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Análisis de la Biblia - Las murallas y las puertas I
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

Grandes construcciones de la Biblia

La reconstrucción de Jerusalén (Murallas y puertas I)

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


NEHEMÍAS

 

El trabajo de Esdras fue el organizar los trabajos los trabajos para la restauración del templo en Jerusalén y establecer nuevamente la religión judía, pero, esto dejó pendiente la reconstrucción de la ciudad y sus murallas que eran indispensable para la protección de la ciudad y de las personas que empezaban a regresar a vivir dentro de sus perímetros, esto, el trabajo de protección de la ciudad corrió a cargo de Nehemías quién condujo a un numeroso grupo de gente desde Babilonia hasta Jerusalén para hacer este trabajo.

 

Para poder visualizar el trabajo de Nehemías compartimos el siguiente gráfico:

 

 

 

En el gráfico se muestran algunas de las puertas y las “Murallas de Nehemías”. Ese perímetro fue lo que construyo Nehemías, el resto fueron murallas construidas por los romanos en épocas sucesivas e, incluso partes de esas murallas y puertas “más exteriores” fueron levantadas por los árabes quiénes nombraron a las puertas con palabras de su lengua.

 

Cuando, Nehemías reinicia la reconstrucción esta se dio en las primeras etapas de la siguiente manera, pero, insistimos en que por favor se lean los primeros 6 capítulos del libro de Nehemías para poder tener una idea de lo que se describe a continuación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Vemos en color rojo las partes que fueron reconstruidas y en negro los nombres de quiénes participaron en esta zona de la construcción.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El gráfico anterior es la segunda etapa que incluyo la llamada “puerta del pescado” en donde podemos ver que, la participación también incluyó a los miembros de otras poblaciones que no vivían directamente en Jerusalén lo que puede hablarnos fácilmente de lo importante que fue una participación diversa en el proceso de construcción.

 

Aún consideraremos en este estudio otra etapa más:

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

Consideramos que, la reconstrucción en sus primeras etapas tiene algo que decirnos de dos maneras, primero, las murallas contienen enseñanza que pueden aplicarse para los proyectos de vida congregacionales mientras que las puertas nos dan enseñanza para los proyectos de vida personas y esto resulta obvio al ver que las murallas eran para la protección de la gente mientras que las puertas eran para el uso de las personas.

 

Veamos que enseñanzas nos puede dar la primera etapa de la reconstrucción de Jerusalén.

 

Dice Nehemías que, judíos y gentiles, toda la gente que tuvo participación en la construcción lo hicieron “frente a su casa” lo que implica que, todo proyecto de vida congregacional se lleva a cabo cuando cada quién hace su parte sin buscar afanarse por criticar la parte de los demás, cuando cada quién asume su propia responsabilidad y, sobre todo, la lleva a cabo, orando si le toca orar, ofrendando si le gusta ofrendar, no murmurando si le toca hablar, asistiendo si le toca apoyar. Cada proyecto del pueblo de Dios es responsabilidad del pueblo de Dios que se lleve a cabo, de nadie más.

 

Ahora, la puerta de las ovejas era la puerta por donde ingresaban las ovejas a la zona donde eran trasquiladas, donde se les quitaba su lana para el uso de la gente o, de donde salían para los sacrificios del templo por lo que esto nos debe hacer pensar que, la puerta de nuestros sacrificios siempre debe estar abierta para Dios.

 

La puerta vieja daba acceso a la zona más antigua de la ciudad, “a lo viejo”. Las nuevas criaturas de Dios deben tener siempre esta puerta cerrada de tal forma que, nunca se vuelvan a encontrar los despojos de lo viejo, de lo sucio, de lo malo, de lo que nos aferra al mundo y nubla nuestra visión espiritual.

 

La puerta del pescado se dice que era la puerta por donde entraban los productos del mar para poder ser vendidos dentro de la ciudad. Esto nos habla de la entrega y del fruto del trabajo de no hacer nada para Dios que no nos cueste trabajo, que no nos requiera un precio, que no nos implique quedarnos con las manos llenas.

 

Si nuestro proyecto personal de vida tiene las puertas en su lugar, entonces nuestra construcción será tan grande como la construcción de Dios.