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Análisis de la Biblia - El mantenimiento
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

Grandes construcciones de la Biblia

El mantenimiento

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


LA ETAPA FINAL

 

Hemos llegado ya al final del libro de Nehemías. En estos estudios titulados “Las grandes construcciones de la Biblia” hemos aprendido que los mismos principios que operan para que Dios construya algo son los mismos que tú debes usar para construir algo sea un proyecto material, tu futuro emocional o tu vida espiritual y todo esto es una construcción.

 

Pero, como toda construcción, el edificar algo para Dios requiere mantenimiento. No hay casa que resista el embate del tiempo sin un poco de pintura, resanado y reparaciones para contener la humedad o el desgaste producto del ataque del medio ambiente. Con cualquier construcción de un creyente pasa lo mismo y Nehemías se dedicó en los últimos capítulos de su libro a platicarnos un poco de que hizo él para que la obra de Dios, tuviera permanencia.

 

Vamos a revisar estas medidas que pueden hacer de tu construcción algo que se mantenga y glorifique al Señor.

 

 

MANTENIENDO LA OBRA

 

En el capítulo 5, el pueblo de Israel se debilita desde dentro porque la carga de la usura sobre ellos se había agrandado al tener ellos que buscar la manera de conseguir dinero para poder vivir. Esto hace que Nehemías termine con la usura y mantiene su forma humilde de vivir para no ser una carga para el pueblo.

 

En el capítulo 6 las maquinaciones de los enemigos de Dios se vuelve a presentar y Nehemías las enfrenta con astucia y con una sobrenatural confianza en Dios lo que permitió que todo pudiera tomar una solución de acuerdo al plan de Dios. Después de esto, llega el capítulo 7 donde se nos empieza a mostrar el trabajo de mantenimiento de Nehemías.

 

Mandé a mi hermano Hanani, y a Hananías, jefe de la fortaleza de Jerusalén (porque éste era varón de verdad

y temeroso de Dios,  más que muchos); y les dije: No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol;

y aunque haya gente allí, cerrad /las puertas y atrancadlas. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalén,

cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa.

Nehemías 7.2-3

 

Nehemías puso guardas cada uno en su lugar y cada uno cuidando su propio espacio. Así que, lo primero que debes hacer es poner guardas en ti, acciones o personas que mantengan tu espacio espiritual intacto. No pasar por ciertos lugares, no hablar con ciertas personas, no ser partícipe de ciertas cosas, pedir que alguien ore específicamente por algo que necesitas. Rendir cuentas espiritualmente con alguien, tener un consejero y muchas otras cosas más que pueden servir para que tengas los guardas necesarios.

 

Un guarda, puede evitar que mi construcción sea asaltada.

 

 

Y algunos de los cabezas de familias dieron ofrendas para la obra. El gobernador dio para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones, y quinientas treinta vestiduras sacerdotales. Los cabezas de familias dieron para el tesoro de la obra veinte mil dracmas de oro y dos mil doscientas libras de plata. Y el resto del pueblo dio veinte mil dracmas de oro, dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales. Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel, en sus ciudades.

Nehemías 7.70-73

 

La segunda medida de mantenimiento es que debes darle algo a Dios y estarlo dando de manera permanente. Tu tiempo invertido en un ministerio, ayuda para la obra material que lo hagas entregándolo a Dios, la entrega de ti mismo, la consagración diaria de tus pensamientos, algo, algo debe estar saliendo de ti en dirección al cielo.

 

Una ofrenda puede evitar que mi construcción pierda su fuerza.

 

 

Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la

 fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito.

Nehemías 8.18

 

La tercera medida de mantenimiento es que debes poner en un lugar de prioridad los mandamientos de Dios. ¿Qué haces con las leyes de Dios? ¿Qué tanto aparecen en lo cotidiano? ¿Qué tanto se manifiestan en lo que haces o en lo que hablas? Los mandamientos de Dios deben ser parte de lo que comes, de lo que sudas, de lo que piensas. De alguna manera debes de estar repasando los mandamientos de Dios y meditando en ellos.

 

Una buena dependencia de los mandamientos de Dios mantiene tu construcción limpia.

 

 

Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie,

confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres. Y puestos de pie en su lugar, leyeron

 el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron

sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.

Nehemías 9.2-3

 

La cuarta medida de mantenimiento es que debes estar en constante confesión. No somos perfectos eso lo sabemos, pero todos, absolutamente todos sabemos cuándo estamos haciendo algo que no es del agrado de Dios. Esto, debe confesarse en las oraciones diarias, no solo pedir, no solo dar acciones de gracias, también confesar, el declarar a Dios que estamos al tanto de lo que no le agrada y lo que no le dejamos que le pertenezca, el reconocer que nos estamos resistiendo, que no lo estamos logrando para con esto, cada vez lograr que el influya más en lo que debemos cambiar.

 

Una buena confesión ante Dios mantiene tu construcción santa.

 

causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes,

 por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes.

Nehemías 9.38

 

La quinta medida de mantenimiento es que hagas un pacto con Dios, que establezcas reglas claras con tiempos específicos de cumplimiento donde harás cosas que te acerquen más a tener un compromiso con él. Un pacto que esté al alcance de tus posibilidades que sea realista y que lo cumplas a cabalidad pero, recordando que un pacto con Dios es irrevocable e inalterable, estando consciente que asumes las bendiciones de la obediencias o las consecuencias de la desobediencia.

 

Un buen pacto mantiene tu construcción en el uso correcto que debe tener.

 

Para la dedicación del muro de Jerusalén, buscaron a los levitas de todos sus lugares para

 traerlos a Jerusalén, para hacer la dedicación y la fiesta con alabanzas y con cánticos,

con címbalos, salterios y cítaras.

Nehemías 12.27

 

La sexta medida de mantenimiento es que consagres tu proyecto de construcción. Dedícale a Dios lo que haces, entrégaselo a él, ya sean tus hijos, tus dineros o tus bienes. Que todo le pertenezca a Él y, hazlo sin temor. Dios quiere tu corazón consagrado. Con eso le basta, nunca te pedirá algo que te deje con una pérdida y, cuando algo tome de ti, es porque te estará dando algo mucho más grande que lo que se fue con su voluntad.

 

Una buena consagración mantiene tu construcción en permanente crecimiento.

 

Finalmente, vemos las consecuencias del mantenimiento en el último capítulo del libro. Aunque su falta de consagración provocaba problemas, el pueblo siempre estaba sensible y respetuoso a la voluntad de Dios que recibían por medio de Nehemías, no cerraban sus oídos a la exhortación y tomaban las acciones que corrigieran aquello en lo que pudieran haberse equivocado.

 

Nuestras construcciones son grandes, pero grande es el trabajo de mantenerlas en pie, pero, no olvidemos que, además de las bendiciones, lo que hagamos para Él tendrá su recompensa en la eternidad.