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Análisis de la Biblia - La tienda
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

Grandes construcciones de la Biblia

El Tabernáculo (La tienda para resguardar el arca)

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


UN DETALLE CURIOSO

 

En este estudio y en aquellos que están relacionados, tratamos de entender que, la edificación de las grandes construcciones de la Biblia, su diseño y proceso siguen las mismas condiciones que se deben observar para construir un proyecto de vida llámese hogar, matrimonio o iglesia y siendo esto tan importante, cada detalle de la construcción – en este caso del tabernáculo – es de vital importancia.

 

Pongamos atención a este detalle:

 

Dios le muestra a Moisés el diseño del tabernáculo en el monte Horeb (Éxodo 24) donde Moisés permanece durante 40 días con sus noches lo que nos habla de que todo proyecto de vida debe nacer de una íntima comunión y dependencia con Dios.

 

 

Luego Dios le indica a Moisés que inicie la colecta de materiales de entre el mismo pueblo para la construcción del tabernáculo (Éxodo 25) lo que nos habla que Dios desea usar lo que somos o tenemos para poder edificar nuestra vida. No necesitamos ir más allá de nosotros mismos para encontrar respuestas así que Dios desea que dependamos solo de él para poder alcanzar las metas que él tiene para nosotros.

 

A continuación Dios pidió que se construyeras los utensilios mas interiores del tabernáculo o sea, Dios construye de adentro hacia afuera, nuestra vida para poder ser usada por Dios parte de edificar primero las partes inmateriales y después las materiales. Sin este principio, fracasamos.

 

Lo primero que Dios pidió construir fue el arca del pacto que contenía la ley de Dios, el maná y la vara de Aarón que reverdeció con lo que nos queda claro que lo primero que debemos construir es el área de la consagración. Todo mi interior debe ser un lugar que le pertenezca a Dios por completo, solo así podré escuchar claramente su voz dirigiendo mi vida.

 

Después del arca, Dios ordeno que se construyera la mesa de los panes de la proposición que es un utensilio que nos habla de Dios y que es un símbolo de comunión por lo que una vez que mi vid le pertenezca a Dios, debo tratar de que mi relación con él sea estrecha y sobre todo íntima para que de esa manera mi proyecto de vida y mi vida misma sean poderosas.

 

Luego de esta mesa especial, Dios pidió la construcción del candelero de oro, de la lámpara que alumbraría la oscuridad del lugar santo, hecho de oro macizo de un solo bloque, sin medidas humanas, solo con medidas divinas y el cual nos habla del Espíritu Santo y que nos hace pensar seriamente que es la presencia y acción del Espíritu Santo lo que debe ser lo que mantenga la consagración y la comunión activas. Es la influencia del Espíritu Santo lo que nos hace brillar y nos convierte en personas sensibles a la voz y acción de Dios.

 

 

NO HAY ALTAR

 

Una vez finalizadas estos artículos es curioso que, viendo el esquema del inicio Dios no indicara la construcción del altar del incienso sino que pidiera que se levantara la tienda que contendría el arca, la mesa y el candelero por lo que podemos entender que,  el tabernáculo no podía iniciar sus funciones (o nosotros nuestros proyectos de vida) sin que estuviera la tienda levantada por lo que vamos a reflexionar en esta tienda y en lo que simboliza. La construcción del tabernáculo abarca todo el capítulo 26 de Éxodo.

 

El tabernáculo era un rectángulo de 13.50 metros de largo por 4.80 metros de ancho y 4.50 metros de alto. Estaba conformado por 48 tablas, todas cubiertas de oro, colocadas en forma vertical descansando sobre bases de plata. Las tablas estaban unidas por cinco varas que se extendían a lo largo de la tienda. Cuatro de estas barras pasaban por los anillos afuera de la tablas y la quitan vara pasaba por en medio de las tablas de un extremo al otro y no podía ser vista.

 

Cada tabla tenía dos bases de plata lo que hacía que fueran 96 las bases que en suma pesaban cuatro toneladas de plata que se entiende constituía un fundamento sólido en medio de la arena del desierto.

 

 

LOS SIMBOLOS DE LAS TABLAS

 

 

 

La plata de cada una de estas maderas nos habla de expiación de lo que ha cubierto nuestros pecados y esto es lo que hemos logrado solo a través de la sangre de Cristo. Es la salvación por medio de Cristo lo que nos separa del mundo, es lo que marca la diferencia entre justificados y pecadores  entre los que renuncian a su antigua forma de vida y están viviendo para agradar a Dios.

