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Análisis de la Biblia - Crucificado con Cristo
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

Crucificado con Cristo

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


LA IDEA DE PABLO EXPRESADA EN GÁLATAS

 

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amo y se entrego a si mismo por mi

Gálatas 2.20

 

En un contexto de vivir para Dios, Pablo lanza esta declaración de fe, que se convierte en un emblema de lo implica ser de Cristo. Ser imitador de Cristo, implica estar crucificado con Cristo. Seguir las huellas del carpintero implica estar crucificado con el.

 

La similitud es extraordinariamente sencilla de entender. Antes de conocer a Cristo, ejercía mi voluntad por encima la voluntad de Dios. Cuando Cristo llega a mi vida, yo soy montado en la cruz de Cristo, soy unido a ella, mi vieja naturaleza es clavada y ahí debe permanecer, para que de la cruz de la salvación se baje un nuevo hombre que quiere vivir solo para Dios. 2ª. Corintios 5.17.

 

 

UNA ORACIÓN QUE DEBE HACERSE TODOS LOS DÍAS

 

Los creyentes en Cristo, una vez que son salvos, deben iniciar su caminar, sin volver a las cosas que se clavaron en la cruz, sin embargo, debe decirse que muchos, una vez libertados de la esclavitud del pecado, continúan queriendo regresar a su cruz de pasado, para volver a practicar lo que no se debería. Se debe orar porque entiendan, y porque tenga Dios compasión de ellos.

 

 

LO QUE IMPLICA ESTAR CRUCIFICADO CON CRISTO

 

Aprender que es estar crucificado con Cristo, implica conocer como debe quedarme colgado en ella. Saber como puedo quedar en la cruz es muy sencillo. Deben sujetarme unos clavos a las manos y los pies. Debo tener una corona de espinas en mi cabeza y una herida sangrante en el costado.

 

Las manos clavadas. Las manos, nos hablan de mis acciones, estas, deben quedar filtradas por el control del Espíritu Santo. Gálatas 5.22-23.

 

Los pies clavados. Los pies hablan de mis impulsos, los cuales, deben estar regidos por pensamientos bajo el control de Dios. Filipenses 4.8

 

Una corona de espinas en mi cabeza. La corona de espinas nos habla de un señorío que implica esfuerza y sufrimiento. Debo estar renunciando a mi mismo para ser como el. 1ª. Juan 2.6

 

Un costado sangrante. El costado herido, nos habla de una marca indeleble que me acompaña, nos habla de la marca de ser del Señor. No hay opción, se debe ver a quien pertenezco, lo que implica un testimonio que sea de real impacto en la vida de quienes me rodean