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by free-website-translation.com Estudio - 006 El asunto de la sumisión
 

Mujer

Estudios

El asunto de la sumisión

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Autor:

Hno. Miguel Montoro

Administrador



 


INICIEMOS CON LA QUEJA

 

Constantemente causa conflicto en las mujeres cristianas el concepto de la “sumisión” que, aparentemente la Biblia le ordena a ella, para con su esposo e, incluso, este argumento es invocado por muchos varones cristianos para “forzar” a su esposa a aceptar ciertas decisiones que él toma en las que ella no está completamente de acuerdo.

 

Incluso de este tema se hace mofa y crítica a la Biblia. Al menos a mi mente viene un diálogo de la película Hannibal donde el personaje del sicópata doctor Hannibal Lecter dice: “tienes la misma elocuencia del apóstol Pablo el cual era un misógino y odiaba a las mujeres” y, argumento como este son usados por personas que ni siquiera saben lo que dice la Biblia en realidad para acusarla de anticuada y restarle la importancia que tiene. Por otro lado, el feminismo sin saber exactamente lo que esto implica se defiende diciendo que la mujer no tiene un rol inferior al hombre en consecuencia no tienen por qué obedecerlo.

 

¿Cuánto hay de realidad en todo esto?

 

 

COMENCEMOS CON LA DEFINICION

 

Aunque son varias las citas de la Biblia que mencionan el concepto de que las mujeres deben estar “sujetas” a sus esposos tomamos dos como referencia puesto que, la idea es la misma en todos los versículos:

 

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;

Efesios 5.22

 

Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

Colosenses 3.18

 

Detrás de la palabra “sujetas” está la palabra griega jupotásso que traduce “subordinar” por lo que los pasajes enseñan que la mujer está “subordinada” en una escala menor pero, que no puede significar que, es inferior al hombre o menor a él. ¿Por qué afirmamos esto?

 

Primero. porque, la Biblia enseña claramente en Gálatas 3.28 que, en Cristo se acaban todas las diferencias por lo que el varón no es más que la mujer ni viceversa así que, esta subordinación no es de orden espiritual porque somos iguales para con Dios.

 

Segundo. Porque en el pasaje de Efesios 5.22 leemos en un versículo anterior “someteos los unos a los otros…” lo que implica que debe haber una rendición voluntaria de parte del esposo hacia la esposa y de esta hacia el esposo para poder generar el ambiente de paz y equilibrio que el matrimonio necesita así que, el concepto de sumisión bíblica no es sometimiento.

 

Hasta este punto podemos decir que la “sujeción” no es sometimiento ni implica diferente condición espiritual ante Dios, entonces, ¿Qué es?

 

 

QUE NOS AYUDE EL EJÉRCITO

 

El concepto de subordinación puede ser aclarado si recurrimos al entorno de la milicia. O sea, imaginemos que, la esposa tiene un grado en el ejército y su esposo tiene un grado mayor pero que, al no significar ni sometimiento ni mejor calidad personal solo puede significar una sola cosa, una mayor responsabilidad.

 

La mujer debe estar “sumisa” en el sentido de que voluntariamente, decide que la voluntad de su esposo vaya por delante en el entendido claro que él tiene una mayor responsabilidad delante de Dios, y, como cabeza del hogar, este responderá ante Dios cuando este le pida cuentas por la forma en que dirigió el rebaño pequeño sobre el cual Dios le puso.

 

La mujer que no desea estar “sumisa” asume entonces un rol que no le ha sido asignado (siempre y cuando esté casada) y en consecuencia, Dios le demandará el no cumplimiento de esta mayor responsabilidad.

 

Con estos sencillos pensamientos esperamos que haya una mayor luz con respecto a este tema, pero, nos queda…

 

 

UNA ÚLTIMA DUDA

 

Ahora, seguramente algunas mujeres se preguntarán…

 

¿Entonces tengo que estar sumisa a pesar de que esta haciendo cosas malas?

¿O sea que tengo que tolerar sus hábitos pecaminosos?

 

La respuesta es más simple de lo que parece: el mayor compromiso tuyo, mujer cristiana, es hacer la voluntad de Dios, esa es tu comida y tu bebida. Quién es Señor en tu corazón es Dios, no tu esposo, por lo que te asiste el derecho de resistirle si peca, de pedir ayuda si la necesita y de exigir un trato igualitario y de que tu esposo sea un verdadero sacerdote de casa y te lleve con amor a leer la Biblia y orar juntos para que puedan tener el hogar que Dios desea darles.

 

 

 

 


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