»

Zacarías  7.5-6

 

»Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Mateo 6.16

 

El libro de Hebreos presenta a Cristo como la ofrenda perfecta por los pecados de la expiación de toda la humanidad. Todo en Cristo se cumple y se perdona. Todos los sacrificios levíticos culminan en Cristo y son sustituidos por la muerte vicaria en el Calvario. (Hebreos 9.11-12; 24-23; 10.12).

 

A la luz de lo anterior, el cristiano debe entender que el ayuno no es ni obligatorio ni necesario para condicionar nuestra humillación ante Dios, la cual puede obtenerse de una correcta comprensión de su Señorío por medio del escrutinio del Espíritu Santo.

 

Si a pesar de ello, un creyente desea hacerlo, que lo haga con los requisitos bíblicos cuidándose de no caer en el orgullo espiritual y la hipocresía. Pero que quede claro: la calidad espiritual de una persona y la calidad de su adoración y consagración no depende de un buen ayuno, sino de una correcta relación con Cristo.

 

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(1) MACARTHUR John F. Los carismáticos. Una perspectiva doctrinal. Casa bautista de publicaciones. Pág. 25

(2) Comentario a la cita Levítico 16.29 de la Biblia de estudio Harper Caribe. Versión Reina Valera 1960