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by free-website-translation.com Estudios - 005 Mujeres como María
 

Mujer

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Mujeres como María

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Autor:

Hno. Miguel Montoro

Administrador



 


¿POR QUE MARIA?

 

Mucho se ha escrito de que cualidades vio Dios en María para poder escogerla como el vehículo humano para que la gestación provocada por el Espíritu Santo terminara colocando en el mundo al Mesías de Israel y Salvador de la humanidad, y, esto se debe en parte a que poco se nos dice del carácter de María lo que no quiere decirse que no pueda determinarse.

 

Una de las manera de saber como es una persona es valorando sus palabras ya que no debemos olvidar que, de la “abundancia del corazón habla la boca” Lucas 6.45. Así que, vamos a buscar en las palabras de María algo sobre su carácter y que a su vez pueda ser de alguna enseñanza para cualquier mujer que desee agradar a Dios.

 

 

LAS PALABRAS DE MARIA

 

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

Lucas 1.38

 

Analicemos el pasaje. Un ángel acaba de visitar a María digo, eso no sucede frecuentemente cuando tu hermana regresas de hacer las comprar en el supermercado, ¿o si? El ángel le avisa que ella gestará en su vientre a alguien que viene del Cielo con el poder del Espíritu Santo lo que implicaba que, socialmente, esta mujer estaría literalmente “en el ojo del huracán” porque sin casarse, en una sociedad donde esto conllevaría repudio y rechazo ella tendría que atreverse a ir prácticamente en contra de todos para obedecer a algo que solo se sostendría por su fe.

 

El ángel se fue de la presencia de María, ya no necesitaba platicar ni argumentar con ella, la misión estaba cumplida, el ángel no requería hacer más, decir más o, ejecutar algún acto sobrenatural, la voluntad de María estaba rendida a la voluntad del Señor del ángel y, ahora claramente podemos decir, que era ya el Señor completo de la voluntad de María quién lo demuestra con la expresión: “Hágase tu voluntad”.

 

La voluntad de María ya no importaría, sus deseos, sus metas personales, su plan matrimonial con José, la opinión de la familia, de la gente de su aldea, sus deseos de prosperidad o de tener un hogar, todo había quedado atrás, lo que María deseaba había acabado de ser importante y solo, importaba lo que Dios quisiera pero, María tal vez aún no había entendido que, al cumplir la voluntad de Dios, la voluntad de ella encontraría su realización, y así fue.

 

Por eso, por eso Dios eligió a María, porque era capaz de renunciar a si misma (Mateo 16.24) porque era capaz de volver a Dios su prioridad, el número uno de su vida y, anteponer las demandas de Dios a las suyas propias teniendo en su mente una idea clara, no le importaría por donde Dios la llevara ni las pruebas a las que la pudiera someter, lo único que le importaba a María es que, en cada prueba y en cada camino que Dios le marcara, el estuviera ahí, con ella, esto me suena a Moisés diciéndole a Dios: “si no tu no vas conmigo, no iré”.

 

 

LAS MODERNAS MARIAS

 

Hoy, Dios sigue buscando Marías, no para engendrar un hijo porque esto fue único e irrepetible, pero si para misiones igual de importantes porque requieren una entrega de la misma intensidad que tuvo María.

 

Las mujeres cristianas de hoy, deben aprender que Dios les esta pidiendo la rendición de su voluntad, y esto, no tiene nada que ver con ir a la iglesia, leer la Biblia, hacer la oración con los hijos antes de dormir, asistir a la reunión femenil o al congreso importante que se celebra en la ciudad, tiene que ver con algo más importante que conquistar un imperio y que es la conquista de un corazón, de una voluntad, del corazón de la mujer cristiana que renuncia a sí misma para hacer lo que Señor le está requiriendo.

 

 

LOS OBSTACULOS PARA LA ENTREGA

 

Una demanda de este tipo que Dios hace a la mujer cristiana choca con la voluntad de la mujer que se rebela y termina haciendo su voluntad porque obviamente, la mujer siente en su interior que la demanda de Dios es demasiado grande o, que la mujer no tiene la capacidad para responder a ese llamado o que Dios le esta pidiendo algo que es “injusto” porque no comprende que ya la mujer por si misma tiene cosas “demasiado importantes” como tener la ropa de la escuela de los hijos limpia y a tiempo, o, tener listos los huevos con jamón para el marido antes de trabajar o, tener el reporte que, en su oficina de trabajo le piden para el fin de semana y, esto, ella entiende, ya es trabajo suficiente, es más, es más importante que la voluntad de Dios o, ¿Por qué debo ir a la reunión si esta jaqueca no me deja en paz? Es más, el esposo debe quedarse en la casa a cuidarla y no debe salir al culto de la iglesia porque entonces tienen razón los reproches que lo acusan de “insensible” y de poner en primer lugar a la iglesia antes que ella.

 

Lamentablemente esto pasa, muchas veces.

 

Las modernas Marías no pueden tener una entrega de este tipo porque tienen obstáculos, de los cuales resaltamos los tres más importantes para que, al conocerlos, esto haga que las Marías de hoy  en su relación íntima a Dios le entreguen estos obstáculos para que su voluntad sea por fin rendida a los pies del Señor.

 

El obstáculo de las emociones. Las emociones de las mujeres en ocasiones fluyen sin control y eso les hace ser reactivas, o sea, reaccionar conforme a sus emociones y no conforme al control del Espíritu Santo que mora en ellas. Estas reacciones se convierten en palabras, y actitudes que, no resuelven nada, pero si empeoran las cosas.

 

El obstáculo de las percepciones. Las mujeres perciben las cosas de una manera, y con eso se forman su criterio, de hecho, todos lo hacemos así, pero a la mujer la influye tanto su pensamiento (influido por sus emociones) que le hace formarse una idea y no hay poder que pueda sacar sus conceptos de la cabeza aun cuando estos estén equivocados: “Es que mi suegra no me quiere” dice la mujer siendo novia de quién será su esposo, treinta años después seguirá diciendo: “Es que a mi, mi suegra nunca me quiso”.

 

El obstáculo de la lengua. La mujer cuando cree algo y se forma una idea, tiene que decirlo, una fuerza más fuerte que su impulso de comer o de dormir la domina y, su boca se abre cuando, muchas veces tendría que quedarse cerrada ¿Por qué? Porque muchas de las veces su boca se abre para hablar de las cosas que hace bien o, de las cosas “que ella hace bien” y ahí, no está Dios (Santiago 1.20).

Hermanas, Dios eligió a María porque era capaz de renunciar a su voluntad, de dar el control de sus emociones a Dios, de tener una idea espiritual de las cosas y, solo hablar para decir cosas que agradaran a Dios, y, cuando actuó, sucedieron cosas milagrosas.

 

¿Sigues esperando tu milagro?

 

Tal vez, debes dejar de decir, hágase tu voluntad, y simplemente, hacerla.

 

 

 


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