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Análisis de la Biblia - La ofrenda
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

Grandes construcciones de la Biblia

El Tabernáculo (La ofrenda para la edificación)

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


HABITARÉ EN MEDIO DE ELLOS

 

Dios siempre ha deseado habitar en medio de su pueblo (Éxodo 25.8) y para ello Dios se diseñó medios para lograrlo y uno de ellos fue la construcción del Tabernáculo (tienda) el santuario móvil y desarmable que se constituyó el lugar de adoración durante la peregrinación del desierto del pueblo de Israel rumbo a la tierra prometida.

 

Este estudio está relacionado con otros más que revisan tres de las grandes construcciones de Dios y que son el tabernáculo en el desierto, el templo en Jerusalén y las murallas de Jerusalén en tiempos de Esdras. Aunque no son las únicas construcciones que Dios quiso que el hombre hiciera en su nombre, deseamos concentrarnos en estas tres por ser de las más conocidas por todos los cristianos, pero, consideramos que estas tres construcciones tienen un punto en común que las hace enormemente útiles para la vida cristiana.

 

Este punto en común es que creemos que, todos los aspectos que tienen que ver con la forma en que se hizo una construcción de Dios, sus materiales, su diseño, sus utensilios, los materiales utilizados, la forma en como fueron acopiados, quiénes participaron y la forma como lo hicieron están directamente relacionados en la forma como un creyente puede construir su vida, su familia o su matrimonio. Es importante que no perdamos de vista que Dios nos dejó dicho claramente que nosotros somos el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6.19) con lo que podemos asumir que, debemos ser construidos para ser utilizados por él.

 

Si seguimos teniendo en la mente la imagen de una construcción podríamos darnos cuenta de que la mayoría de nuestros posibles conflictos como creyentes tienen con ver con el hecho de que no somos o no hemos sido la construcción que Dios desea. No hemos planeado bien, no hemos usado los materiales necesarios, no hemos construido en el orden correcto así que, enfrasquémonos en estos estudios que nos acercaran a la mejor manera de “construir” nuestra vida cristiana.

 

 

DIOS NECESITA UN LUGAR DE REUNIÓN

 

Cuando el pueblo de Israel sale de Egipto, sus primeras jornadas les llevan según la dirección de Dios hasta el monte Sinaí (Hechos 19.1) lugar en donde Moisés se reúne con Dios durante cuarenta días con sus cuarenta noches (Éxodo 24.18) tiempo en el que no solo recibió los diez mandamientos  sino también todo lo que hoy llamamos la ley. Luego de recibir todo esto Moisés fue al pueblo y enseño este pacto e hizo levantar un altar al pie del monte para adorar a Dios y hacer que el pueblo honrara la ley y al dador de la ley.

 

Una vez hecho esto, Moisés vuelve a ser convocado por Dios para ratificar el pacto con Dios. Para ello, Moisés levanta un altar y realiza sacrificios en la llanura abajo del monte pero después sube al monte donde él solo llega a la cita acompañado de 73 líderes del pueblo que se mantienen en la montaña pero no en la cima donde solo le es permitido a Moisés acercarse. Israel, ya es una teocracia.

 

En la cima de la montaña recibió de parte de Dios las instrucciones sobre los mandamientos de carácter ceremonial o sea, la manera en que los hebreos tendrían que adorar a Dios y donde lo debía de hacer así que, en la cima de la montaña Dios le mostró a Moisés el diseño que debía de tener su lugar de adoración (el tabernáculo). Le mostró los utensilios que tenía que hacer y cómo debían de ser y ya con esta información (Éxodo 25.8) Moisés vuelve al pueblo a iniciar la construcción del lugar de adoración para Dios.

 

 

PRIMER PASO. LOS MATERIALES

 

Una vez con el pueblo Moisés lo primero que hace es recoger una ofrenda de materiales para la construcción del tabernáculo pero, específicamente pidió lo que cumpliría con lo que Dios le había mostrado. La lista de materiales (Éxodo 25.3-7) incluía: oro, plata, cobre, 0zul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.

 

La ofrenda se recogió y fue abundante para toda la obra que incluyó la construcción del tabernáculo y su mobiliario a tal grado que Moisés mandó a pregonar que no se diera más ofrenda para la obra porque tenían más de lo que necesitaban (Éxodo 36.6).