 

Las tablas nos hablas de árboles desgajados y partidos, que sufrieron un proceso doloroso para convertirse en hechura de Dios y su lugar de habitación. Una vez más surgen los simbolismos, nuestra consagración, nuestra comunión y la nuestra vida de dependencia e interacción con el Espíritu Santo, todo esto debe estar contenido por una nueva vida, por una nueva hechura, por una manera de pensar diferente, por una manera de actuar distinta

 

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Efesios 2.10

 

Es aquí donde las tablas nos dan una lección, es aquí donde muchos cristianos fracasamos. Estamos plagados de buenas intenciones y de las metas más sublimes, pero, en el fondo, en el interior, en las partes más íntimas de nuestro ser, no hemos arrancado nuestras raíces del mundo, no hemos renunciado a nuestra condición de árboles, no deseamos ser tablas, queremos estar en el tabernáculo de Dios pero sin que nos pase el serrucho por encima y eso, es prácticamente imposible.

 

 

LOS SIMBOLOS DE LAS VARAS QUE UNÍAN A LAS TABLAS

 

Cuatro varas unían de forma visible las tablas y una quinta lo hacía por en medio de ellas de forma invisible dándole firmeza y unidad a toda la estructura de la tienda. Las varas visibles dan forma a la tienda lo que claramente simboliza las cosas que deben dar forma al lugar de adoración del creyente, a la iglesia y que deben ser al menos cuatro. Esto puede llevarnos a Hechos 2.42 que nos habla que los creyentes mantenemos la forma de una iglesia cuando observamos cuatro cosas: la doctrina, el partimiento del pan, la comunión y las oraciones que son las cuatro actividades indispensables en cualquier iglesia para no perder la forma de ser un lugar de adoración para Dios.

 

Finalmente 5 varas tienen relación con otra cantidad de 5 cosas que tienen que ver con la iglesia. Esta cantidad de 5 cosas aparece en Efesios 4.8-13.

 

Así es, Dios dio a la iglesia 5 tipos de personas, cinco dones: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros. Los dos primeros dieron el fundamento de enseñanza sobre la que debemos edificar así que las varas nos hablan de una enseñanza que se debe conservar, limpia y pura, apegada a la revelación de Dios y que no permita influencia alguna.

 

Las varas nos hablan de que debemos buscar un lugar para trabajar para Dios, si no trabajamos nos volvemos ociosos y, sobre todo, la vara media nos habla de una ministerio universal que corresponde a todos los creyentes, el ministerio del evangelismo, de la predicación de la Palabra que nos convierte a todos en personas responsables de llevar nuevas almas al conocimiento de la verdad de Dios. Somos tablas, que con una buena enseñanza debemos predicar para estar arrancado nuevos árboles que renuncien a su condición natural y busquen vivir una nueva vida en Dios.

 

 

CUBRIENDO LA CASA DE DIOS

 

Para cubrir el tabernáculo, se usaban dos “capas” de distintos materiales. La cubierta más exterior era de piel de tejones y la más interior era de pieles de carneros teñidos de rojo. La cubierta exterior impermeable (Éxodo 26.14) era de cueros que no eran curtidos por lo que su aspecto era tosco, desagradable lo que implica que muestran una imagen de humillación lo que representa lo que cubre, protege y mantiene viva a la iglesia. La práctica de la humillación es la mejor práctica que iglesia debe tener ya que la conforma a la imagen de su Salvador (Hebreos 13.12-13).

 

Esta protección de la iglesia, la humillación estaba reforzada por otra capa de pieles de carnero teñidas de rojo que son símbolos de consagración hasta la muerte lo que apunta a la muerte de Cristo como ejemplo de lo que debe ser la comida y bebida del hijo de Dios (Juan 6.38). La consagración protege lo más íntimo de la iglesia, solo esto hace que sean valoradas las cosas interiores que el hijo de Dios tiene, la ley de Dios, su fruto, el evangelismo, la comunión, etc. Pensémoslo de esta manera, nada de lo que la iglesia haga o tenga surte efecto cuando no hay consagración.

 

Debajo de estas cubiertas de pieles existían dos cortinas, la primera era una serie de cortinas echa de pelos de cabra (Éxodo 26.7-13) que cubrían el tabernáculo, de estas cortinas, la sexta se doblaba hacia el exterior del tabernáculo lo que implica que la gente que estaba en el atrio podía ver un “pequeño” pedazo del interior lo que es para nosotros un recordatorio, el recordatorio de que somos objeto de la expiación de Dios por medio de la cual tenemos entrada al lugar santísimo de Dios, una memoria de agradecimiento.

 

Debajo de esta cubierta estaba otra de cortinas de lino torcido (Éxodo 26.1-6) con querubines que solo eran visibles para los sacerdotes que entraban al lugar santo, cada vez que estos miraban hacia arriba se podían sentir protegidos por los querubines de Dios: Si el creyente mirara más seguido hacia arriba, miraría al poderoso Cristo exaltado protegiéndolo y abogando por él. Disfrutemos esta protección.

 

Que la tienda que representa a la iglesia se llene de todo lo necesario para que esta sea fuerte y prospera y una verdadera evidencia del poder expiatorio y santificador de Dios.