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Análisis de la Biblia - El decreto de Ciro
 

Estudios bíblicos

Análisis de la Biblia

 

Grandes construcciones de la Biblia

La reconstrucción de Jerusalén (El decreto de Ciro)

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


UN NUEVO COMIENZO

 

El reino del norte formado a la muerte de Salomón terminó su tiempo como parte del pueblo de Israel en el periodo de la monarquía cautivos en Asiria, en contraparte, el reino del sur lo hizo siendo cautivos en Babilonia, cautiverio del que regresaron para iniciar la reconstrucción de la ciudad, sus muros, sus puertas, sus cerrojos, sus plazas y, en su momento, el propio templo en Jerusalén.

 

Este periodo de reconstrucción inicia en el registro bíblico al principio del libro de Esdras, y, podemos resumir el contenido de los dos primeros capítulos de Esdras de la siguiente manera:

 

Capítulo 1.

El rey Ciro da un decreto para que los cautivos retornen a reconstruir el templo en Jerusalén.

Se recibe ayuda la reconstrucción del templo.

Ciro entrega los utensilios de la casa de Dios.

 

Capítulo 2.

Se cuenta a las personas que regresan a Jerusalén

Se contabilizan 42360 hombres.

 

En nuestra serie de estudios, deseamos concentrarnos en una acción realizada por Dios que permitió que la obra de reconstrucción iniciara. Esta acción de Dios claramente se ve que actuó en personas diferentes pero, era la misma acción lo que implica que era de la misma naturaleza, el mismo origen y la misma dirección. Veamos estas dos citas:

 

“… despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia”

Esdras 1.1

 

“… aquellos cuyo espíritu despertó Dios”

Esdras 1.5

 

 

CUANDO DIOS DESPIERTA UN SENTIR

 

La reconstrucción inició gracias a que Dios “despertó” un sentir en el corazón de Ciro y esto ya de inició representa un punto de verdadero asombro ya que este sentir fue recibido por alguien que no podía ser contado como parte del pueblo de Dios pero que, sin embargo, tenía el mayor de los temores reverentes hacía Dios (Esdras 1.3) lo que nos muestra que, cuando Dios “despierta” algo solo hará en aquel, o aquellos que le reconocen como una fuente de dirección para sus vidas.

 

Este punto que se le presentó a Ciro, este despertar de sus deseos, es algo que constantemente sigue sucediendo el día de hoy entre el pueblo de creyentes lo que es obvio ya que Dios sigue siendo el mismo y no cambia. Ahora en lugar de decir “Dios despertó en mí”, los creyentes usamos las frases “Es que Dios puso en mi este sentir” o “es que siento de parte de Dios” o “Dios puso en mi corazón” y muchas otras expresiones parecidas. Algunos otros llegan a aventurar expresiones mucho más serias como “Dios me dijo” o “Dios me reveló” pero, siendo esta una afirmación que equipara una expresión al nivel de la revelación canónica creemos que puede carecer de fundamento por lo que nos concentraremos en las primeras expresiones.

 

Ciro y la gente del pueblo “tuvieron” un mismo sentir y queda claro que ambos “sentires” estaban siendo dirigidos por Dios y obedecían al deseo de nuestro Dios. Sentires como estos acompañan a cualquier creyente cuando está en el proceso de construir su proyecto de vida. A cada momento los cristianos “sentimos” o “afirmamos sentir” lo que debemos hacer, lo que debemos hablar y lo que debemos opinar sobre cualquier cosa, pero, siendo tan importantes estos “sentires” ya que muestran la voluntad de Dios, creemos que, en cualquier grande construcción de la Biblia sea la reedificación del templo en tiempos de Ciro o la construcción de un hogar o una familia debemos de estar seguros si, lo que “sentimos” que viene de Dios, realmente viene de él.

 

 

GUÍA PARA RECONOCER “SENTIRES”

 

Esta puede ser una útil información para reconocer cuando realmente Dios está deseando “despertar en mí” una determinada motivación o acción.

 

·     Dos fuentes no pueden tener sentires contradictorios. Ciro anhelo la reedificación del templo en Jerusalén algo que anhelaron también los jefes de las casas paternas de Judá y Benjamín y los levitas y sacerdotes. Cuando tengas un “sentir” si este es el mismo de otros creyentes incluso de aquellos que normalmente se opondrían a ti, sin lugar a dudas, tu sentir es de Dios por lo que no se vale ir a buscar confirmaciones a nuestro sentir en personas que no están en la misma situación o que no están viviendo en una actitud de búsqueda de la voluntad de Dios.

 

·     Los sentires son para edificar. Ciro y los líderes tuvieron un sentir que los motivó a una misma acción de edificación que fue “reconstruir” el templo en Jerusalén. Nuestros sentires, cuando provienen de Dios nos impulsan a hacer algo que edifique, que construya, no que divida y destruya. Cuando es así, nuestros “sentires” no provienen de Dios.

 

·     Un sentir de Dios es inmutable. Dios no cambia, es parte de su naturaleza por lo que un sentir de parte de Dios no va a cambiar incluso cuando cambien las circunstancias. Por ejemplo: Dios ama al pueblo de Israel y lo amara sin importar lo que este pueblo haga. Su amor cambiara en manifestación e incluso se ha convertido en disciplina pero jamás deja de decirle a su pueblo que lo ama. As{i que, si “sentimos” que debemos hacer algo” para después “cambiar de dirección” por muy emocionados que estemos, nuestro sentir no proviene de Dios.

 

·     Un sentir de Dios está basado en el amor. Siendo el amor la naturaleza de Dios, Dios no nos puede dar un “sentir” que vaya en contra de la manifestación del amor, no nos puede “hacer sentir algo” que despierte la ira de alguien, de ser así, no es un sentir de Dios.

 

·     No hay contradicción en los sentires de Dios. Si los mandamientos de Dios son perfectos, Dios no nos hará sentir nada que vaya en contra de algo que él ha ordenado, lo que significa que ningún sentir que quebrante la Palabra de Dios puede proceder de él por muy firme que parezca.

 

Un excelente ejercicio para el lector sería que buscara citas de la Biblia que respaldaran estas afirmaciones para evitar que estas contradigan el último punto de la lista anterior.

 

El punto más importante de esto es culminar con un análisis que más que de los “sentires” de Dios sea de mis propios sentires. Para poder ayudar a hacer esto, dejamos una serie de preguntas que pueden ser de buena dirección para nuestro autoanálisis.

 

¿Tus sentires realmente son de Dios?

 

¿Lo qué opinas no es compartido por quiénes comparten tu entorno?

¿Lo que deseas hacer va a edificar tu casa, tu matrimonio, tu iglesia?

¿Tu sentir cambia a lo largo del tiempo?

¿Hay en un sentir una gran expresión de amor para lo que están implicados?

¿Otras fuentes de revelación de Dios respaldan tu sentir?

 

Es importante ser cautelosos, ya que podemos estar interpretando nuestras emociones, nuestros deseos inconscientes o cualquier otra manifestación de nuestros procesos de pensamiento como si fueran de Dios cuando realmente no lo son lo que terminará que nuestra grande construcción termine destruida o a medio construir.

 

No eso lo que seguramente deseas tú, ni lo que Dios desea tampoco.