 

Y así inicio la construcción de la tienda de Dios, de un lugar para su habitación, un lugar desde donde él podría reunirse con los líderes de Israel (Éxodo 29.42) un lugar desde donde Dios podría reunirse con el pueblo en general (Éxodo 29.43), un lugar donde la gloria de Dios podría se podría manifestar (Éxodo 40.35) y el sitio que sería el centro visible de la adoración a Dios.

 

 

LO QUE NOS ENSEÑAN LOS MATERIALES

 

Los materiales fueron obtenidos como ofrenda

 

Para construir un templo, una vida, una familia, un matrimonio, se deben emplear materiales, no basta con nuestra inteligencia (los planos) o con nuestra buena disposición (ganas y esfuerzo). Todo esto no sirve de nada si no tenemos materiales para construcción. Para construir en el nombre de Dios debemos entender que tendremos que sacrificarnos, tendremos que dar, tendremos que desprendernos ya que las ofendas se dan y se tienen que dar de manera voluntaria.

 

Así que, si deseas construir algo en el nombre de Dios que sea duradero, primero tienes que estar dispuesto a dar de manera personal sin esperar que los demás hermanos o tus padres o tu pareja lo hagan primero y tiene que ser de manera voluntaria y, esperando una pérdida. De otra manera no habrá éxito en la edificación.

 

 

Una buena construcción requiere materiales de alta calidad

 

Los metales, estambres y pieles que se solicitaron no fueron cosas baratas, el desprendimiento de cada familia sería muy grande ya que se pedían materiales de la más alta calidad ya que se operaba con la lógica de que lo que se estaba aportando era para Dios y no para hombre alguno. Solo las cosas costosas tenían que estar implicadas en el proyecto. No se usarían cosas de “segunda” para un Dios de primera.

 

Esto nos debe hacer pensar que, los materiales que usemos para la construcción de nuestro Dios sea un proyecto material o un proyecto de vida deben ser los mejores, no puede ser menos. Si a Dios le estamos dando lo que nos sobra, realmente no le estamos dando nada.

 

Esto también debe hacernos pensar que, solo los hábitos que más amamos o los apetitos que más satisfacemos, solo esto puede ser considerado como lo que debemos dar para que nuestra construcción sea fuerte. Lo que más protegemos, lo que más defendemos, lo que más deseamos retener es precisamente lo que tendremos que dar.

 

 

Muchos de los materiales provenían de Egipto

 

De manera muy clara al menos el oro, la plata y el lino provenían de Egipto, del resultado de más de 400 años de haber aprendido lo mejor de los egipcios en cuanto a su arte y no peor como lo era la superstición y la idolatría que tenemos así que, el vivir en Egipto (por cierto simbolismo espiritual del mundo) después de todo dejó cosas buenas que Dios pudo usar para su obra.

 

Esto nos debe hacer pensar que, lo mejor de lo que hayamos vivido en el mundo, debe ser puesto a disposición de Dios, nuestros talentos, nuestros conocidos, nuestras relaciones y cualquier cosas buena que haya sido fruto de nuestro “tiempo de esclavitud” debe estar a los pies de Dios porque incluso eso puede ser útil para honrarlo.

 

 

Los materiales fueron dados con generosidad

 

Se ha calculado que, en costos actuales el tabernáculo debió de haberse construido a un costo de 1.1 millones de dólares que, a cualquier conversión de moneda termina siendo una cantidad bastante grande de dinero y esto, pudo reunirse y esto, lo lograron un grupo de esclavos recién liberados que su único trabajo era como agricultores y ganaderos en medio de un desierto y si, fueron precisamente este pueblo “empobrecido” quién levanto esta majestuosa construcción.

 

Esto nos debe hacer pensar que cuando nos demos en un proyecto de vida o demos para una obra material debemos dar o darnos con generosidad, debemos dar lo mejor de nosotros mismos y no debemos de aceptar menos, nunca menos, y hagamos esto siguiendo la lógica de que estamos dándole algo a Dios y no a quiénes se lo estamos ofreciendo,

 

Demos con generosidad y demos lo mejor, solo así Dios habitará en medio de nosotros.

 

Solo ahora, nos resta edificar

¿Tienes listos tus materiales?