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Apologética - Contradicciones

Contradicciones

Nuevo Testamento

Pablo y el problema de la circuncisión

 

 

Responde:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador








CONTRADICCIÓN. Pablo, al igual que con Bernabé, tuvo con el apóstol Pedro una circunstancia de división. Pedro y Pablo estaban a favor de la abierta posición de que los judíos podían comer carne con los gentiles convertidos (tener comunión). Es más, Pedro incluso puso el ejemplo comiendo con gentiles, pero tenía el problema de que luego “se retraía y se apartaba” (Gálatas 2.12) lo que provocó que Pablo amonestara a Pedro de manera pública (Gálatas 2.11-14).

 

Cuando Pablo se separa de Bernabé, viaja a Listra donde encuentra a un joven llamado Timoteo (Hechos 16.1) al cual llama para que continúe con él su viaje misionero, pero, menciona el mismo pasaje que por causa de los judíos, Pablo circuncida a Timoteo, lo que nos lleva a un serio problema. ¿Por qué Pablo desmitificaba la ley para después observarla? ¿Es válido hacer caso de algunas cosas y negar otras?

 

RESPUESTA. El encontrar una aparente contradicción en este pasaje más bien parece una cuestión de tipo legal que moral. Primero. La enseñanza de la Biblia es clara hacia el hecho de que, la circuncisión, más que un rito físico era una señal de consagración espiritual. Desde el Antiguo Testamento, se llamaba a la gente a circuncidar el prepucio de su corazón (Jeremías 4.3) en una clara alusión a la consagración a que esta práctica debía conducir. Ese, es el mismo espíritu en la enseñanza de los apóstoles.

 

Sin embargo, la religiosidad judía de los tiempos de Pablo (y actuales también) imprimían una exigencia que superaba con mucho a la consagración y a ese mundo, Pablo iba a enviar a Timoteo. Este, ya había llevado a cabo la circuncisión de su corazón, por lo que, ¿que importancia tendría que circuncidara su carne? ¿iba a ser un mejor Timoteo o un pero Timoteo?- Por supuesto que no.

 

La circuncisión en el joven pastor, iba a dar credibilidad a su vida y a su testimonio entre los judíos sin alterar en nada, su fe y confianza irrestricta en Jesucristo. Así pues, no existe ningún tipo de contradicción.