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Análisis de la Biblia - El Arca del pacto
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

Grandes construcciones de la Biblia

El Tabernáculo (El arca del pacto)

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


DE DENTRO HACIA AFUERA

 

Este estudio forma parte de otros similares que analizan la construcción del tabernáculo por lo que se sugiere al lector buscar los demás o solicitarlos por correo electrónico para poder tener la idea completa del análisis que desea hacerse de los elementos de la construcción del tabernáculo, la tienda de adoración movible que el pueblo de Israel tuvo durante su peregrinar en el desierto rumbo a la tierra prometida.

 

Iniciamos haciendo notar un detalle interesante.

 

Ya Moisés ha estado con Dios en la cima del monte Sinaí y Dios le ha mostrado el plano del tabernáculo y el modelo de los objetos que Moisés tenía que hacer (Éxodo 25.9). Cuando Moisés regrese al campamento, iniciará la construcción de lo que Dios le está mandando para que pueda ser edificada casa al nombre de Dios en un marco de santidad muy diferente a las construcciones paganas plagadas de simbolismos y satanismos que existían en las culturas de herencia semítica alrededor de Israel, pero, al analizar la forma como Dios mostró los planos aprendemos algo sumamente interesante.

 

Lo primero que Dios mostró que se debía construir fue en orden: el arca del pacto, la mesa de los panes de la proposición y el candelero de oro y, si ponemos atención, estos objetos eran los que iban a estar dentro del tabernáculo a excepción del altar del incienso. De este detalle tenemos las siguientes conclusiones:

 

·     Dios deseo que, la construcción de su casa, iniciara de dentro hacia afuera, primero el interior, luego el exterior.

 

·     No se menciona la construcción del altar lo que significa que no podía pensarse en que el tabernáculo fuera útil hasta que estuvieran listas las primeras tres cosas.

 

·     De los tres objetos, lo primero fue el arca del pacto lo que implica que nada podía hacerse sin que estuviera lista el arca primero.

 

 

PRIMERO EL INTERIOR, LUEGO EL EXTERIOR

 

Si nosotros, nuestra vida en consagración, es la más grande obra de construcción de Dios y si el tabernáculo representa la construcción de cualquier proyecto de vida de cualquier hogar, matrimonio o incluso de cualquier congregación, entonces apliquemos este principio; que nos lleva a una conclusión: cualquier proyecto de construcción debe de iniciar edificando los interiores, lo espiritual mucho antes de edificar lo material, si no se hace así, se corre el riesgo de la que construcción fracase.

 

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Mateo 16.26

 

 

NO HAY UTILIDAD SI PRIMERO NO ESTAN EL LUGAR SANTO Y EL SANTÍSIMO

 

El lugar santísimo era el lugar de más íntima comunión con Dios y el lugar de donde se podía escuchar la voz de Dios. El lugar santo por su parte era el lugar era el lugar de adoración de Dios, el sitio donde se hacían las cosas que agradaban a Dios, donde se recibían las cosas más sagradas en los días más sagrados de acuerdo a los tiempos y las costumbres.

 

Bajo esta idea podríamos decir que, cualquier cosa que queramos construir no va a ser útil, o sea, no va a darnos los mejores resultados hasta que tengamos listos nuestro lugar santo y nuestro lugar santísimo, ya que de lo contrario nuestra edificación no tendrá la fuerza espiritual para poder cumplir los propósitos de Dios.

 

Y, para tener esto, necesitamos un lugar santo, o sea, un lugar, donde escuchar la voz de Dios, y un lugar donde poder hacer lo que a Dios le agrada y si nos fijamos bien, lo primero apela a nuestro espíritu y a nuestra alma y lo segundo a nuestras acciones a nuestras fuerzas por lo que, no podemos aspirar a construir nada si no le pertenecemos por completo a Dios.

 

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas..

Deuteronomio 6.5

 

 

DEBO DE TENER UN ARCA

 

Ahora, para poder hacer que todo esto funcione lo primero que tenemos que hacer es construir nuestra arca. Tomaremos unas notas del estudio “El arca del testimonio” del mismo autor.

 

“De esta arca (caja de madera de acacia recubierta de oro tapada por el propiciatorio el cual sostenía dos querubines con las alas extendidas) podemos decir que: es llamada arca del pacto, arca del testimonio, arca de Jehová, arca de Dios y arca del poder de Dios; que simbolizaba a la ley de Dios,  la provisión y el poder de Dios. Para el pueblo hebreo, era el lugar para conocer la voluntad de Dios, era un lugar de súplica y un símbolo del propio Cristo (Romanos 3.25-31). El arca representa también al hombre que imperfecto como la madera puede ser cubierto por el oro del sacrificio de Dios. Una vez hecho esto, el hombre puede ser un lugar desde donde Dios manifieste su voluntad.”

 

Aplicando diríamos que cualquier proyecto de construcción solo podrá iniciarse cuando cada uno de los implicados en el proyecto es una arca de Dios, es un símbolo de lo imperfecto que se cubre de la justicia de Cristo, o sea, cuando cada persona sea y esté santificada. Todo proceso de construcción que inicia con gente santificada garantiza el éxito.

 

Ahora, finalmente, la misma arca nos enseña lo que debemos de tener dentro de nosotros mismos para poder ser una arca para Dios y, en cierto sentido eso nos puede llevar a un sencillo camino para lograr el éxito en todo lo que hagamos.

 

Meditemos en esto:

 

Dentro del arca había tres cosas: Las tablas de la ley de Dios (Deuteronomio 10.2), la vara de Aarón que reverdeció (Números 17.10) y una medida del maná que Dios le dio al pueblo (Éxodo 16.33-34). Si tratamos de encontrar relación con nuestra vida cotidiana, estas tres cosas dentro del arca nos pueden ayudar a entender cuáles tres cosas podemos hacer para convertirnos en una arca para Dios y así garantizar hacer una obra de construcción poderosa.

 

Si las tablas de la ley representan los mandamientos de Dios, yo puedo ser un arca de Dios si meto dentro de mi corazón los mandamientos de Dios, si, cada uno de ellos se convierte en normas de vida obligatorias para mí. Si la vara de Aarón que reverdeció representa el respaldo de que somos genuinos hijos de Dios nos habla de fruto, así que, nuestra vida debe estar produciendo frutos apacibles de justicia que yo entregaré a Dios y que sean notorios ya que eso me dará la garantía de lo que realmente soy.

 

Finalmente, si la medida de maná representa la provisión que Dios dio como consecuencia de una necesidad de su pueblo, nosotros debemos ser personas que tengamos un claro testimonio de lo que Dios hace por nosotros así como la vara habla de lo que nosotros hacemos por Dios. Debe verse que Dios está trabajando en nosotros ayudándonos en nuestras necesidades y esto, las personas a nuestro alrededor deben saberlo pero, que sea real, que sea verdadero, que sea genuino.

 

 

SEAMOS UNA ARCA

 

Así que, iniciemos con el pie derecho la construcción de nuestros proyectos de vida siendo una arca para Dios.

 

Dios sabrá lograr que, haciendo nosotros lo correcto, seamos una vida desde donde otros podrán acercarse para escuchar la voz de Dios.